Sábado, 17 de feb de 2018
Valledupar, Colombia.

Desde que el gobierno nacional y la guerrilla de las Farc firmaron la paz, a los colombianos nos levantaron la venda de los ojos, nos despertamos del letargo donde nos encontrábamos sumidos, empezamos a darnos cuenta que los problemas del país no sólo eran la guerrilla. Abrimos nuestros ojos y nos encontramos con una dura realidad: el verdadero problema de Colombia es la corrupción reinante en la clase política.

Ahora que tenemos un trinomio comprometido con erradicar la corrupción, como es la fiscalía, procuraduría y contraloría, hemos palpado el grado de degradación de la clase política del país, hemos cuantificado las sumas multimillonarias que se han apropiado del erario, dejando al país con muchas necesidades insatisfechas.

Mientras existía la guerra todas las miradas la fijábamos hacia ella, mientras los políticos inescrupulosos aprovechaban para apoderarse del dinero de los colombianos, dejando sin recursos la salud, educación, servicios públicos y demás sectores, pero nos mantenían levitando con la excusa que la guerra era la peor enfermedad que estaba carcomiendo nuestro país.

Los órganos de control del nivel central han iniciado una cruzada contra la corrupción, han abierto investigaciones y destapado escándalos de grandes proporciones, demostrando cual ha sido el peor flagelo de este país, el cual no ha permitido que las necesidades sean satisfechas, que la inversión llegue a las regiones y el bienestar sea una garantía para los colombianos.

Esta labor emprendida por el Fiscal, Procurador y Contralor necesariamente necesita del concurso de todos, debemos unirnos todos para erradicar la corrupción de nuestro quehacer diario y del ejercicio político, por eso se hace necesario que se elija sangre nueva, honesta y transparente que permita la construcción de un nuevo país, enfocado en dignificar la política y preocupados por el bienestar general y no el personal.

Estamos a tiempo, estos múltiples casos de corrupción son una alerta, las finanzas del país colapsaron, los políticos corruptos han saqueado nuestros recursos a tal punto, que se hizo necesario apretarnos el cinturón para equiparar la economía y no llevar el país a la hecatombe económica y social.

En los últimos años nos han vendido la idea que ciertos grupos políticos nos iban a llevar a la lamentable situación social y económica de Venezuela, pero el trasfondo de todo esta amenaza, era tenernos vendados y no pudiéramos ver las grandes sumas de dinero que se apropiaban de nuestro erario, es posible que lleguemos a la situación de Venezuela, sino tomamos medidas oportunas y contundente para acabar la corrupción y la politiquería.

Todos, unidos debemos hacer un frente común, debemos combatir la corrupción, no podemos ser permisivos con los dirigentes que desangran nuestras finanzas y viven a expensas de nuestro dinero, debemos depurar la política y elegir gobernantes que nos tracen una nueva hoja de ruta, donde el bienestar, desarrollo y progreso sea el pan de cada día y no la corrupción y la politiquería.

 

Diógenes Armando Pino Sanjur

@mafranpisa 

Tamalamequeando
Diógenes Armando Pino Sanjur

Diógenes Armando Pino Sanjur, más conocido como May Francisco, nació el 24 de junio de 1976 en un pueblo mágico lleno de historia, cultura y leyendas situado en la margen derecha del Río Magdalena llamado Tamalameque. Hijo de los docentes Diógenes Armando Pino Ávila y Petrona Sanjur De Pino, tiene 2 hijos, May Francisco y Diógenes Miguel, los cuales son su gran amor, alegría, motor y mayor orgullo. Abogado de Profesión, despertó su interés con la escritura de su padre quien es escritor e historiador, se declara un enamorado de su pueblo, de su cultura (la tambora) y apasionado por la política como arte de servir.

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