Lunes, 22 de ene de 2018
Valledupar, Colombia.

Oswaldo Guayasamín / Foto: Enciclopedia de Ecuador

 

Tenía una sensibilidad única para captar el sufrimiento de las clases oprimidas,  el sentir de los más pobres, la tristeza que veía en las calles, la sensibilidad de las madres, el amor, la pasión, la vida y la muerte. Su obra refleja las raíces indígenas de los pueblos latinoamericanos, su sentir, sus luchas y sus sueños.

Oswaldo Guayasamín nació para pintar, a los 7 años ya hacía sus primeros trazos y a los 12 ingresó a la Escuela de Bellas Artes donde sorprendió a sus maestros con sus obras en las que reflejaba la vida cotidiana y la crueldad de una sociedad en la que prima la discriminación y la violencia.

“Los niños muertos” es una de las primeras obras que causa gran impacto. En este cuadro pintó un grupo de cadáveres amontonados, entre los que constaba el de su mejor amigo Manjarrés que murió por una bala perdida en la Guerra de los Cuatro Días.

Su nombre y ascendencia indígena, la pobreza de su infancia, el asesinato de su amigo, la crisis agobiante de los años 30, la Revolución Mexicana, la Guerra Civil española, logran que Guayasamín asuma una actitud ideológica que se refleja en su concepción plástica.

Su primera colección denominada "Huaycayñan”, que en quechua significa "El Camino del Llanto", relata la miseria y sufrimiento que vio en los pueblos aborígenes de América Latina durante el viaje que realizó en 1945 desde México hasta la Patagonia. Son 103 cuadros en los que pinta a los pueblos mestizos, indios y negros, con sus expresiones de alegría, tristeza, tradición, identidad y religión.

José Clemente Orozco, Diego Rivera, Pablo Neruda, Fidel Castro… son algunos de los reconocidos personajes con los que Guayasamín compartió y aprendió.  Sus viajes a China, India, Rusia, Egipto, Grecia, otros países de Europa también lo enriquecieron para crear su propio estilo, un arte indigenista contra las dictaduras, contra los abusos y agresiones de los países poderosos e imperialistas, un arte por la paz.

“La Edad de la Ira”, (la segunda colección que empezó a pintar en 1961), muestra las guerras  de la humanidad en los campos de concentración nazis, las dictaduras en América Latina, las bombas de Hiroshima y Nagasaki, la invasión a Playa Girón en Cuba, entre otros sucesos. Es una serie que muestra el dolor y la angustia de las madres que perdían a sus hijos, de la violencia del hombre contra el hombre.

En 1976 crea la Fundación Guayasamín, y a través de ella donó al Ecuador todo su patrimonio artístico con el que se crean tres museos: Arte Precolombino (más de 2.000 piezas), Arte Colonial (más de 500 piezas) y Arte Contemporáneo (con más de 250 obras).

En los años 80 empieza una nueva serie a la que titula  “Mientras Viva Siempre te Recuerdo” conocida como “La ternura”. Es una declaración de amor a su madre, quien lo apoyó desde el principio en su carrera de pintor, aunque su padre se oponía, es un homenaje a la madre tierra, a la defensa de la vida y a los derechos humanos.

Una serie por la que fue ampliamente reconocido y que lo marcó como uno de los mejores pintores del Ecuador por su estilo único y por ser el pintor de los oprimidos.

Guayasamín murió el 10 de marzo de 1999 y hoy se recuerdan 17 años de su partida. Su obra hoy reposa en La Capilla del Hombre, un museo inaugurado en su honor en 2002. Allí también descansan sus cenizas en una vasija de barro bajo el denominado “Árbol de la Vida”, un árbol de pino plantado por el mismo artista en la casa donde vivió sus últimos años.

 

Fuente: Agencia Pública de Noticias del Ecuador y Sudamérica 

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