Miércoles, 13 de dic de 2017
Valledupar, Colombia.

Patio de la Casa de la Cultura de Valledupar / Foto: Yasmeidis Constante

 

Desde sus inicios, la Casa de la cultura ‘Cecilia Caballero de López’ de Valledupar se diseño con tres pisos. En el tercero, funcionó  el Museo Arqueológico de Valledupar pero debido al deterioro, sus puertas fueron cerradas. Posteriormente en ese mismo espacio se dictaron cursos de pintura durante un buen tiempo, no obstante, por la presencia de palomas y murciélagos que invadieron el espacio, se tomó la decisión de sellarlo completamente por condiciones de salubridad. En el segundo piso funcionaba la biblioteca y el auditorio/ teatro y en la primera planta se situó la sala de exposiciones y las oficinas.

El paso del tiempo dejó serios deterioros en el maderaje de la estructura, en el tejado y en el piso; así como algunas averías en la cubierta que en temporada de lluvia humedecía el lugar y, paulatinamente se fueran cerrando los espacios que la casa de la cultura ofrecía, el Museo Arqueológico de Valledupar, la biblioteca municipal ‘Enrique Pupo Martínez’ y el auditorio ‘Rafael Valle Meza’, convirtiendo al emblemático lugar en una amenaza para las personas que lo frecuentaban o allí laboraban.

Desde julio del 2017, y tras reiterados llamados de atención del deterioro en los medios de comunicación, otro ha sido el panorama en la calle 16 A con carrera 6, donde está ubicada la edificación construida hacia la década de los 70s por gestiones de doña Cecilia Caballero de López. Con la supervisión del Ministerio de Cultura y la Secretaría de Obras de Valledupar, se ha iniciado una restauración integral que promete no solo devolver una infraestructura cultural digna a la comunidad sino un espacio que cumpla con la normatividad vigente para la presentación de espectáculos y actividades culturales de gran afluencia.

Con una inversión de mil 116 millones de pesos provenientes de varias vigencias de la Ley 1493 del 26 de diciembre de 2011, mejor conocida como Ley de Espectáculos Públicos y otros recursos directos de la Alcaldía de Valledupar, según afirmó Yasmeidis Constante Figueroa, directora de la obra de restauración.

La intervención está a cargo del ‘Consorcio Teatro 2017’, unión temporal que ganó la licitación; integrada por la arquitecta restauradora, magister en Patrimonio Cultural y Territorio, Yasmeidis Constante Figueroa y el también arquitecto restaurador Edgardo Bassi Burgos, ganador en el año 2016 del Premio Nacional de Arquitectura en la modalidad de patrimonio por el rescate del templo doctrinero de María Magdalena, construido en 1594 en la población de Tausa Viejo en Cundinamarca. Además es respaldado por un equipo interdisciplinario requerido para una obra de esta índole como especialistas y técnicos de patología de la construcción, ingenieros de estructuras metálicas, ingenieros estructurales, asesores en patrimonio, etc.

“Venimos trabajando por la renovación del teatro ‘Rafael Valle Meza’ y de la casa de la cultura ‘Cecilia Caballero de López’. En la medida que hemos avanzado en el trabajo nos hemos dado cuenta que es una construcción que no cumplía con ciertas normas sismo resistentes vigentes. Es por ello que hemos empezado por el reforzamiento de las estructuras para darle garantías y estabilidad a la misma, teniendo siempre presente que es una edificación pública y que va a tener mucha afluencia de personal cuando se realicen todas las actividades culturales”, declaró la arquitecta Yasmeidis Constante, quien también es reconocida por la dirección de la Fundación para la Conservación del Patrimonio Cultural Material e Inmaterial ‘Pacuima’.

El proyecto fue diseñado desde la Alcaldía de Valledupar y contó con la asesoría y aprobación de la Dirección Nacional de Patrimonio; quienes emiten un concepto a través de su Grupo de Bienes Culturales Muebles, dependencia donde se trabaja el tema de los Planes Especiales de Manejo y Protección. De allí es remitido a la Curaduría de Valledupar y a la Oficina Asesora de Planeación para desarrollarlo. Cabe resaltar que el proyecto es un trabajo en equipo entre los arquitectos de la Ley de Espectáculos y los del área de protección del Ministerio de Cultura. Desde la administración municipal se solicitaron los trámites y permisos pertinentes para la realización de la obra.

Dentro del Plan Especial de Manejo y Protección de los Centros Históricos existen unas categorías de acuerdo a los niveles de conservación que tienen las edificaciones; estos son de tipo uno, dos y tres. En Valledupar solo se dan de tipo dos y tres. Los de tipo dos son para guardar y conservar la tipología en la parte arquitectónica, y los de tipo tres es para conservar la tipología en la imagen urbana pero también te permiten hacer otro tipo de intervenciones como en el caso de la Casa de la Cultura de Valledupar que está ubicada específicamente en la zona de influencia más no en el área afectada. Dicha catalogación permite que en ella se realicen unas acciones de renovaciones y modificaciones sin alterar su conjunto en relación a lo que le rodea.

Tratando de conservar toda la tipología del edificio en su contexto como lo estipula en PEMP y la normativa referente al predio al interior, se habilitará nuevos espacios pero manteniendo la estructura física tipológica del inmueble. Un aspecto importante en este proyecto es la inclusión social que sugiere con las renovaciones que se están realizando. Se han adecuado espacios dentro del edificio para que puedan acceder personas con movilidad reducida hasta el último piso y al interior del teatro teatro con la instalación de un ascensor. Es un plus del proyecto que se debe tener en cuenta en todas las edificaciones públicas.

El tercer piso será un espacio reservado al área administrativa de la casa de la cultura. En la segunda planta, se suprimirá la biblioteca para darle paso a una antesala o foyer cuando se realicen actividades en el teatro. Dicha espacio que servirá como transición antes de entrar al teatro será polifuncional porque podrá utilizarse para la presentación de muestras de danzas, cuentos, recitales de poesía, presentaciones musicales de formato pequeño o exhibiciones de artes plásticas alternas. La sala tendrá su camerino y su batería de baños, instaladas para que cumplan con las necesidades que el público requiere.

En el segundo piso también se encontrará un lobby de reparto hasta donde llega el ascensor, y por supuesto, un renovado y moderno teatro ‘Rafael Valle Meza’, el cual está recibiendo una intervención que incluye un palco como un segundo nivel además del espacio con el que ya contaba. Por cuestiones de isoptica, su cubierta será alzada hasta igualarla al nivel del tercer piso.

Igualmente, se le hará parte de la tramoya con la que tampoco se contaba y se conservará la tipología en la parte de la cubierta, las tejas quedarán como son actualmente. También se está haciendo un reforzamiento estructural que va a hasta la parte superior. En el caso del auditorio, se tendrá –obviamente- en cuenta el tema de la acústica que no se tenía para evitar que todo lo que suceda en la carrera sexta o en la calle, se filtre. De esta manera, se logrará una mejor concentración de los artistas mientras estén en el escenario.

En la primera planta, quedará la sala de exposiciones que ahora será cerrada con un muro que genera un espacio adicional para que la galería sea más completa y permita mayor concentración al momento de contemplar las obras de artes allí expuestas. En el espacio donde actualmente están construidas las oficinas, se convierte en uno solo desde el ascensor hasta el extremo, quedando dos salas simultáneas, las cuales podrán ser usadas de acuerdo a las necesidades de los eventos. Según lo estipulado en el proyecto, después de la restauración, la Casa de la cultura tendrá una estructura con capacidad para atender cuatro eventos simultáneos.

En el primer piso también tendrá una recepción que evitará que las personas tengan que desplazarse hasta el área administrativa para obtener alguna información. Ésta hará las veces de taquilla cuando haya funciones o actividades que requieran boletería. De igual forma, en esa zona  se ubicará un espacio para tertulia equipado con una cafetería que le dará aires nuevos al lugar. A la entrada estará el cuarto eléctrico y unos camerinos totalmente adecuados con sus espejos, baños y duchas.

Fachada de la Casa de la Cultura antes de la remodelación / Foto: archivo PanoramaCultural.com.co La fachada no cambiará, sólo se le hará un mejoramiento que respete su arquitectura pero que la embellezca devolviéndole sus valores estéticos. La parte de remodelación y modernización de toda la casa, también ha meritado hacer nuevamente su estructura eléctrica e hidrosanitaria debido a todas las tuberías eran de gres y galvanizadas totalmente deterioradas.

Vestigios de la cárcel ‘El Mamón’ no se han encontrado. Los cimientos de la construcción indican que fue completamente demolida para hacer la edificación que al momento se conoce. A pesar del toque actual y reglamentario a las leyes vigentes, la intervención es mínima. Sólo busca mejorarlos, remodelarlos, pero guardando su tipología y atesorando su arquitectura, como estaba dispuesta su distribución espacial.

Se aprovechará la oportunidad para hacer algunas liberaciones; es decir, quitar cosas que no sirven hoy porque de eso se tratan también las restauraciones de este tipo donde se respeta la parte tipológica adecuando los espacios a las necesidades de hoy que son diferentes a las necesidades de los años 70, época en la que se construyó originariamente el edificio.

En este punto es clave aclarar que ya en los años 70 se manejaba la arquitectura moderna; esto quiere decir que la casa de la cultura de Valledupar no representa una arquitectura colonial como sí lo hacen las edificaciones del área afectada del Centro Histórico. Esta fue una construcción diseñada evocando o haciendo alusión a un estilo colonial por los arcos pero no es colonial y, según indica la arquitecta Constante Figueroa, el edifico tiene mucha lectura en su parte arquitectónica para así asumirlo, por ejemplo las grandes luces de las ventanas que son cuadradas. Lo único que evoca lo colonial son los arcos pero es un eclecticismo que quisieron hacer al momento de diseñarla pero ella no es colonial, nació en la época moderna.

Si no surgen imprevistos, el consorcio proyecta entregar esta obra de restauración para el disfrute de la comunidad valduparense a finales del mes de noviembre del 2017. Con unas instalaciones modernizadas en las cuales podrán desarrollarse diversos procesos de formación, producción y circulación cultural y con un nuevo director de cultura conocedor de las diferentes manifestaciones artísticas que florecen en la ciudad y su zona corregimental, se espera que ahora sí la cultura en Valledupar comience a avanzar.

 

Samny Sarabia 

@SarabiaSamny 

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