Viernes, 17 de nov de 2017
Valledupar, Colombia.

Desde hace un tiempo, América Latina es receptora de capitales especulativos excedentes que, huyendo de la crisis financiera y aprovechando la globalización, se refugian en las actividades agropecuarias y de minería extractiva con fines de exportación.

El auge de la minería metalífera se ha tornado vertiginoso. Latinoamérica se convirtió en abastecedora de materias primas para el mundo desarrollado siguiendo un proceso que puede calificarse de recolonización dada la enorme conflictividad ligada a las explotaciones mineras y sus devastadoras consecuencias ambientales, sociales, políticas y económicas para las regiones donde operan.

Las transnacionales mineras generan resistencia porque son voraces, saqueadoras y depredadoras; representan un modelo de mal desarrollo. Es la economía del saqueo, no adelantan una explotación racional, se apropian de los recursos gratuitamente y pagan sólo unas míseras regalías que benefician muy poco a los legítimos dueños de los recursos.

Según el Observatorio de Conflictos Mineros en América Latina, los conflictos se extienden a lo largo y ancho del subcontinente. Los problemas son similares en cada país: Comunidades arbitrariamente desalojadas de sus tierras, altísimos niveles de contaminación ambiental, agotamiento de recursos vitales como el agua y la tierra, atropellos, pobreza y desestabilización de comunidades.

El escaso empleo que generan y las pingües ganancias de unos pocos subcontratistas y proveedores nacionales no se compadecen con los exorbitantes beneficios que obtienen las transnacionales.

Es lo que ocurre en Colombia en general y en La Guajira y el Cesar en particular. Aquí, después de 30 años de explotación intensiva del carbón, el panorama socioecónomico es desolador. La pobreza es creciente, la salud ha empeorado, se ha roto el tejido social y cultural de muchas poblaciones y el daño ambiental amenaza en convertir estos territorios en una región no apta para vivir.

La “locomotora” minero-energética arrastra el carbón y deja miseria, desastre ambiental, atraso, desplazamientos y desaparición de poblados. Es el resultado de la llamada “minería responsable”.

En La Guajira la empresa Cerrejon se propone ahora desviar 26 kilómetros del río Ranchería con el fin de explotar 500 millones de toneladas de carbón que hay debajo de su lecho. El daño sería irremediable y el efecto mortal. El Ranchería representa la supervivencia para el pueblo guajiro y para el entorno de la Sierra Nevada porque el río es la barrera que impide la extensión del desierto.

También la brasilera MPX que explotará el carbón de Cañaverales destruirá el Manantial que es fuente de vida para el poblado; buena parte de los habitantes serán desplazados; la empresa planea además construir una linea ferrea hasta Dibulla, pero ya el resguardo Wayuu de El Zahino advirtió que tal obra no se permitirá en su territorio.

El pueblo latinoamericano ha empezado a comprender la real dimensión de la megaminería y se dispone a luchar para rectificar su rumbo. Con este fin se ha convocado para el 1 de agosto un día de Acción Continental contra la industria extractiva a gran escala.

Las protestas y acciones van desde Argentina hasta Canadá, país de cuyos mercados financieros  proviene la mayor parte de las inversiones de las grandes empresas mineras.

En Colombia se ha convocado para este día la I Jornada Nacional de Movilización: Defendamos la Vida-Frenemos la Locomotora Minero-Energética.

El Comité Cívico por la Defensa del río Ranchería, del manantial de Cañaverales y de las regalías, la Red Colombiana Frente a la Gran Minería Transnacional, Reclame-Guajira y grupos estudiantiles, indígenas, sindicales y gremiales realizarán una Gran Marcha Carnaval para decirle al gobierno, al pueblo colombiano y al mundo que están dispuestos a cambiarle el rumbo a la explotación incontrolada de los recursos naturales y a defender sus derechos ciudadanos frente a la minería saqueadora.

La Marcha recorrerá las calles de Riohacha y en ella participarán delegaciones de todos los municipios.

La Resistencia crece. En el Cesar la organización RECLAME-CESAR también convoca una jornada cultural en defensa de la vida, del agua y del territorio y en contra de los grandes proyectos minero-energéticos que imponen las compañías extranjeras con la complacencia del gobierno ¡A Marchar por la vida y a frenar la “locomotora” minero-energética!

La cita en Valledupar: Glorieta de los Músicos,  3pm-miércoles 1 de agosto.

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