Lunes, 23 de oct de 2017
Valledupar, Colombia.

 

El ñame es un tubérculo vinculado a la tradición gastronómica de los pueblos del Caribe colombiano. Ha acompañado el crecimiento alimenticio de cientos de miles de personas, no sólo en el campo sino en las ciudades a donde llega el producto cultivado por campesinos.

El ñame es un alimento versátil y también tiene propiedades medicinales, amén de la gran cantidad de platos que se derivan de él: mote, puré, machucao, dulce, cocadas, deditos, empanadas, pizzas, flanes, lasañas, arequipe, avena de ñame y muchos otras delicias; y de las propiedades curativas contra enfermedades: combate la artritis, atenúa los síntomas de la menopausia, contrarresta el estreñimiento, favorece el calcio en los huesos, reduce los calambres y otro tanto de favores que a este producto le atribuyen los eruditos de la medicina tradicional.   

Pero hoy hay que sumarle una propiedad nueva a este tubérculo: su capacidad para generar creatividad, solidaridad e integración social. La evidencia de este nuevo plus del ñame está teniendo lugar en el departamento de Bolívar, más exactamente en Montes de María y Cartagena, con repercusión del todo el país.

Todo comenzó con la cosecha de este año. Como el año pasado los precios ‘se portaron tan bien’, los cultivadores de ñame aumentaron las hectáreas sembradas, muchos hicieron créditos con entidades bancarias, con toda tranquilidad, pues una vez cosechado y vendido el producto, podrían pagar. Pero las ecuaciones no dieron los resultados esperados.

Cuando el tubérculo estuvo listo, los campesinos llenaron bultos, pero a la hora de vender se encontraron con que los precios se arrastraban por el suelo, que no quedaba ni sombra de su vigor el año anterior, que el bulto de ñame diamante que habían vendido en 80 mil pesos en 2016, había caído estrepitosamente a ocho mil pesos (tan solo el diez por ciento); el ñame espino había pasado de 90 mil a 25 mil pesos.

A estas cifras se suman los cinco mil pesos que cuesta transportar cada bulto del producto desde la zona veredal hasta el casco urbano, más el monto que cobra el jarreador por sacarlo en mula desde el corte hasta el carro

Así las cosas, los espacios que los campesinos esperaban llenar con las alegrías y satisfacciones por las buenas ventas, la llenura de sus alacenas, la satisfacción de sus necesidades, fueron ocupados por una crisis desesperante: bodegas repletas de ñame, que comenzaba a dañarse, mientras las deudas amenazaban con ahogar a los productores, en cuyas cocinas había ñame para desayuno, almuerzo y cena, pero casi nada para acompañarlo.

Las esperanzas languidecían.

La abundancia del ñame fue mostrado por Soraya Bayuelo, incansable lideresa de Montes de María, quien en un video dejó ver una bodega ‘interminable’ de ñame, con obreros que lo desbarraban, lo empacaban en bultos, los cargaban en camiones para exportar a Costa-rica y Estados Unidos, al tiempo que anunciaban las delicias que podían prepararse con este producto.

Lo siguiente que pudo ver el país fue un video en el que aparecen Julio, Remberto, Rosa y otros campesinos de Montes de María, anunciando que se convirtieron en youtuber para vender todo ese ñame, video apoyado por la Fundación Semana y por el periodista Daniel Samper Ospina, youtuber de 40 años -perdón, 42- quien emprendió una verdadera campaña en redes sociales con el hashtag #ElRetoDelÑame. Y la situación del ñame montemariano se viralizó.

Al tiempo, representantes de los campesinos elevaban sus plegarias al cielo, pedían apoyo del gobierno nacional, a quien le sugerían que hiciera con ellos como hizo con los paperos de Boyacá, a los que les compró la producción en 2013; hasta pensaron en bloquear las carreteras con sus bultos de ñame para llamar la atención, pues en algunos traían a memoria compromisos incumplidos con la cosecha de aguacate de hace cuatro años.

Y las plegarias, voces y solicitudes fueron escuchadas. La Gobernación de Bolívar, con la participación de ONG, empresas privadas y ‘un millón de amigos’ organizaron una Ñametón en el parque Espíritu del Manglar, en Cartagena, que incluyó rueda de negocios, con amaneces de cadena, tenderos, comunidades y feria gastronómica para vender ñame y todos sus productos derivados.

Las cifras devolvieron la esperanza en la gente, en las acciones conjuntas, en que cuando las personas se unen los resultados son positivos, en que sí es posible ayudar a otros. 80 toneladas de ñame vendidas, 30 mil personas compraron ñame en el parque, 35 millones de pesos sumaron las ventas del mote de queso y demás productos, 30 cocineras en acción, 10 mil porciones de mote de queso vendidas, 12 mil porciones de flan, chicha, pizza, brownies y tortas de ñame; 65 millones de pesos en ventas de ñame y sus derivados.

La solidaridad desencadenada por las mencionadas acciones sigue cosechando cada día más y más gente. La Escuela Taller Cartagena de Indias se vinculó a la campaña, cediendo el uso de su cocina para hacer las prácticas gastronómicas, a cargo de 21 cocineras tradicionales del corregimiento de San Cayetano, en el municipio de San Juan Nepomuceno; lo hicieron con alegría de ayudar “a los productores de ñame de Bolívar y contribuir a la salvaguardia de la tradición en las diferentes preparaciones de este tubérculo en nuestro departamento”, dijo Luis Ricardo Dunoyer González, director de la Escuela.

El Ñametón tuvo tanto éxito que se repetirá de nuevo. Mientras tanto, en Sincelejo se alistan para preparar el mote de queso más grande del mundo, que alcanzará para alimentar a 65 mil personas, medirá 4 metros de diámetro por tres de alto, con la aspiración de entrar con esta preparación al libro de Guinness Records.

Los campesinos de Montes de María están felices, pero sobretodo agradecidos por la solidaridad. Son unos siete mil pequeños productores, unas 4.000 hectárea de ñame cultivadas, organizados en 37 asociaciones de pequeños productores, en El Carmen de Bolívar, Marialabaja, San Juan Nepomuceno,  San Jacinto, San Onofre, Ovejas, y la alta montaña montemariana.

Queda el ejemplo, pero también el reto de fortalecer y organizar la cadena productiva de los campesinos, no solo de Montes de María sino del país, que carecen de infraestructura tecnológica para transformar sus productos, les faltan canales de comercialización con precio justo.

¡A comer ñame!

 

María Ruth Mosquera

@Sherowiya

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