Sábado, 23 de sep de 2017
Valledupar, Colombia.

El Abrazo de la serpiente, película nominada a los premios Oscars

 

El cine colombiano nunca se ha portado tan bien. Las cifras divulgadas este mes de agosto por MinCultura nos dan una idea del cambio operado en los últimos años. Entre 2010 y 2017 se estrenaron 196 películas y el año 2016 contabilizó nada más y nada menos que 41 largometrajes estrenados (frente a las 10 películas estrenadas en 2010).   

Todo esto no es una coincidencia. Colombia ha vivido una gran transformación en el sector audiovisual y en el mundo del espectáculo en general. La mejor forma de ilustrar ese cambio es la Ley de Cine (Ley 814 de 2003) que ha impulsado de manera exponencial el crecimiento de la producción nacional. Las 196 películas estrenadas entre 2010 y 2016 representan el 68% del total de la producción de los últimos 22 años.

Esta Ley ha aportado al sector estímulos tributarios apreciables que han facilitado la inversión, y han convertido Colombia en un lugar atractivo para rodar. En el periodo entre 2013 y 2017 se han grabado 27 películas extranjeras en el país y se han expuesto lugares conocidos (ciudades) y otros menos (selva y páramos).

En lo que se refiere a creación de público. Las cifras también son alentadoras: las películas nacionales fueron vistas por 4,8 millones de espectadores. Esto representa un récord con años anteriores, y una progresión muy alentadora. El público responde favorablemente ante los esfuerzos de originalidad y calidad de los directores. Sin embargo, la diferencia con el cine extranjero (y esencialmente estadounidense) es abismal.

La mejora de la calidad de las producciones colombianas es la gran consecuencia de todo este proceso de cambio. Cintas como “El abrazo de la serpiente” de Ciro Guerra han llegado hasta competir en la categoría Mejor Película Extranjera de los Premios Oscar (con todo lo que conlleva en visibilización). Otras como  la película “La Tierra y la Sombra”, primer largometraje de César Acevedo, recibió la Cámara de Oro a mejor ópera prima del Festival de Cannes (en Francia).

Por otro lado, se espera que el apoyo de Mincultura a la gestión y organización de festivales cinematográficos no disminuya. En el 2016, se entregaron estímulos a 32 festivales para circulación de contenidos audiovisuales, formación de públicos, y formación de profesionales.

La tendencia positiva empieza a notarse. Los resultados son tangibles. Es necesario ahora mantener el ritmo para que Colombia se consolide como una potencia regional junto a otras como Argentina, México o Cuba.

 

PanoramaCultural.com.co  

 

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