Sábado, 19 de ago de 2017
Valledupar, Colombia.

El colibrí Oxypogon cyanolaemus, más conocido como Barbudito azul

 

Que regresó el barbudito azul fue la buena noticia que en marzo bajaron de la Sierra Nevada dos conservacionistas y observadores de aves que habían subido a la montaña para hacer investigaciones concernientes a los incendios causados por agricultores allá en las alturas.

Ocupados en su tarea estaban ellos, Carlos Rojas y Christian Vásquez, cuando una maravillosa presencia apareció ante sus ojos: “Vi el destello de aves chillando delante de mí y vi posarse en un arbusto cercano; me las arreglé para tomar una foto rápida de la misma antes de que saliera volando. Entonces revisé la foto en la pantalla de la cámara y de inmediato reconocí”, declaró recientemente Carlos Rojas, explicando emocionado que el pájaro de la pantalla era un colibrí, un Oxypogon cyanolaemus, más conocido como Barbudito azul.

Era un gran hallazgo, pues hacía más de setenta años que nadie había logrado avistar esta especie, pese a las intensas búsquedas realizadas desde hace diez años, lo que ratificaba la declaratoria de esta como una especie en peligro crítico, según la UICN (Unidad Internacional  para la Conservación de la Naturaleza) y BirdLife International (Organización internacional dedicada a la protección de las aves y sus hábitats)

Lo que hicieron de inmediato los conservacionistas fue armar un campamento en el que pudieran permanecer, con la ilusión de poder ver más Barbuditos azules. En total lograron ver tres de ellos, en parches pequeños de bosque, rodeado de vegetación quemada; lo que significa una condición de vulnerabilidad crítica.

Los incendios forestales, que según la investigación de estos observadores, trabajan en la Reserva Natural de Aves El Dorado de la Fundación Proaves, se atribuyen a comunidades indígenas presentes en la zona, incrementan el riesgo no solo del Barbudito, sino de las otras especies de fauna y flora que debe librar una batalla contra las llamas; ante lo cual hicieron un llamado perentorio a detener el fuego en los bosques, así como retirar las actividades agrícolas y pecuarias de las partes altas de la Sierra.

Ese clamor fue ratificado este 22 de mayo, cuando se celebró una vez más el Día Internacional de la Biodiversidad, que este año tuvo como motivo temático el turismo sostenible, con miras a virar las miradas hacia la diversidad de especies, ecosistemas y paisajes naturales como grandes atractivos para el turismo y el consiguiente fomento de la economía.

“El turismo sostenible es una herramienta poderosa para sensibilizar acerca de la biodiversidad y protegerla en beneficio de las generaciones presentes y futuras”, ha dicho la Unesco, que desde hace más de siete décadas viene promoviendo la cooperación y el conocimiento científico relacionado con la biodiversidad y el ecosistema, como respuesta a su preocupación por el devastador efecto de la actividad humana que “potenciado por el crecimiento demográfico y el cambio climático mundial, ha reducido profundamente la biodiversidad en los ecosistemas de todo el mundo”.

Trabajar juntos y encontrar nuevas formas para salvaguardar la diversidad biológica, entendida como un patrimonio común, un requisito vital para conseguir un futuro sostenible para la humanidad

En este contexto, en el año 2000, la Asamblea General de Naciones Unidas proclamó el 22 de mayo como Día Internacional de la Biodiversidad, con miras a ratificar el compromiso de cuidar la diversidad biológica, aportar a su mantenimiento, perseverar en la convivencia armónica ser humano – biodiversidad, darle una utilización sostenible y respetar los recursos.

Es importante que se dedique un día a reflexionar sobre el tema, han dicho muchos ambientalistas, preocupados por la actual vulnerabilidad de especie, entre lo cual llaman a la reflexión y compromisos de cuidado.

Para el caso de Colombia, aunque se dan casos desestimulantes como los constantes y empecinados incendios forestales provocados por la acción humana, muchos han empezado a alimentar sus esperanzas, basándose en hechos como el hallazgo del Barbudito azul en la Sierra Nevada o como el puesto número uno que acaba de obtener el país en el reciente Global Big Day (Gran Día Mundial de Observación de Aves), donde registró una cifra de 1.400 aves vistas.

“La preservación de la biodiversidad es esencial para la vida humana y los ecosistemas, y es también una fuente de crecimiento ecológico y trabajo decente”, expresa la Unesco, lo cual se armoniza con el momento actual del universo natural y convoca a ratificar el compromiso de cuidar la diversidad biológica, aportar a su mantenimiento, perseverar en la convivencia armónica ser humano – biodiversidad, darle una utilización sostenible y respetar los recursos.

 

María Ruth Mosquera

@sherowiya

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