Domingo, 25 de jun de 2017
Valledupar, Colombia.

Consuelo Araújo Noguera

 

El día que la asesinaron el astro rey no brilló igual. La sierra nevada se vistió de un gris oscuro como señal de duelo por lo que se había gestado en sus estribaciones.

Los atisbos de un fuerte aguacero ya se percibían, lo que haría más difícil su rescate, la ciudad permanecía en silencio y expectante de su suerte, solo se escuchaban los aletazos de los helicópteros en su ir y venir. El desespero y la incertidumbre era total.

El Estado, por medio de sus fuerzas armadas, tenía que defender su soberanía. Pero la gente del común, los que la acompañaron siempre, los que la defendían cuando sus enemigos políticos y gratuitos la atacaban, sabía que su vida estaba en peligro.

Las malas noticias empezaron a circular: una de las compañeras de infortunio, fue encontrada en mal estado pero con vida. Más tarde los medios de comunicación anunciaban el fatal desenlace: la Pilonera mayor, el alma del folclor vallenato, había sido asesinada por sus captores, el país entero se conmocionó.

Los noticieros de televisión y de radio, sindicaban al guerrillero alias “El Suegro” como cabecilla  del grupo subversivo que secuestró y luego asesinó a la cacica Consuelo Araujo Noguera. Un taxista despistado le decía a los pasajeros que abordaban su vehículo, que ya todo estaba esclarecido: que el suegro de consuelo era quien había planeado el crimen, que él lo había escuchado por la televisión.

Cuando fue derrotada en sus aspiraciones a la gobernación del  Departamento del Cesar no se amilanó, por el contrario siguió en su lucha y el presidente de entonces, Andrés Pastrana, la nombró ministra de cultura, cargo que ejerció con mucha idoneidad.

Su adoración era su Valle, su gente, los intérpretes de nuestra música vernácula y todo lo que oliera a su pueblo. Mataron su cuerpo, pero su alma siempre estará viva entre nosotros los que valoramos su gran talante y su inmortal obra: el Festival Vallenato.

Pasarán muchas generaciones, seguro habrá cambios en nuestra música, pero su nombre y su imagen siempre estarán allí, de pie como siempre vivió.

 

Arnoldo Mestre Arzuaga

@nondo_a 

La narrativa de Nondo
Arnoldo Mestre Arzuaga

Arnoldo Mestre Arzuaga (Valledupar) es un abogado apasionado por la agricultura y la ganadería, pero también y sobre todo, un contador de historias que reflejan las costumbres, las tradiciones y los sucesos que muchos han olvidado y que otros ni siquiera conocieron. Ha publicado varias obras entre las que destacamos “Cuentos y Leyendas de mi valle”, “El hombre de las cachacas”, “El sastre innovador” y “Gracias a Cupertino”.

[Leer columna]

Artículos relacionados

Nuestro folclor con los personeros de Colombia
Nuestro folclor con los personeros de Colombia
Ha sido una constante en esta columna cuestionarnos por el poco compromiso social de...
El degenerado
El degenerado
  Veo que tienes un bigote tan colosal como tu estupidez, los labios blindados ante...
Diáspora y génesis afrocaribeñas (IV): El son cubano
Diáspora y génesis afrocaribeñas (IV): El son cubano
Algunos impacientes me piden que trate, lo más pronto, sobre la música actual que les...
César Bustamante Vides, pionero de la radio en el centro del Cesar
César Bustamante Vides, pionero de la radio en el centro del Cesar
Siempre lo he conocido como una persona inquieta, amante de su trabajo, amigo de sus...
El Festival como política pública
El Festival como política pública
La eterna discusión sobre si es mejor un festival organizado por la empresa privada o...
.::Historia de la Cumbia en Colombia - India y Negra::.
.::La Cumbia Sanjacintera: de las Gaitas al Acordeón::.