Miércoles, 26 de jul de 2017
Valledupar, Colombia.

 

Definitivamente la tecnología y las redes sociales sirven tanto para bien como para mal. En estos días, a raíz de que fui designado como jurado de la gran final en el concurso Rey de Reyes de acordeoneros profesionales en el Festival Vallenato, he recibido tanto elogios, como improperios; los primeros felicitándome por la decisión, y los segundos agraviándome por una supuesta injusticia, lo cual es absolutamente normal en asuntos de concursos.

Debo decirle a aquellos que me acusan de estar en la rosca, que creo que esa designación se dio precisamente por no pertenecer a ninguna, y haber trasegado toda mi vida en el mundo vallenato, con total independencia y ecuanimidad en mis actos; por eso, cuando me propusieron ser jurado, lo primero que hice fue revisar si en el cuadro de finalistas estaba alguno de mis amigos, como Omar Geles o Julián Rojas, y como no estaban decidí aceptar.

Lo primero que quiero dejar claro, es que de los seis finalistas cinco hicieron una presentación impecable, es decir que, en principio cualquiera de ellos pudiese haberse coronado Rey de Reyes; también hay que enfatizar que para quienes estuvimos de jurado en el parque La Leyenda no tenían ninguna incidencia las presentaciones en anteriores rondas de estos concursantes; en esa instancia se inicia de cero, lo cual algunos críticos no quieren entender; como en el futbol, a veces el equipo que entra de ultimo en una ronda final es el que sale campeón.

Uno de los principales objetivos del Festival de la Leyenda Vallenata es defender y cultivar el verdadero vallenato; por eso me leí con juicio los principios, el reglamento y los parámetros del festival, y encontré que quien se ajustó con mayor exactitud a ellos fue el pacifico, hijo, sobrino y primo de otros reyes, quien nos ha dado una lección de cómo interpretar el vallenato que pretendemos rescatar.

Les debo manifestar que el tiempo de deliberación del jurado para elegir los tres del pódium fue de un minuto y la decisión del orden se hizo por unanimidad, como decimos los abogados, no existió el más mínimo salvamento de voto en este fallo, lo cual les debe dar una idea sobre el concepto claro que expresó el jurado sobre la participación de los concursantes.

En la mesa de jurados tuvimos dos excelentes acordeoneros como son el maestro Alberto Rada Ospino y Juan Mario de la Espriella, pero además también estuvieron los doctores Álvaro González Pimienta y Adela Maestre Cuello, quienes nacieron, crecieron y han vivido escuchando, estudiando y compartiendo con los más importantes acordeoneros de la historia del vallenato.

También debo expresar aquí que los cajeros, guacharaqueros y cantantes que acompañaron a los finalistas, estuvieron en un nivel inmejorable, destacando la guacharaca y voz de Alexander Manga, a quien no le conocíamos esas cualidades en el terreno de los festivales.

Colofón: El lunar del Festival Vallenato sigue siendo el abuso de los taxistas y comerciantes con las tarifas y precios de sus servicios y productos, a lo cual deben ponerle coto las autoridades locales.

 

Jorge Nain Ruiz

@jorgenainruiz 

Vallenateando
Jorge Nain Ruiz

Jorge Nain Ruíz. Abogado. Especializado en derecho Administrativo, enamorado del folclor Vallenato, cantautor del mismo. Esta columna busca acercarnos a una visión didáctica sobre la cultura, el folclore y especialmente la música vallenata. Ponemos un granito de arena para que la música más hermosa del mundo pueda ser analizada, estudiada y comprendida.

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