Martes, 21 de nov de 2017
Valledupar, Colombia.

El periodista Juan Rincón Vanegas / Foto: Johari Gautier

 

Absorto en sus recuerdos, la mirada en sus notas, el cronista aprovecha las tempranas horas de la mañana para redactar alguna de sus crónicas. El frescor y el silencio son los mejores compañeros. Con ellos Juan Rincón Vanegas tiene asegurados una buena parte de lo que proyectaba escribir.

El lugar en el que se encuentra es el cuartico solitario de siempre. El que dedica para las cosas del oficio entre las 4 y 7 de la mañana. A esas horas nadie lo interrumpe, absolutamente nadie. De hecho, nadie se atrevería a interrumpir ese momento de creación. Todos en la familia están avisados: Juan se encuentra allí a solas para “cuadrar las letras” y “dar vida a las frases”.

La imagen matutina que aquí describimos se repite con disciplina desde hace muchos años. Por no decir décadas. Lo pueden atestiguar periodistas y editores de periódicos que a menudo reciben sus escritos o notas de prensa temprano en la mañana al abrir el correo electrónico. La constancia de Juan Rincón Vanegas es admirable, y se asemeja a la de un artesano que aprovecha la mañana, un herrero o panadero que saben que los momentos de soledad en la mañana son más preciosos que un tesoro.

Su mayor herramienta es la palabra y con ella reconstruye incansablemente las historias de personas y secuencias de algunos hechos memorables. “Creo que son más de 2000 crónicas las que he escrito en mi vida”, explica parsimoniosamente. La cifra astronómica arroja algo de luz sobre la dedicación de un hombre incansable, comprometido con relatar las grandes historias de su región, pero no expone hasta qué punto su vida va ligada al periodismo.  

“Yo llegué al periodismo de niño”, explica. Su madre y abuela, ambas cristianas, le enseñaron a leer con las historias de la Biblia y esto fue el inicio de una pasión lectora y narradora. Se enamoró de la forma en que discurrían las historias, le fascinaban los personajes y las tramas, y, al mismo tiempo que leía los relatos, crecía su interés por el periodismo.

El folclor vallenato es lo suyo. Pocos son los artistas de la música vallenata que no se han visto retratados en sus reportajes, boletines o crónicas. El hombre podría abrir un museo a él solo (o, por qué no, pensar en una extensión natural del Museo del acordeón creado por Beto Murgas) y animarlo con cada una de sus anécdotas. Desde Diomedes hasta Silvestre, pasando por las diferentes dinastías, o incluso su paisano de Chimichagua, el compositor Camilo Namén, hacer un registro es una empresa titanesca, y sin embargo, la persona a quien más disfrutaba entrevistar era Consuelo Araújo Noguera. “Era una entrevista de amigos, de personas que nos queríamos cada uno desde su oficio”, explica el periodista. “Consuelo Araújo Noguera era muy directa, era muy precisa y muy clara en sus conceptos”.

Sus escritos han ido creciendo desde (y para) el folclor vallenato. Es el universo en el que se sostienen una buena parte de sus historias (las que nos cuenta y las que prefiere guardar para más tarde en una carpeta que atesora en su casa). Su llegada a la Fundación del Festival de la Leyenda Vallenata como jefe de prensa en 2006 es motivo –o simple reflejo– de ese gran compromiso.

La compañía de tantos juglares no es coincidencia. Entre la vida de un juglar y la de un periodista existe un símil antiguo y poderoso. Ambos personajes cuentan historias. A Juan Rincón Vanegas la comparación parece gustarle, aunque mantiene la seriedad y elige bien sus palabras frente a la grabadora. “Sí, el periodista puede considerarse un juglar de las letras. Pero nosotros dejamos que los lectores canten y se rían, o también lloren”.

Juan Rincón Vanegas fue perfeccionando el oficio de periodista estando en la Fundación del Festival de la Leyenda Vallenata. Los grandes retos, la requerida movilidad y el simbolismo patrimonial le obligaron desde un principio a exigirse mucho y superarse en cada uno de los escenarios. De hecho, el tiempo transcurrido en la entidad lo describe como de mucho aprendizaje, especialmente en lo que se refiere a los grandes personajes del folclor vallenato, aquellos personajes que se han convertido en material para sus crónicas y reportajes.

Uno de esos ilustres personajes que ha conocido en el camino es el premio Nobel Gabriel García Márquez, otro periodista y cronista, con quien tuvo la suerte de hablar en el año 2010. La admiración es indudable. “Fue un momento muy importante –manifiesta–, muy llamativo porque Gabriel García Márquez era la figura de la literatura más grande del país, y tenerlo en frente fue de mucha alegría”.

Ese encuentro multiplicó su motivación. El sueño de divulgar las grandes historias de la región se hizo más nítido y, al mismo tiempo, los sacrificios del principio iban cogiendo un sentido. Juan Rincón Vanegas recuerda con satisfacción los primeros pasos, aquellos que ahora parecen tan lejanos y anodinos, pero que ilustran el esfuerzo realizado.

“Cuando me empezaron a publicar los más importantes medios del país, ahí comprendí que lo que estaba haciendo valía la pena”, expresa el cronista. “Mandaba mis colaboraciones a los diarios El Tiempo y El Espectador, los más importantes del país, y me iban publicando a pesar de que vivía en el municipio de Chimichagua. Se demoraba 5, 6 y hasta 8 días la correspondencia para llegar hasta Bogotá, pero tenía la satisfacción de que veía publicadas mis crónicas, y ahí fui tomando confianza para hacer el trabajo que he venido desempeñando toda la vida”.

Más tarde llegaron los premios y reconocimientos. El Premio Sirena Vallenata -recibido en cinco ocasiones- es el que recuerda con más ilusión. También están otros como el Premio Mario Ceballos de la Universidad Autónoma del Caribe y varias distinciones a nivel nacional, pero lo más importante para Juan Rincón es que se lean y compartan sus historias. “El aspecto económico para mí no cuenta mucho –admite-. Para mí lo que me interesa es publicar mis crónicas y leer los comentarios que me hacen. El valor que le dan las personas a mis escritos: ésa es mi manera de saborear el éxito y mi manera de continuar escribiendo”.  

Para quienes anhelan seguir la senda del periodismo, Juan Rincón Vanegas advierte: “Nadie puede aprender las cosas a la fuerza, sino que tenga sensibilidad, que tenga cariño, y que tenga amor por este arte del periodismo que es sumamente hermoso”.

Antes de despedirse, el cronista del folclor vallenato nos sorprende con una revelación. El hombre que dirige las comunicaciones de uno de los eventos folclóricos más relevantes de Colombia, el que da vida y voz a la tradición vallenata con sus entrevistas, reconoce que esconde una pasión enorme por el fútbol. Su primera nota como periodista fue sobre deporte y, cuando se le pregunta por algún personaje universal que le gustaría entrevistar -y que no ha podido hasta ahora-, no lo piensa dos veces: Diego Armando Maradona. 

 

Johari Gautier Carmona

@JohariGautier 

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