Martes, 12 de dic de 2017
Valledupar, Colombia.
Error
  • JLIB_APPLICATION_ERROR_COMPONENT_NOT_LOADING

 

En los anales de la historia encontramos la información sobre lo que algunos historiadores han llamado el “descubrimiento de América”, allí mismo existen cuestionamientos sobre la información, si es que podemos decir que existió un “descubrimiento”.

Cuando los europeos arribaron a lo que hoy se llama América encontraron a muchas personas con el torso descubierto,  lo que, según la historia, eran considerados salvajes; y ¿quién no se torna salvaje cuando a su territorio llegan personas con inmensas embarcaciones, armas, objetos y animales que ellos nunca habían visto?; sin embargo eso no los convertía en salvajes.

Algunos historiadores empiezan a justificar la necesidad de convertirlos al cristianismo, acercarlos a la iglesia, para que fuesen un poco más “humanos”. También se sorprendieron los europeos por sus inmensas construcciones, en el hoy Perú, México, en Colombia la ciudad perdida, construcciones de la época prehispánica, que denotaban el gran desarrollo de estas culturas; lógicamente dentro de ellos, es decir, en su espacio, también ocurrían acontecimientos que se parecían a la Europa de ese entonces, acontecimientos que en forma y fondo eran diferentes, pero llevaban la malicia del hombre. Todo encaminado al poder de unos sobre otros, un ideal para ser dirigidos por alguien que evitara el caos.

En América celebramos el día de la raza, haciendo honor al 12 de octubre de 1492, cuando el europeo llegó a un vasto territorio, el cual confundió según la realidad, y utilizando su fuerza entró a desplazar a nuestros aborígenes.  Abusaron de sus mujeres, les quitaron sus riquezas, hicieron de España un país más rico y por ende más poderoso. Trajeron del África a hombres y mujeres, para someterlos y ponerlos a producir, para crear más riquezas.

Vinieron con el ánimo de comercio; pero éste venía acompañado con el firme propósito de buscar poder económico y político, el objetivo de todas las guerras del mundo. Entonces, ¿Qué celebramos? ¿El descalabro que cometieron con nuestros aborígenes, o la llegada de los invasores?

Algunos relatos históricos actuales muestran que todo lo negativo de la historia respecto al “descubrimiento” de América, es decir, en contra del aborigen, es mentira; y tratan de desmitificarlo, según ellos al decir la realidad de lo que pasó. Es cierto que junto con los llamados conquistadores, llegaron cronistas, algunos más perfilados intelectualmente que otros, y también existían algunos que les gustaba escribir fantásticamente y por lo general omitían lo que no les convenía mostrar, y quizás existieron otros que mostraban la realidad tal y como era. Muchas de las realidades de lo que ocurría en las colonias, las conocía el rey de primera mano gracias a algunos visitadores de la corona. En muchas historias se nos dice que el rey era benévolo que amaba a los aborígenes y que quería para ellos lo mejor.

Más adelante, en la colonia, la iglesia estableció la inquisición y “poderes adquiridos u otorgados a los obispos de Indias en 1517” 1.; algo así como lo que es hoy la CIA en los Estados Unidos, o la policía secreta que se encargaría de mantener limpio el camino de personas que pretendan ir en contra de las órdenes y leyes del Estado. La Inquisición castigaría crímenes y delitos de herejía  o pecadores, el que pretendiera difundir un nuevo conocimiento en bien de la humanidad era acusado de ser hechicero, todo aquel que estuviese en contra de la fe católica era castigado con la hoguera, era quemado vivo, o torturado en unas máquinas primitivas que ocasionaban desmembración de partes del cuerpo. Estas acciones desfiguran la benevolencia del rey, que quizás desde la urbe permitía y ordenaba un trato digno al aborigen por ser los dueños de la tierra, ya que la inquisición fue excluida de la población indígena en la primera década del siglo XVI por ser considerados neófitos en el cristianismo.

Volviendo a la historia con nuestros aborígenes, ¿cómo podríamos analizar la cantidad de muertes de aborígenes en los primeros siglos de invasión del europeo? Fueron exterminados en un momento, sobre todo a aquellos que eran más guerreros y que no se dejaron someter prefiriendo morir en su lucha por la libertad. Otros fueron diezmados por las enfermedades o epidemias de viruela, sarampión, tifus, gripe. Sumándose a esto después la difteria, las paperas, la sífilis y la peste neumónica. De ahí que hoy se cuestionan los fastuosos festejos y los tributos ofrecidos a España por haber llegado a América y traernos la “civilización”; concepto que algunos de nuestros educandos o niños en la escuela, repiten al no hacérseles un análisis crítico de la realidad del llamado “descubrimiento” de América.

Después de todo, preguntémonos: ¿Quién descubrió a quién? ¿Qué existió aquí, un encuentro de dos culturas o un choque de culturas? ¿Será que los españoles nos civilizaron? ¿Será que éramos salvajes?, ¿Cuál sería nuestro o nuestros idiomas actuales?, ¿Será que valió la pena miles de muertes aborígenes? ¿Hay que dar gracias inmensas a España por traernos el idioma español y la religión Católica? O será mejor callarnos totalmente y no seguir con la crítica, para que nuestras futuras generaciones olviden para siempre lo que algunos medios del pueblo han llamado exterminio y someternos al perdón y olvidar nuestra realidad histórica.

Esa es la historia, que quizás no han contado ampliamente los grandes historiadores capitalistas amigos del dominio del más fuerte sobre los pueblos más “débiles”. La parte crítica es necesario hacerla para hacer una reflexión que nos aliente al futuro, un futuro que esté cargado de actitud de mutua ayuda, de tolerancia, de fe católica; pero de la buena, de un poder que se use para servirles a todos por igual. Esta es la parte por la cual no pregunta el Icfes, (Instituto Colombiano para la Evaluación de la Educación) al momento de hacer sus exámenes a los bachilleres.

 

Luis Alcides Aguilar Pérez

@luisaguilarpe

 

Referencias:

1.Apocatastasis.com – Literatura y contenidos seleccionados.

Buscando
Luis Alcides Aguilar Pérez

Luis Alcides Aguilar Pérez (Chiriguaná- Cesar). Lic. En Ciencias Sociales de la Universidad del Magdalena. Docente de secundaria. Fiel enamorado del arte de escribir. Publicaciones: La Múcura de Parménides – Compendio de cuentos, poesías y reflexiones; Sueños de libertad – Cuentos, poemas y diez reflexiones; Chiriguaná. Historia y Cultura. Novela inédita “¡Y la culpa no es de Dios!”

[Leer columna]

Artículos relacionados

Mizar, tras tus pasos
Mizar, tras tus pasos
Tristes, pero sin desesperanzas, culminó en nuestro ánimo el sensible homenaje a...
Editorial: Claves para la formación de públicos culturales
Editorial: Claves para la formación de públicos culturales
Es reconocido que toda institución cultural tiene como fin difundir un cierto número...
Llantos, preocupaciones, reinados…
Llantos, preocupaciones, reinados…
Esta semana que termina el sábado 18 de junio, no fue la mejor, al menos en la...
Derecho a morir digna o indignamente
Derecho a morir digna o indignamente
Al leer la noticia en varios periódicos de cómo el señor Tito Livio Gutiérrez, un...
El ocaso de los Festivales Vallenatos
El ocaso de los Festivales Vallenatos
Con muchos bríos, y luego de unas merecidísimas vacaciones, regresamos a este espacio...
.::Los peces en el río - Villancico típico colombiano::.
.::Feliz Navidad - Villancico típico colombiano::.