Domingo, 24 de sep de 2017
Valledupar, Colombia.

Representación de la obra 336 Cartas de amor

 

Con 19 años de edad, MaryCarmen Amaya Agudelo es la menor de cuatro hermanos, hija de madre samaria y padre guajiro pero nacida en Valledupar; una mixtura de lugares que inevitablemente influyen y destellan en su personalidad alegre, presencia, estilo y particularmente, en sus sueños por cumplir.

Su sueño más anhelado empezó a germinar cuando aún estaba en el colegio y acompañaba a su mamá a clases de pintura en la casa de cultura ‘Cecilia Caballero de López’ de Valledupar. Mientras su mamá pintaba ella merodeaba por las instalaciones y sin esperarlo se topó con el teatro y la danza. El flechazo fue inmediato. Quedó fascinada, algo en su interior le reveló que estaba hecha para el arte.

Terminada la secundaria y sin el consentimiento absoluto de su papá -un arquitecto al que le habría gustado que se dedicara a una profesión más tradicional-, viajó a Medellín a estudiar Licenciatura en teatro en la Universidad de Medellín. Allí conoció gente maravillosa que le cambiaron la vida; personas que diariamente le motivan y potencian sus capacidades para expresarse más allá de la palabra y ver cómo el teatro, como toda arte, transgrede y transforma.

En el 2016, cursando el tercer semestre académico, en el curso de actuación III, la maestra de Marycarmen propuso abordar la estructura dramática a través de una puesta en escena. Fue así que estudiantes y profesora acordaron que las relaciones de pareja sería el tema que desarrollarían durante el semestre. Cada estudiante llevó una obra para poner en escena pero fue imposible decidirse por una, ya que todas eran atractivas a los estudiantes. Entonces optaron hacer un "cadáver exquisito" que no es más que un conjunto de escritos y obras que dan origen a una nueva.

De ese ejercicio nació el texto de la obra ‘336 cartas de amor’, una propuesta teatral dirigida por la docente Lavinia Sorge Radovani; que para los estudiantes/actores se constituye en un viaje de la deconstrucción completa de su ser, un paso más allá del personaje y un encuentro consigo mismo. Un proceso que implica evidenciar eso que los hace vulnerables y que los reconstruye desde adentro para continuar el camino, salir de sí mismos, volver a la esencia, rebobinar, reconstruir y destruir. Han sido los momentos vividos en la puesta y así, ese camino tortuoso y lleno de lágrimas va sanando, reconciliando y transformando al actor en su mirada del amor para sí mismo y para los demás.

Al nacer como un ejercicio creativo y experimental que emerge desde las historias personales de cada actor; siendo la experiencia de vida lo que habla en cada escena y en cada acción física y verbal que transciende el lenguaje poético, ‘336 cartas de amor’ es una construcción que se argumenta desde la pérdida y que se recrea desde el actor por medio de una progresión dramática que justifica la soledad, el silencio, el amor y el desamor como círculo de acción efímera en medio de una temática cotidiana, real, vigente e insaciable.

La parte escénica de la pieza surge desde un interrogante que frecuentemente se hace el ser humano: ¿Qué has perdido en tu vida? Con las respuestas dadas por Marycarmen y sus compañeros  se vislumbró que el amor era el común denominador y por ende, se convertiría en motor de la obra y en lo personal, en la vida de los actores pero no el amor como sentimiento sino como motivación que mueve al ser humano.

La obra termina siendo un recorrido por las etapas del amor, el amor propio, amor a la pareja, amor a la vida, amor al amor, ese amor perdido y que ahora estos estudiantes quieren encontrar o reconstruir esta vez en las tablas.

Con nueve funciones en Medellín, ‘336 cartas de amor’, fue seleccionada a través de una convocatoria para participar como invitada en la versión número 27 del festival internacional de teatro universitario Setkání/Encounter realizado en el mes de marzo en República Checa. La singularidad del festival radica en el hecho de que los principales organizadores son estudiantes de la Facultad de Teatro Janáček  de la Academia de Música y Artes Escénicas.

La idea del festival se originó a partir de la necesidad de tener un espacio de reunión y encuentro entre estudiantes de escuelas y profesionales del teatro de Europa del Norte en el centro de eventos culturales de la ciudad de Brno. Cada año el encuentro se vuelve más prestigioso, principalmente gracias a la participación de estudiantes  ensambles teatrales de todo el mundo. En el 2017, el grupo de la Universidad de Antioquia fue la representación de América Latina en el festival.

El Festival tuvo como temática principal “Hard Choices" (decisiones difíciles) y ‘336 cartas de amor’ encajó dentro de dicho parámetro. Aun estando seguros de la fuerza y de la calidad estética de la obra, la maestra Lavinia Sorge y sus estudiantes jamás hubieran imaginado la acogida que tendrían en Brno después de su presentación ante un público que de entraba tenían como barrera el idioma. La conclusión, más de cinco minutos de aplausos y ovaciones ininterrumpidas.   

Marycarmen recuerda ese momento como una experiencia inolvidable. “La obra y nosotros fuimos recibidos con agrado, cerca de 300 personas  nos vieron. Muchos nos felicitaron y estaban sorprendidos pues no es normal allá ver una obra tan explosiva, corporal y emocionalmente cargada siendo ellos más de teatro clásico  y nuestra obra es contemporánea”.

La obra maneja una estética melancólica y lúgubre aunque de mucho movimiento y expresividad escénica. Usa imágenes poéticas que se expresan por medio del cuerpo sin orden aparentemente lógico, usando elementos significativos y como extensión o producto de la emoción del ser, sin personajes arquetipos.

Con MaryCarmen Amaya, son ocho los estudiantes de teatro de la Universidad de Antioquia que conforman el elenco de la obra: Mateo Velásquez, Glitza Vásquez, Jazmín Parra, Andrés Felipe Gómez, Valentina Gil, Juan Pablo Naranjo y Eloisa Saldarriaga. La dirección es de Lavinia Sorge; la producción  y la dirección musical estuvieron en las manos de Johnny Restrepo.

El equipo lo completa Josué Santamaría en la asistencia general, Carlos Mauricio Buitrago  en el diseño de iluminación, Felipe Ortiz y Mauricio Buitrago fueron los operarios de luminotécnica, el diseño de escenografía la realizó Ramón Pérez, el diseño del vestuario lo hizo Nathaly Ruíz y Mateo Velásquez fue el responsable de las piezas gráficas y las comunicaciones.

Al igual que para los demás actores de la obra, ‘336 cartas de amor’ es para MaryCarmen una demostración de amor propio por encima del amor que siente hacía los demás. Con el teatro descubrió que tiene las facultades para ser y hacer arte, razón que la lleva a creer ciegamente en que los teatreros son otra voz de lo humano y que eso es motivo suficiente para no dejar de actuar.

Hoy, ella quiere seguir abriendo el telón para ofrecer a la sociedad la posibilidad de comprender el arte como un salvavidas en medio de la disgregación del hombre;  desea y se forma para continuar entregando esta y otras tantas cartas de amor al público, mientras sigue configurando su gran sueño.  

 

Samny Sarabia

@SarabiaSamny 

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