Martes, 12 de dic de 2017
Valledupar, Colombia.
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El mono Tití en su habitat natural

 

La noticia mundial del momento en materia ambiental es un individuo peludo, de cresta blanca con mechones coloreados que le adornan la cabeza; de cola larga, con colmillos corticos y garras; algo pequeño y liviano, pues sus medidas no pasan de 370 (con cola incluida), su peso bordea una libra (500 gramos) y su dieta alimenticia incluye frutos maduros, insectos, savia y néctar.

Es el Mono Tití, un galán de los bosques caribeños que hoy ocupa espacios mediáticos en el mundo entero, amén del premio que acaba de obtener la Fundación Proyecto Tití, como reconocimiento a su labor de salvaguardia de esta especie de fauna, endémica del Caribe colombiano, lo que significa que sólo se encuentra en los bosques tropicales del norte de este país y que está en peligro crítico de extinción. 

El Mono Tití cabeza blanca, cabeza de algodón, Tití pielroja, entre muchas otras denominaciones populares que incluyen traducciones a otros idiomas, cuyo nombre ‘de pila’ es Saguinus oedipus, es un primate colombiano, perteneciente a la familia Callitrichidae, propio de zonas de Atlántico, Sucre, Córdoba, Bolívar y el noroeste de Antioquia y Chocó.

Causas asociadas a la deforestación de su hábitat (el bosque seco tropical) y al comercio ilegal, incluso más allá de las fronteras de su país, que lo convierte en mascota en cautiverio en zoológicos o en objeto de estudio de investigación biomédica, son las generadoras del riesgo enorme que enfrenta y que lo ubica en el Libro Rojo en la Categoría CR (peligro crítico). La desaparición de esta especie ha sido tan acelerada que en sólo tres generaciones –unos 18 años- ha dejado de existir el ochenta por ciento. Hoy se encuentra incluido en la lista de los 25 primates en mayor peligro del mundo.

Ante este panorama, se han levantado grupos de personas en defensa del Tití, con tres zonas reservadas al cuidado de la especie, un área de 470 hectáreas protegidas, distribuidas en el Parque Nacional Natural Paramillo, con 460.000, el Santuario de Fauna y Flora Silvestres Los Colorados, con 1.000, y la Reserva Forestal Cerro de Coraza, con 7.460, además de un proceso de introducción de estas especies para su protección en el Parque nacional natural Tayrona, desde el año 1974.

Las labores de Proyecto Tití datan de los años noventa, con la participación de especialistas de biología, organizaciones no gubernamentales y entidades del Estado que emprendieron la investigación que pronto fue mudando hacia un programa de conservación global, que incluía procesos educativos, de toma de conciencia y sensibilización. Es una Organización No Gubernamental y sin ánimo de lucro, cofundada por una bióloga norteamericana y una arquitecta colombiana.

Anne Savage, una estadounidense que alguna vez vio uno de estos Tití como objeto de estudio en un laboratorio: “La primera vez que vi a un tití fue en 1985, en el laboratorio de mi profesor cuando hacía el doctorado en Biología, en la Universidad de Wisconsin. Después de dos años estudiándolo en cautiverio, pensé que lo mejor era conocerlo, explorarlo en su hábitat natural”. Tras meses de estudio y enterarse de que estaba en riesgo decidió mudarse medio tiempo a Colombia a trabajar para que no desaparezca, al tiempo que aprendía español; enfocándose en “crear conciencia en la gente para que entendiera el peligro”.

La norteamericana adelantó un importante trabajo, comunicándose por señas con los nativos que habitaban las montañas, que no sabían su inglés ni podían hacerse entender por ella en su español, al tiempo que padecía las dificultades del conflicto para acceder al hábitat del Tití. Pensó entonces que esta iniciativa requería dolientes nacionales que se apropiaran de la conservación; se conoció con la arquitecta Rosamira Guillen Monroy, quien dirigía el Zoológico de Barranquilla, y crearon en 2004 la Fundación Proyecto Tití. Así, Anne regresó a su país, donde está al frente del cuidado de diez especies el peligro de extinción, desde el Fondo de Conservación de Walt Disney World, y Rosamira se puso al frente de la tarea en Colombia.

“Me pareció increíble que yo siendo de Barranquilla, criada y estudiada aquí, nunca en mi vida había sabido que teníamos un animal tan importante como el tití, que era un patrimonio del Caribe. Eso me impresionó mucho y me motivó a hacer algo al respecto”, declaró después. Dejó su cargo en el zoológico y se entregó con alma y vida a la cruzada en defensa del peludo galán.

La tarea de la Fundación se enfoca en tratar de reducir las amenazas que afronta esta especie, a través de su estudio, la protección de su hábitat y la educación de las personas vecinas de las áreas con Monos Tití para que tomen conciencia y aprendan a convivir con ellos, sin cazarlos ni depredar el bosque que les sirve de casa.

Fue este trabajo en favor del Mono Tití, que de paso beneficia a toda la biodiversidad en las zonas donde se adelantan las tareas de conservación, el que le significó a la barranquillera el premio de Liderazgo en Conservación que entregan la National Geographic y la Fundación Howard G. Buffett como reconocimiento por su labor.

Al recibir el galardón, Guillen Monroy dijo sentir “una emoción indescriptible y llegué a ese podio llena de agradecimiento por todo el equipo que día a día da todo de sí para cumplir con la misión de esta institución e igualmente a todos aquellos aliados y socios que han apoyado esta iniciativa y han creído en nosotros. Esta es una misión que no podemos hacer solos sino que requiere de mucha gente comprometida y hemos sido muy afortunados en poder congregar a muchos en torno al tití y tener el reconocimiento de la National Geographic Society, que es un ícono a nivel mundial, es algo que nos llena de orgullo”.

Contagiar a más personas cada día es el gran reto que tienen hoy desde el Proyecto Tití y todas las otras iniciativas conservacionistas que existen en el país, ya que a más individuos o grupos concientizados e involucrados en la tarea de salvaguardia, más posibilidades para la biodiversidad del país y de las generaciones presentes y futuras. "Necesitamos trabajar en más áreas, llegar a más personas para proteger más bosque tropical y eso sólo lo podemos hacer con respaldo institucional y el apoyo financiero", precisó la líder de los amigos del Tití.

 

María Ruth Mosquera

@sherowiya 

 

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