Jueves, 22 de feb de 2018
Valledupar, Colombia.

Hernán Urbina Joiro en una presentación

 

Volver a leer las páginas que narran la historia de un amor que no pudo ser, de la esperanza rota por las dagas del desamor, del dolor del adiós. Resistir con estoicismo a la lectura una y otra vez, entendiendo y asumiendo la tristeza que eso produce como musa inspiradora para continuar, para arrancar los dardos venenosos del despecho, para pasar la página y recomenzar (https://www.youtube.com/watch?v=plZy1I40oH8).

Son lecturas que se encuentran descritas, analizadas y resueltas en parte de la obra de Hernán Urbina Joiro, poeta lírico colombiano que ha aportado un amplio repertorio al folclor vallenato y –de paso- ha ido marcando con sus canciones lo que podría entenderse como lineamientos para enfrentar el final de las relaciones amorosas y salir airosos de ellas.

Son pautas en las que ‘Nacho’ Urbina enciende los rituales sagrados del amor profundo y real, que sublima y flagela, que hoy es y mañana ya no, pero que en todo caso forma al hombre como un ser vulnerable y resiliente que aprende la felicidad como algo momentáneo, que llega y se va, y que toca construirla de nuevo, porque “sólo se tiene la dicha un instante no más”, como lo plasmó en una de sus obras más excelsas (Tú eres la reina), en la que exhorta a aprovechar el tiempo del amor, diciendo “trata ser –mientras se pueda- conmigo feliz”, a no dejar escapar ese “instante”.

Así, el proceso para pasar las páginas densas de una historia de amor requiere tener abiertos los ojos, no evitar los recuerdos, acudir a los amigos (amigos que me quieren necesito que me ayuden a olvidar:) al amor propio (lo siento, pero yo nunca podré la otra mejilla colocar); al canto y la poesía, poseedora de un efecto terapéutico del cual es testimonio el mismo poeta que, sanado por ella, buscó la forma de sanar a otros y se convirtió en médico. “Porque realmente la poesía sana también. Yo siempre he buscado sanarme a mí y sanar a alguien. Y sanar es también averiguar por qué y el por qué siempre lo resolvía escribiendo poemas, con un papel”.

El primer poeta que fascinó a Hernán Urbina Joiro con su arte fue Abel Enrique, su padre; un creador audaz que en segundos era capaz de transformar imágenes cotidianas en coplas y versos, con una pulcritud tan maravillosa que sembró en el pequeño soñador el anhelo de llegar a ser un día como él. Así, ‘Nacho’ empezó haciendo versos en el colegio; a los once años se aventuró a crear su primer poema y recibió una condecoración por él. “Fue el 31 de mayo de 1977”. Lo recuerda bien porque ese año, unos meses después, se coronó rey del Festival Nacional de Compositores en San Juan del Cesar, abriéndose paso -a esa edad- al mundo de la composición vallenata, con un estilo definido. “Cuando yo entré en común unión con el mundo, al ganar le festival de san Juan a los doce años, me sané de la migraña y del alma”.

Joiro es un ser multifacético, en él conviven varios perfiles en completa armonía: es uno de los más notables especialistas en medicina interna y reumatología de Latinoamérica, distinguido por sus trabajos e investigaciones en el campo de la medicina en el continente. Es escritor premiado de ensayos, cuentos y crónicas; columnista de los principales periódicos y revistas de Colombia y otros países, miembro de miembro de la Academia de la Historia de Cartagena de Indias y director de la Fundación Humanidad Ahora y de la revista Humanidad Ahora.

Recientemente ha alcanzado numerosos reconocimientos por su libro Entre las huellas de la India Catalina. Muchos hombres en uno solo, pero asegura: es que necesito vivir así. Si yo viviera con una sola temática me aburriría. Yo necesito tener varias cosas al tiempo porque me divierte eso. Estoy contento cuando estoy haciendo consulta en la mañana y estoy contento porque llego a la casa a escribir y así me la paso. Por supuesto, exigiéndome mucho para que cada cosa que yo haga, así sea una consulta médica, que sea la mejor de mi vida, lo mismo cuando escribo un texto y cuando hago una canción. Intento dar lo mejor de mí siempre”. Y lo logra.

La investigadora, cantante, decana universitaria Marina Quintero precisa que “la inspiración de Urbina transita los caminos de la ética, puesto que no solo reconoce que hay en el amor “caminos que impiden devolverse” sino porque tiñe su poesía con tonos de realidad, las fantasías de los amantes: Quiero que nunca olvides cuando este hombre te quiere”.

Y es que en sus versos este poeta recuerda que, aunque se trata de un proceso complicado, es importante mantenerse fuerte, con esperanza y el paso firmes: “No creas que es fácil, muy fácil seguir, después que todo muy triste acabó”( https://www.youtube.com/watch?v=FUanZT2uBsE); “Nunca, nunca, caminante, por solo que marches pierdas el valor”; deja ventanas de ilusión abiertas que muestran que la constancia y la fe tienen efectos favorables para los asuntos del corazón: “Tus caricias alivian a quien por ti luchara con fe” (https://www.youtube.com/watch?v=rQ_hLrJDYto); que el corazón se repone y es posible enamorarse otra vez: “Vuelvo a querer sin mi ayer mirar” o “Después que juré no volver a amar vuelvo a luchar por un cariño (https://www.youtube.com/watch?v=2S5IQZGevZY)” y además “Me siento joven con ganas de mundo para emprender un nuevo sueño que liberte todo el dolor, hay ilusiones que allí deben permanecer, todavía no lo ha dicho todo mi corazón”(https://www.youtube.com/watch?v=coacL2k0jc0).

Es un ser feliz. “Con tantas bendiciones que Dios me ha dado sería un sinvergüenza si no dijera que soy feliz. ¡Claro que soy feliz!, pero sin embargo, la felicidad es momentánea: solo se tiene la dicha un instante no más, y toca otra vez reconstruirla cada minuto porque se pierde ya ese equilibrio, pero siempre es posible reconstruirla, pero toca construirla con los demás. En la soledad es muy complicado reconstruir una auténtica felicidad”, cuenta.

Ha entregado, pues, Hernán Urbina Joiro un extenso catálogo de versos terapéuticos a los que acuden muchos ‘afijados del amor’ para encontrar la calma, para sanarse cantando, identificándose con el autor, con el resultado de su ejercicio lírico solitario: “El mío ha sido un trabajo solitario. La lírica es muy de sentarse, sufrirla también, ser menos optimista que los épicos; somos más pesimistas con la vida”, afirma el poeta.

Tú podrás pensar que no vivo la vida, que no soy realista por tanta poesía; lo que te aseguro es que si tú te alejas ya no habrá más sueños y tantas canciones ya no tendrán versos, porque sólo llevarán lágrimas mías” (https://www.youtube.com/watch?v=2S5IQZGevZY) .

 

Mariaruth Mosquera

@Sherowiya

Más información: Este reportaje de la periodista Maríaruth Mosquera se inscribe en la iniciativa anual “Vivir, pensar, pero con poesía” de PanoramaCultural.com.co, con la cual se busca invitar a construir un diálogo entorno a la poesía, sus diferentes formas, su aceptación y papel en la sociedad.

Artículos relacionados

Salvaguardar las tamboras
Salvaguardar las tamboras
En una remota noche de mi niñez apacible, en ese pueblo entrañable de San Miguel de...
La Unesco propone y el Vallenato dispone
La Unesco propone y el Vallenato dispone
Génesis.- Para finales de Abril de 1968, coincidiendo con las Festividades...
La grandeza de un acordeonero: la improvisación y creatividad
La grandeza de un acordeonero: la improvisación y creatividad
Mi padre Ismael Rudas Jaramillo, fue la persona que le arreglaba los acordeones a los...
Salsa e Identidad Latinoamericana
Salsa e Identidad Latinoamericana
La presencia de lo latino en la música difundida por los medios masivos, tanto fuera...
Dos jóvenes vallenatos, ganadores en el Festival de Patillal
Dos jóvenes vallenatos, ganadores en el Festival de Patillal
Los niños José Juan Camilo Guerra Mendoza y Carlos Mario Rincón Mendoza, alumnos de la...
.::EC= Cómo leer poesía, por Pablo Boullosa::.
.::Snorri Eldjárn "El Islandés del vallenato" - Sin medir distancias::.