Jueves, 21 de sep de 2017
Valledupar, Colombia.

Eduardo Enrique Pinto Viloria / Foto: Al Dïa

La violencia es el miedo a los ideales de los demás”. Mahatma Gandhi.

Esta no es esta una columna más, hoy escribo como hace un año a la memoria de mi amigo Eduardo Pinto Viloria; siento un profundo dolor por ausencias que a la vez tornan siempre presente a las personas. Amigos como él siempre hacen falta, no hay que postularlos como seres perfectos porque han fallecido, su carisma y disposición a servir develan la calidad de seres humanos que fueron.

Hace un año recibí la noticia de su partida, no podía creerlo porque solo dos días antes del fatal suceso me había llamado con voz de alegría para darme la noticia que había logrado apoyarme con las cifras requeridas para mi investigación, sobre imaginarios sociales de la violencia de género, todo fue alegría en esa llamada y cerramos la conversación con mi promesa de apoyo a su ensayo como opción de grado a su especialización, para lo cual, lastimosamente la muerte no nos dio tiempo.

Hoy puedo decirle que hace unas semanas mi tesis fue aprobada y que en mi dedicatoria su nombre ocupó un gran espacio al lado del de la amiga Isabel López, porque perder a un amigo que apoya las causas que se lideran, es un dolor profundo que a la vez motiva a seguir trabajando en memoria a ellos y a su apresurada partida; desde ese 4 de Mayo la teoría de que la vida es un ratico la siento más vigente, porque cuando vemos a alguien con salud, sonriente y con muchos planes, lo que imaginamos es que tendrá vida para lograrlo, no esas fatales sorpresas que da la violencia, esos fulminantes disparos que borran las sonrisas y lapidan algunos sueños.

Nunca imaginé que esa sería su última llamada, por ello acordamos vernos aunque sospechábamos que las ocupaciones de cada uno podría aplazar dicho encuentro, pero nunca imaginamos que la muerte nos impediría alguna tertulia de esas que nos recargaban de esperanzas para nuestra guajira.

Hoy escribo partida de dolor, con lágrimas que no solucionarán nada pero que brindan el mejor homenaje a un hombre que merecía toda mi admiración, con una desolación profunda que debilita, como se lo prometí muchas veces sigo firme, con mi espíritu, cuerpo y vida entregada a la causa por la igualdad, equidad, la no violencia y los derechos de las mujeres.

No pretendo parecer una de esas personas que ante el morbo de la muerte idolatran a los difuntos omitiendo defectos y sobre dimensionando cualidades, Eduardo no necesita de eso, porque si bien como todos los seres humanos tenía defectos, él sobresalía porque era un creyente de la transformación social y como siempre lo he dicho, creer es tener un poco de inocencia. Hace un año él pasó a ser uno más de los que se van a su tumba con el corazón lleno de esa inocente esperanza, quería un mejor panorama para su amada tierra guajira, porque si algo dejaba ver en él era ese profundo amor por su terruño.

Hoy termino estas letras, con la sensación de que ninguna palabra podrá llenar el vacío, pero con la convicción de que muchas personas sigan descubriendo que la Guajira tiene hijos admirables; espero que su legado nos siga inspirando a seguir tejiendo una sociedad donde los sueños no sean lapidados por las balas y donde los buenos no hagan parte de las listas de víctimas.

Eduardo Pinto Viloria, hace un año dejaste un profundo vacío en tus seres queridos, en tus amigos, pero seguimos haciendo lo que un día nos ayudaste a sacar adelante; te he cumplido la promesa de seguir firme en la causa, hoy un año después de tu muerte puedo decirte que la asociación Evas&Adanes sigue trabajando con amor y compromiso y que he culminado con éxito la maestría en estudios de género que juntos planeamos iniciar. Que en el cielo hoy suenen esos buenos vallenatos que como buen guajiro te gustaban, gracias por todo, amigo. “Solo le pido a Dios que la reseca muerte no me encuentre vacía y sola sin haber lo suficiente”.

 

Fabrina Acosta Contreras

@Facostac 

Evas&Adanes
Fabrina Acosta Contreras

Mujer natal de la hermosa tierra Guajira, nieta de Rita Contreras mujer de 105 años leyenda viva de Villanueva, es Psicóloga, Magister en Gestión de Organizaciones y Especialista en Alta Gerencia, actualmente cursa la Maestría en estudios de Género y violencia intrafamiliar, y ha realizado diversos diplomados en gerencia social, trabajo con comunidades indígenas e infancia.

Creyente absoluta del Arte en todas sus manifestaciones, considera que la literatura es el camino a la libertad pacifica de los pueblos. Amante fiel de la lectura y firme aprendiz del arte de escribir. Eterna enamorada de las tertulias y del arte en general, encuentra en ello el camino adecuado para el desarrollo social.

Es creadora y directora de la Asociación “Evas&Adanes” desde la cual, se proyecta como una empresa social de alto impacto para el desarrollo de la Guajira y lidera diversas actividades como la iniciativa cultural denominada: Foro Concierto La Mujer en el Vallenato.

Autora del libro Mujer Sin Receta: Sin Contraindicaciones para hombres, como poseedor de la magia de sus vivencias en diferentes culturas donde descubrió historias femeninas que metafóricamente tejen ese universo de la Mujer sin Receta; Autora del libro Evas culpables, Adanes inocentes.

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