Lunes, 20 de nov de 2017
Valledupar, Colombia.

"Nunca dudes de que un pequeño grupo de personas pueden cambiar el mundo.

De hecho, siempre se ha conseguido así." Margaret Mead

En tiempos de crisis, sequía o caos no es solución la indiferencia pero tampoco el olvido de lo bueno; es lamentable e inaceptable la muerte de los niños y las niñas por desnutrición, los casos de corrupción o los asesinatos de mujeres que registran las estadísticas de nuestra tierra Guajira, pero es igualmente dañino no reconocer que pasan cosas buenas, como tener la riqueza oral de nuestros mentores, ver a las indígenas wayuú tejer esperanzas coloridas y a los jóvenes buscar reinventar nuestra historia, eso bueno y esperanzador también pasa en la Guajira que vemos enferma y/o desahuciada en diferentes reportajes.

La Guajira es una tierra –resiliente- que no se resigna a morir condenada al fracaso, que no se rinde ante la crisis, ni se olvida que nuevos soles vendrán para ella; como lo demuestran sus cactus y trinitarias, que entre más inclemente esté el clima y más adversidades puedan presentarse, siguen reverdecidos y florecidas respectivamente.

Por esta razón, tejer esperanzas para la Guajira es re-enamorarnos de este bello territorio, concentrarnos en sus bondades y retornar a una perspectiva de relaciones solidarias y humanizadas, que el amor sea nuestro sentir cotidiano y no un recuerdo, que nos de vergüenza cualquier acto de violencia, pero jamás expresar nuestros sentimientos, lograr tejer lazos sociales que nos identifiquen como un pueblo que piensa y actúa desde criterios de inclusión y respeto, un territorio capaz de cambiar la receta de la indiferencia y los prejuicios, por un universo de posibilidades todas enmarcadas en el afecto.

Hay que creer en la Guajira, amarla, aportarle, transformarla, sin esperar a que un sector político de turno o un inversionista apasionado lo haga, cuando las realidades la podemos cambiar en cada acto de nuestras vidas, porque más allá de ser ejemplos vivos de resistencia debemos ser de transformación; dejar de criticar y actuar, renunciar a las zonas de confort y sacudir la creatividad para comenzar a producir nuevas ideas, pues el mundo no cambia si cada uno no lo hace y en la Guajira falta que pase lo mejor de esas cosas buenas que ya pasan y es que se unan las voluntades de amor por la dama inclinada del norte de Colombia, que hagamos una sociedad que viva en unidad, amor y respeto por las diferencias. “Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos”, decía Eduardo Galeano.

Y esto es posible, pues conozco personas que han decidido renunciar a la resignación y se han unido para  aportar esperanzas a la Guajira, es el caso de los profesionales que conforman la Asociación Evas&Adanes, quienes llevarán a cabo una  iniciativa ciudadana el 22 de Julio a partir de las 4 de la tarde en el municipio de Barrancas, denominada Foro “Tejiendo esperanzas para La Guajira” el cual, pretende generar reflexiones respecto a la situación de La Guajira, desde líneas temáticas que aporten al tejido de esperanzas y al empoderamiento ciudadano, que demuestren que el territorio cuenta con capacidades y liderazgos transformadores. Los temas propuestos son: Deporte, Turismo, gastronomía, Cultura de Paz, emprendimiento, ciudadanía y el poder del Arte como generador de transformación, todo enfocado al contexto Guajiro. Se tendrán ponentes expertos en el tema y dos invitados musicales todos nacidos en nuestra tierra; de esta manera, se espera tejer junto a los invitados e invitadas amor y esperanza por nuestra tierra. Sí se puede, y por eso el llamado es a demostrarlo. Tejamos esperanzas esta vez en el municipio de Barrancas, la tierra amable del sur de la guajira.

 

Fabrina Acosta Contreras

@FAcostaC  

Evas&Adanes
Fabrina Acosta Contreras

Mujer natal de la hermosa tierra Guajira, nieta de Rita Contreras mujer de 105 años leyenda viva de Villanueva, es Psicóloga, Magister en Gestión de Organizaciones y Especialista en Alta Gerencia, actualmente cursa la Maestría en estudios de Género y violencia intrafamiliar, y ha realizado diversos diplomados en gerencia social, trabajo con comunidades indígenas e infancia.

Creyente absoluta del Arte en todas sus manifestaciones, considera que la literatura es el camino a la libertad pacifica de los pueblos. Amante fiel de la lectura y firme aprendiz del arte de escribir. Eterna enamorada de las tertulias y del arte en general, encuentra en ello el camino adecuado para el desarrollo social.

Es creadora y directora de la Asociación “Evas&Adanes” desde la cual, se proyecta como una empresa social de alto impacto para el desarrollo de la Guajira y lidera diversas actividades como la iniciativa cultural denominada: Foro Concierto La Mujer en el Vallenato.

Autora del libro Mujer Sin Receta: Sin Contraindicaciones para hombres, como poseedor de la magia de sus vivencias en diferentes culturas donde descubrió historias femeninas que metafóricamente tejen ese universo de la Mujer sin Receta; Autora del libro Evas culpables, Adanes inocentes.

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