Domingo, 24 de sep de 2017
Valledupar, Colombia.

Yaser Orozco en Palenke Cultura Bar / Foto: Juan Sebastián Rodríguez

 

Acaba de caer un aguacero  de esos que nos hacen pensar que así tuvo que haber llovido en el diluvio, las calles llenas de agua y la dificultad que esto supone para  la movilización en Valledupar fueron un aliado en esta ocasión: el sosiego de la lluvia en el fondo y la música sonando en un volumen más bajito de lo acostumbrado en Palenke Cultura Bar nos ofrece un espacio tranquilo para entrevistar a su fundador. Entonces, nos sentamos en la última mesa del patio, esa dónde suele sentarse  a conversar con los amigos. 

Yaser Orozco tiene el cabello y los ojos oscuros, un rostro afable y mestizo que revela a primera vista sus orígenes caribeños, un sentido del humor que suele ser barranquillero y un gusto especial por la música negra. Se sienta con los codos abiertos apoyándolos en el espaldar, con una pierna cruzada en L,  una mano que  gesticula mientras habla y  otra que sostiene la cerveza a la cual le da pequeños sorbos cada tanto. Le pide a una de las meseras un plato de mango con sal, no vaya a ser que el tufo aparezca en la entrevista, dice. 

¿Quién es Yaser?

Yaser es una persona a la cual le gusta el arte. Soy artista plástico empírico, diseñador gráfico de profesión, músico frustrado. He intentado aprender varios instrumentos pero no he podido. Me considero un buen amigo, me considero un buen padre, me considero un buen esposo. Hay que esperar a ver qué dicen los demás, pero yo creo que he venido haciendo las cosas bien. Soy un amante de Valledupar, quiero esta tierra que me acogió y deseo lo mejor para ella por eso hago lo que hago.

¿Cómo te gusta llevar la vida?

Mi estilo de vida es ir al día día, planifico muchas cosas pero siempre voy al día día, siempre estoy logrando, estoy buscando cosas y aunque tengo mi vida trazada y planificada, uno nunca sabe qué pueda pasar mañana, entonces procuro írmela gozando todos los días.

¿Cuántos años tienes y dónde los has vivido?

Tengo 42 años y nací en Pivijay, Magdalena. Me trajeron a Valledupar, estudié en Valledupar, viví en Barranquilla, allá presté mi servicio militar e hice parte de la universidad. También viví en Bogotá y he vivido dónde me ha salido trabajo, muchas veces temporales de uno o dos meses, conozco muchas ciudades pero Valledupar es mi ciudad.

¿Qué representa el arte en tu vida?

Todo. Todo en mi vida va alrededor del arte. Si no lo hago, lo apoyo.

¿En qué momento aparece Palenke en tu vida?

Palenke aparece de una necesidad, realmente. Igual siempre tenía el gusto por tener un bar, estar detrás de una barra de un bar, pero cuando me decido a construir Palenke junto con mi esposa María Tafur, no encontrábamos lo que queríamos en la ciudad de Valledupar. No es que no nos guste el Vallenato, sí nos gusta, pero tenemos otros gustos musicales como es la música afro-caribeña, todo lo que es afro, todo lo que es negro y el rock. Queríamos tener un espacio donde no escucháramos vallenato. Repito; no es porque no nos guste sino porque tenemos otros gustos musicales y en Valledupar no existían. Sí existieron, porque hay que ser fiel a eso, existió Zeppelin, existió Mister Jhons y existe Irma, pero se acaban esos y no existía otro espacio dónde compartir, poder hablar, poder pasarla bueno sin llegar al punto del alicoramiento, sin llegar al desorden. Queríamos eso y abrir un espacio cultural, que no existía en Valledupar, dónde se encontraran la literatura, la pintura, el teatro, el cine, la música, estuvieran todos encerrados en un mismo espacio, así nace Palenke en mi vida.

¿Qué es África para ti?

África es la tierra madre, definitivamente. Sin discutir que también existen nuestros indígenas que también hacen parte de nuestra cultura de la cual van de la mano, pero el llamado del tambor, el llamado de mi piel, sentirme negro, sentir que la champeta, que la tambora, que la gaita; Todos esos ritmos afro-caribeños entran por mis oídos pero se quedan en mi corazón. Eso es fantástico, así como para muchos el vallenato, la salsa, el rock y los otros ritmos los llenan, a mí la música afro me llena. Para mí es pleno, es la madre África, es identificarme con lo que soy y lo que tengo, a pesar de que soy mestizo, porque sí, hay que ser realista y soy mestizo pero me inclino más por la parte negra.

¿Cuál es tu mirada política sobre lo afro-colombiano?

Como todas las minorías en este país están replegados y no sé si lo que vaya a decir suene duro, pero no cuentan con apoyo. Su nombre lo dice, minorías. Para los afros, como para los indígenas, para la población LGTBI, para todo lo que signifique minoría en este país, no hay apoyo y no está bien visto, siendo las minorías quienes más alegrías brindan a este país.

¿Buscaste con Palenke dar una reindinvicación?

Si claro, de las cosas que comenzamos a discutir cuando la construcción de este bar fue que los afrodescendientes tuvieran un espacio dónde poder sentirse cómodos y poder expresarse. Por eso estamos llevados de la mano de todo lo que es San Basilio de Palenque, acá hemos tenido el gusto y el placer de tener gente de San Basilio que, de una u otra manera, han hecho aportes y han hecho apoyo a que este lugar se convierta en un paso obligado en Valledupar tanto para extranjeros como para los cachacos, para que los turistas de Valledupar tengan donde llegar, porque acá van a encontrar la cultura negra desde lo más profundo.

¿De qué te gusta hablar con tus amigos?

De todo.

¿En qué suelen terminar las conversaciones?

Futbol, soy juniorista pero por cuestiones familiares del Unión Magadalena, costeño por donde lo veas.

¿Cómo ves Valledupar y su centro histórico actualmente?

El centro histórico de Valledupar está virgen. Es un centro histórico que comparado con otros, a pesar de que somos de los pocos centros históricos que vivimos del voz-a-voz porque ya muchas cosas se nos han muerto, entre esos el tema de las construcciones, somos un centro histórico muy apetecido. Repito, por los extranjeros, por los turistas, porque nosotros tenemos mucha historia, tenemos mucho cuento, tenemos muchas anécdotas, tenemos mucha fábula y el centro histórico de Valledupar enreda mucho.

¿De dónde viene tu motivación para día a día ser un gestor de la cultura?

De los turistas y de los pocos lugareños que creen en este proyecto que se llama Palenke Cultura Bar. Palenke Cultura Bar ha sido - me atrevo a decirlo así de manera egocéntrica-, ha sido el ejemplo para muchos negocios que se han dado cuenta que después que uno persevere, alcanza. Cuando yo llegué aquí estaba solo, sólo existía un bar que se llama Plaza Mayor que es un restaurante bar y no había más nada en el centro histórico. Llegamos nosotros con una propuesta diferente, llegamos con una iniciativa diferente y así muchos nos hubiesen dicho al principio que estábamos locos, de locos está lleno este mundo y son los que hacen posible. Aquí llevamos ya cinco años y detrás de nosotros han venido muchos bares, bares que ahorita ya no es Palenke solo, ya somos (7) siete bares en el centro histórico y hay (2) dos nuevos que se están construyendo, eso a mí me motiva.

¿Qué obsesiones tienes?

Las motos, el moto turismo. Me gusta viajar mucho, ahorita por mis situaciones familiares y de negocio me queda muy difícil pero me encanta viajar en moto.

Si pudieses viajar a cualquier parte del mundo ¿a dónde lo harías?

Ahorita, Cuba. Cuba es el primer país que quiero conocer. Sí he salido de Colombia, he ido a Venezuela por nuestras condiciones de cercanía al hermano país pero si quisiera realmente salir del país, me gustaría conocer Cuba, especialmente La Bodeguita del medio. No quiero ir a Cuba por más nada sino por ir a la Bodeguita del medio.

Allí se construyó mucha cosa, es un bar que desde la revolución estuvo presente y hasta la hora está ahí, es de los bares más reconocidos a nivel mundial, ahí se construyeron muchos libros, se construyeron muchas canciones, se construyó mucha cultura y existe. Y eso es lo que esperamos nosotros que algún día pase con Valledupar.

¿Qué literatura te gusta y cuál es tu libro favorito?

A mí la literatura que me gusta son los comics. Leo mucho comic, tengo muchas revistas, tengo libros. Un libro en especial así que me guste, la verdad no tengo ninguno pero soy más de esa línea de literatura de pronto de aventura, Tom Sawyer, la casa del Tío Tom, soy más de esas lecturas anecdóticas que de esas profundas de Neruda, no por allá no, por allá no está mi libro.

¿Qué te gustaría decirle a Valledupar?

Que miremos otras opciones, que también existe un lado B y ésa se la debo a Amhed Escallon. Existe un lado B de Valledupar que también tiene una riqueza cultural. Que no solo existe el Vallenato, también existen artistas plásticos que muestran otra cosa, también existen poetas, existen grandes literatos, gente que escribe muy lindo, gente que pinta hermoso, gente que compone, que está haciendo otra cosa que no es Vallenato ni reggaetón porque nos hemos quedado con la influencia de que si no es vallenato es reggaetón y ya.

No, también existen otras muestras, hay una filarmónica, también existe un teatro; Valledupar es una de las tierras que más riquezas culturales tiene y las tiene todas en el centro histórico. En ocho manzanas, en contraste a otras ciudades que lo tienen todo retirado, nosotros lo tenemos todo en un centro histórico, en ocho manzanitas tenemos teatro, música, danza, pintura, museos y es impresionante saber que hay gente que no sabe que existe un museo al lado de Palenke.

 

Juan Rodríguez 

 

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