Viernes, 17 de nov de 2017
Valledupar, Colombia.

 

Son tal vez los pintores los que en Santander más gozan de espacios y convocatorias, catálogos y patrocinios para la exposición de su arte. Somos una región de pintores o de artistas plásticos como se denominan ahora, tal vez porque fuimos un pueblo agricultor y de allí esa destreza de la mano y esa introspección del paisaje y de la luz característica de Santander. El cuadro como adorno en la pared hace que sea un arte que comercialmente venda mejor. Observar un cuadro no es mucho el esfuerzo que hay que hacer y si nos refleja con imágenes de colores como paisaje, rostro o ciudad. Con la literatura es distinto, tal vez por eso no abundan mucho actualmente los poetas, ni los cuentistas o novelistas.

El lenguaje literario es el instrumento más difícil de trabajar y sus imágenes a veces son el resultado del delirio del autor, allí están en juego la imaginación, la técnica narrativa, el poder de fabulación, etc, el don de la palabra es algo que está en los genes, eso explica porque la literatura en Santander es más bien escasa, y además una condición esencial para su interés y creación es la cultura, eso podría explicar provisionalmente porque no son más frecuentes las convocatorias, los concursos, los patrocinios, las lecturas o las publicaciones para los escritores, o tal vez porque, como dijera Saint-John Perse; los poetas son la mala conciencia de su tiempo.

 Las leyes del mercado del libro en Colombia se miden también por la ley de la oferta y la demanda. Una editorial no publica a un autor que no garantice la venta de su libro aunque todavía se diga que la poesía no es un buen negocio en Colombia, que los libros de poesía no se venden, etc. Los editores publican libros que comercialmente vendan sin importar mucho el género o la calidad estética, lo que se debe garantizar principalmente es su venta. La poesía es un arte de minorías porque no se ha aprendido aún a gozar de su espíritu y se tiene todavía una visión muy sentimental de ella, se cree que el poeta anda en las nubes y que leer poesía es falta de oficio o es un arte inoficioso. Ante todas estas razones se cree que se debería escribir la poesía como un “hobby”. Nada más ajeno al espíritu del poeta verdadero, la poesía es su pasión y es la razón de ser de su vida. Los poetas de fin de semana no llegan muy lejos y además a los buenos poetas no los hacen los lectores, esto es, aunque en la actualidad haya poco interés por este género, siempre habrá poetas. El poeta escribe así lo lean o no, así lo publiquen o no. La historia de la literatura está llena de poetas que no publicaron o no fueron reconocidos en vida, sin embargo nunca dejaron de escribir. La poesía es una pasión, un estigma o un vicio; el poeta escribe para sí mismo y si los hombres se identifican con su obra, magnífico, pero no es su afán convertirse en una vedette, esto es, ser popular o famoso, porque entre otras cosas puede ser contraproducente para su oficio literario.Los malos poetas salen hasta por la televisión, decía Milciades Arévalo, el director de Puesto de Combate, la revista de la sociedad de la imaginación editada en Bogotá que más ha publicado a los poetas en Colombia.

Son pocos los talleres de escritores o lectores que existen en la ciudad o la región, y los pocos que puedan existir funcionan como rebaja de penas para prisioneros en la cárcel Modelo o como sucedáneo para la fatiga de la academia en la universidad pública (aunque la poesía de taller son como los niños de probeta, como el amor es más hermoso a la antigua). Desde los tiempos de la revista literaria Tierra Nativa o el Gran Burundú-Burundá, los escritores y poetas en Santander no hemos podido asociarnos alrededor de una revista (indudablemente por falta de apoyo económico) que amplíe los espacios y contribuya a la difusión de la literatura, sin embargo en Bucaramanga una propuesta literaria como LA ESKINA, periódico cartel de la poesía que dirige Javier Félix y Claudio Anaya Lizarazo, entre otros, con el auspicio de Sic Editorial, es un desafío a la escasa circulación de la poesía que intenta darle voz y rostro a los poetas de la ciudad. En las carteleras de colegios, universidades, bibliotecas, conjuntos residenciales, restaurantes etc, se fija su presencia como una alternativa literaria que reivindica el poder, el valor y la imaginación de la palabra poética. En la ciudad también se registró otro fenómeno en torno a la poesía y fue la de “La Casa de los poetas,” corporación que los asociaba, donde ninguno lo era, pero la poesía  sirvió como terapia ocupacional para sexagenarios.

 Santander es de las pocas regiones donde no funciona el Fondo Mixto Departamental que es una entidad fantasma que solo figuró en el papel, y que generó un desangre presupuestal en nómina sin que se llevarán a cabo proyectos culturales, entidad que en otras regiones es la que más ha publicado a sus escritores y poetas y que permanentemente hacen presencia en las ferias del libro en el país. Desde la liquidación y desaparición de la Dirección de Cultura Artística de Santander, DICAS y a pesar de la creación de la Escuela de Bellas Artes de la UIS, no se ha llenado el vacío que dejó esta entidad de formación artística por donde pasaron y se formaron muchas generaciones de artistas santandereanos en la música, el teatro, la danza, la pintura, la escultura etc. La cultura también se ha privatizado con la creación de nuevas escuelas de música en las universidades, pero también se han creado nuevos proyectos regionales como Espacios Alternos que promovieron exposiciones de los artistas plásticos. Hoy en día el programa con las Salas Abiertas vienen liderando estas expresiones de las artes plásticas.

El Fondo Bibliográfico Regional, que fue un proyecto del Instituto Municipal de Cultura para publicar a los escritores en Santander, está muerto y todo parece indicar que no se va a volver a convocar. Su primera publicación fue de exiguos cien ejemplares por libro de los cuales se publicaron cinco libros (novela, cuentos y ensayo filosófico) y hubo que insistir dos años largos para su publicación luego de que un jurado diera su fallo. A su vez la Biblioteca Departamental, valiosa por sus archivos y la colección de libros de autores santandereanos, se ha dejado a su suerte en franco deterioro arrumada en algún rincón de la llamada ahora Casa Mutis, antes Luís Perú de la Croix. El sector cultural debería lanzar un S.O.S. por su recuperación. En Santander las casas de la cultura cumplen una labor silenciosa en la formación de lectores y exposición de las obras de los artistas, pero requieren de mayores incentivos presupuestales para elevar su nivel de formación en los talleres artísticos. La creación de bibliotecas y la dotación de libros por parte del Ministerio de Cultura han sido oportunas en la región, como por ejemplo en la Casa de la Cultura de Cimitarra y Barbosa, para solo mencionar esas dos. Por su parte, en el Consejo de Cultura Municipal, en el área de literatura, figuran individuos que no representan al sector de los escritores, pero que por el amiguismo llegan a estas consejerías y solo trabajan para su propio beneficio, y con su actitud negligente demuestran la pobre capacidad de gestión cultural, conocimiento y valoración de los escritores de la ciudad. Su resentimiento y desidia les impide trabajar por el sector que los eligió y así torpedean el trabajo que por la literatura se quiere hacer en la ciudad. Se hacen elegir en representación de los escritores pero no son escritores ni simpatizan con sus causas y oficios. Se han reconocido como comerciantes pero para los proyectos culturales carecen de ideas y propuestas y las que proponen son visiblemente provincianas. El actual consejero, Braulio Mantilla,  hace lo posible por darle visibilidad a sus proyectos pero no encuentra eco en la dirección del Instituto Municipal de Cultura y Turismo.

 Son ejemplos de trabajo en el Consejo de Cultura Municipal, en las áreas de Teatro y Artes Plásticas, Jaime Lizarazo (Llevó a cabo el Primer Festival Nacional de Teatro, Santander en Escena que proyectó que el teatro santandereano logrará participar este año en el Festival de Teatro de Medellín, el Festival Latinoamericano de Teatro de Manizales y el Festival Nacional de Teatro de Cali) y Walter Gómez. (Ha convocado a exposiciones a los artistas plásticos en la sala de la Biblioteca Pública Gabriel Turbay y es designado para ejercer la Coordinación de la Zona Oriente del Salón Regional de Artistas, convocado por el Ministerio de Cultura). Hay que hacer justicia poética de las actividades culturales en beneficio de la cultura regional por los resultados visibles de la gestión que hasta el momento no se ha visto en el área de literatura. Los escritores y el sector literario (profesores de literatura, estudiantes, lectores, etc) están en mora de nombrar a un auténtico representante en el Consejo de Cultura Municipal que trabaje seriamente por el sector en beneficio de la literatura en Santander.

El periodismo cultural en Santander, aparte del que pueda originar las emisoras culturales UIS Stéreo y la Luis Carlos Galán Sarmiento y el suplemento literario de  Vanguardia & Cultura, ( Hoy desaparecido) casi no existe, los medios privilegian el deporte, la farándula y las reyertas de la clase política. Los temas de la cultura y sus creadores son para el final de los noticieros o como notas de relleno. La actividad política parece ser la fuente principal de los medios, tal vez por ese maridaje que siempre ha existido entre periodismo y política en tanto que los periódicos en Colombia surgieron como un instrumento político de los partidos. La noticia cultural todavía no es consumida como las otras noticias de los periódicos y la televisión, y en los canales regionales tampoco la cultura tiene un programa destinado a sus creadores. Reconocemos, no obstante, la labor magnífica que cumple La Casa del Libro Total en la difusión de la cultura regional.

 Las comparaciones son odiosas, como dicen las señoras, pero en Santander en relación con ciudades como Medellín o Bogotá en el fomento o auspicio de la cultura, es una región que todavía no ha comprendido y valorado su importancia social para su contribución en el desarrollo económico, y que atrapada en el prejuicio o complejo social de que la cultura no da dinero, es un renglón de la economía que no ha sido lo suficientemente explorado y explotado. El turismo cultural, por ejemplo, no ha sido promocionado lo suficiente a pesar de que en la región hay numerosos atractivos naturales e históricos que podrían hacer parte de los paquetes turísticos y aunque hay una incipiente conformación de la microempresa cultural en artesanías, podría convertirse en un renglón importante de nuestra economía si la empresa cultural que es otra  franja de la economía en la que se podría incursionar con éxito, supera el síndrome de que la cultura no es rentable.

Los burócratas de la cultura (que además nunca han tenido un discurso sobre la cultura) y que lamentablemente también existen en Santander, han ejercido el poder para excluir o ignorar y han creado sus propias roscas o cuotas políticas que usufructúan conferencias, talleres o lecturas. En la burocracia cultural no nos salvamos tampoco del tráfico de influencias o el amiguismo. Desde universidades, alianzas, extensión o área cultural y academias han ignorado y subestimado la creación artística y la producción intelectual de los nuevos jóvenes escritores y poetas nuestros. Nunca tienen propuestas para la divulgación o la publicación de sus trabajos ni facilitan los espacios para los lanzamientos de libros de los autores regionales. Han ignorado olímpicamente los creadores y sus obras. Son los que con su desidia administrativa también han contribuido a mantenerlos en la marginalidad. Se dice que nadie es profeta en su tierra pero es en la propia tierra nuestra en donde debemos comenzar a valorarnos para que nos reconozcamos en los otros que son los que nos dan plena identidad y existencia, como decía Octavio Paz.

 Construir ciudad o región es también hacerlo mediante la cultura y no quedarse en las obras de cemento. Las obras del espíritu y de la imaginación son las que dan identidad y reconocimiento a lo que somos y reconocerse a sí mismos es fortalecer los signos de pertenencia. Santander y su capital en la literatura regional han sido noveladas y cantadas por sus escritores y poetas, sin embargo no se han fortalecido en sus imaginarios. La memoria de una ciudad, una región o un país no se conserva por sus libros de historia únicamente, sino fundamentalmente por su creación literaria; su poesía, sus novelas, etc. Ernesto Sábato ha señalado (El escritor y sus fantasmas, Seix Barral, 1963) que el artista es el único por excelencia, es el que gracias a su incapacidad de adaptación, a su rebeldía, a su locura, ha conservado paradojalmente los atributos más preciosos del ser humano y que la literatura no es un pasatiempo ni una evasión, sino una forma, quizá la más completa y profunda, de examinar la condición humana.

 

Antonio Acevedo Linares 

Cultura & Sociedad
Antonio Acevedo Linares

Antonio Acevedo Linares (El Centro, Barrancabermeja, Colombia, 1957).Poeta, Ensayista y Sociólogo. Profesor universitario. Magíster en Filosofía Latinoamericana con especialización en Educación Filosofía Colombiana de la Universidad Santo Tomás y especialización en Filosofía Política Contemporánea del Instituto de Filosofía de la Universidad de Antioquia. Ha publicado los libros de poesía y ensayos: Plegable # 1 (Poesía), 1987; Arte Erótica, 1988, Plegable # 2 (Poesía) 1990, Plegable # 3 (Poesía) 1994, Sociedad de los poetas, 1998. Plegable # 4 (Poesía) 1999. Los girasoles de Van Gogh, Antología poética, 1980-1999. Vol.1, 1999, Plegable # 5 (Poesía) 2000, Plegable # 6 (Poesía) 2001, Poesía de viva voz (CD) 2004, Atlántica, Antología poética, 1980-2004. Vol.2, 2004, En el país de las mariposas, Antología poética, 1980-2007. Vol.3, 2007, Por la reivindicación del cuerpo y la palabra, (Reseñas criticas) 2008.La pasión de escribir (artículos, ensayos y entrevistas poetas y escritores colombianos) 2013. La poesía está en otra parte, 2016.

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