Sábado, 27 de may de 2017
Valledupar, Colombia.

Alejandro Ordoñez / Foto: El Universal

 

La capacidad de asombro de los colombianos se ha agotado. Pareciera que hemos visto de todo, que ya nada nos asombra, o es tal el descaro de los bandidos (los de cuello blanco y los de cualquier color) que ya ningún acto de corrupción, por frentero o escondido que se haga, nos inmuta, es como si estuviéramos pidiendo a los corruptos más formas creativas de robar.

La espiral de corrupción que cubre a toda Colombia es tal que la prensa y los organismos de control parece que tiraran al aire una moneda para escoger a cara o sello a cuál caso apuntar. Hay tantos que pareciera que lo normal es la corrupción y no la honestidad, es tan normal levantarse y leer en la prensa: los lunes Refricar donde se birlaron 8 billones, los martes Foncolpuertos donde el tumbe va por 2,3 billones, los miércoles La Ruta del Sol con 11,5 millones de dólares, jueves Salucoop con 1,7 billones, viernes Agro Ingreso seguro con 12 mil millones, sábado Coomeva con 146 mil millones, domingo  Vía Bogotá Girardot  con 170 mil millones; y quedaría agenda para las cuatro semanas que tiene el mes e incluso se podrían dar dobletes los lunes festivos y feriados nacionales.

Y eso que la prensa nacional engolosinada por la abundancia de noticias sobre corrupción pica y abandona bocados como el de La Guajira, el caso de Sucre, Magdalena y el resto de departamentos sin tocar para nada la peor olla podrida de Colombia que son las alcaldías de municipios grandes y pequeños hervidero de torcidos y negociados donde la coima es el pan de cada día.

Por la abundancia de casos de corrupción a nadie extrañaría que se convocara una marcha para protestar contra la malignidad de ese cáncer que corroe las entrañas de las arcas del Estado pues es, apenas, sensato y necesario un pronunciamiento de la sociedad en contra de este flagelo. Es necesario un pellizco grande a esta dormida sociedad que perdió su capacidad de asombro, es necesario recordarle a la justicia y a todos los organismos de control que la sociedad rechaza la corrupción, que la sociedad exige que se juzgue y sanciones esos sonados casos que desangran las arcas del país.

Lo que en realidad me parece indecente, por decir lo menos, es que el señor Ex Procurador Alejandro Ordóñez sea quien encabece y lidere esa convocatoria, pues él no fue claro ejemplo de imparcialidad en el cargo de Procurador y eso es corrupción; no puede encabezar la convocatoria quién se sirvió del cargo para perseguir a quienes pensaran distinto a él, pues eso es corrupción, no puede liderar esa marcha porque en su paso por la procuraduría dejó precluír por vencimiento de términos sonados casos como el de Odebrecht.

Me parece indecente que sea el senador Uribe otro de los convocantes por cuanto hay un sartal de acusaciones públicas y judiciales contra su forma de proceder en casos tan sonados y de bulto como el de su presunta responsabilidad en los falsos positivos, paramilitarismo, zonas francas, chuzadas, Ruta El Sol, La Escombrera, solo por mencionar algunos, y todo eso apunta a corrupción y en algunos casos a crímenes de lesa humanidad.

Por eso me parece un exabrupto la convocatoria, no por el motivo que se hace, pues motivos hay y sobran, lo que rechina, choca e indigna es que la hagan precisamente personas que han estado involucrados en actos que se pretenden repudiar. Es como si los ex guerrilleros de La FARC hicieran una marcha para protestar por los desafueros del ELN o que Garavito iniciara una cruzada para salvar a los niños de Colombia sobre el abuso sexual o que Popeye por fuera de la tribuna televisiva que le brinda Caracol iniciara una cruzada para luchar contra los atentados, o que los Moreno y Los Nule tomaran la vocería al lado de Ordóñez y Uribe a gritar megáfono en mano en una manifestación contra la corrupción. Éste último escenario sería bueno verlo por la Tv siempre y cuando la tarima donde ellos arenguen a Colombia contra la corrupción, estuviera en los predios interiores de La Picota.

 

Diógenes Armando Pino Ávila

@Tagoto 

Caletreando
Diógenes Armando Pino Ávila

Diógenes Armando Pino Ávila (San Miguel de las Palmas de Tamalameque, Colombia. 1953). Lic. Comercio y contaduría U. Mariana de Pasto convenio con Universidad San Buenaventura de Medellín. Especialista en Administración del Sistema escolar Universidad de Santander orgullosamente egresado de la Normal Piloto de Bolívar de Cartagena. Publicaciones: La Tambora, Universo mágico (folclor), Agua de tinaja (cuentos), Tamalameque Historia y leyenda (Historia, oralidad y tradición).

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