Jueves, 22 de feb de 2018
Valledupar, Colombia.

Snorri Eldjárn Hauksson / Fuente: Redes sociales

 

A Colombia llegó atraído por la magia de esta tierra; sus aromas, sonidos, matices, texturas y sabores tan distintos y distantes a los que subyacen en su memoria sensorial. Venía de Dalvík, un pueblo pesquero de la república de Islandia, de paisajes volcánicos y temperaturas bajo cero. Tenía referencias de Colombia, un país de mucho color y calor, que encerraba muchas de sus aficiones y se salía como primera lista de opciones para atender su proyecto inmediato: aprender español, al que se refiere como “un idioma muy pasional, el idioma del amor”. 

Y para eso, este país era su primera opción. “Colombia fue el primer país que tenía en la mente porque hay muchos fanáticos de futbol como yo, entonces podría jugar futbol mientras aprendía español. También hace mucho calor y hay mucho inglés. Es un lugar perfecto”, dice Snorri Eldjárn Hauksson, con un español fluido, que arrastra influencias de ‘costeñol’ con bases extranjeras.

Él, Snorri, es la muestra viviente del gran impacto de la lírica que viaja en los cantos vallenatos, de lo lejos que pueden llegar las creaciones de los poetas cantores, traductores del sentir universal, de los compositores y cantantes de este Patrimonio Inmaterial de la humanidad, hoy en riesgo.

Al llegar a Cartagena, en el año 2016, se encontró con unas canciones desconocidas hasta entonces, cuyas melodías le trascendían todo el ser, pese a que no tenía la menor idea de lo que decían esas letras. Esa música lo asaltaba por doquier; en las calles, las esquinas, los taxis, los bares, las rumbas, la casa que lo acogieron como un miembro más de la familia; en fin, el vallenato había poblado su entorno y se estaba echando raíces en su corazón.

Cuando tuvo los conocimientos suficientes del idioma español, entendió que la canción aquella, la primera que se le había clavado en el subconsciente, hablaba de “una historia que llegó a su fin después de hadas y magia sin par: amor profundo tan dentro de mí, que me maldice” (La suerte está echada), y pudo también entender lo que le pasaba internamente al escuchar esos cantos. “Yo me enamoré de la poesía y el sentimiento que los cantantes pusieron a las canciones”.

Así comenzó todo. Esas melodías, esas poesías, ese amor sublimado en cada obra, ese calorcito cartagenero, esa mujer tan amable y hermosa que fungía como su guía, como si se tratara de una conspiración fascinante; su amiga/guía le enseñó ‘Tú eres la reina’ y él ya no pudo resistir. Con su guitarra la cantó pensando en ella, y siguió aprendiendo y catando otras canciones vallenatas de alto contenido poético. Ese video saltó a las redes sociales y las buenas nuevas de un islandés cantando vallenato con su guitarra de regó por el mundo.

Pronto las interpretaciones de Snorri se hicieron virales, siendo en su mayoría temas grabados por Diomedes Díaz, El cacique de La Junta, de quien afirma: “Creo que es por el sonido de su voz. Diomedes Díaz era un cantante genial, su sentimiento en las canciones, no puedo describirlas. Hay muchos más compositores con mucha poesía en sus letras, pero la forma como Diomedes Díaz podía cantarlas fue increíble”.

En los temas favoritos de este joven de 26 años, de brazo tatuado, de oficio exportador de pescado, amante del fútbol, guitarrero en ratos libres y de perfil extranjero, aparecen como constante –además de los cantados por Diomedes Díaz- los del médico, escritor y compositor Hernán Urbina Joiro, de quien tiene en su repertorio ‘Tú eres la reina’, ‘La suerte está echada’, ‘Cómo te quiero’, ‘A un cariño de alma’, ‘Bonita’ y otras. Aparece también ‘El Flaco de Oro’ Gustavo Gutiérrez, con ‘Sin medir distancias’, el acordeonero y compositor Emilianito Zuleta, con ‘Mañanita de Invierno’, el compositor sanjuanero Luis Egurrola, con ‘Ilusiones’. Incluye también canciones de la nueva generación, como ‘Todo de cabeza’ de Kaleth Morales.

“Me gusta cualquier vallenato, me hace recordar a Cartagena y momentos felices, especialmente con una cerveza en mi mano. Pero las de Diomedes son las mejores porque él tiene las mejores letras del mundo. Esa es la gran razón por la que me gusta el vallenato: las letras. Es una poesía y con muchísimos sentimientos, así me gusta”, expresa Snorri, quien atribuye las canciones que canta a Diomedes Díaz y no a sus autores, lo que evidencia su incursión reciente en este universo folclórico, que tendrá que ser enriquecido con esa información de los poetas creadores de esas canciones que a él lo deleitan.

Han sido tantos los comentarios positivos y voces que lo alientan a seguir, al punto que Snorri decidió grabar más videos, subirlos a las redes, conseguirse un representante y venirse a Colombia a dar conciertos. Y en eso está, con una agenda de presentaciones que incluyen ciudades como Barranquilla, Santa Marta, Cartagena, Medellín, Bogotá y Valledupar, a donde arribará este sábado 17 de febrero para presentarse en Tierra de Cantores.

Se espera que a su llegada a la tierra del Vallenato, este irlandés se sumerja en esta cultura mágica y encuentre más razones para enamorarse del vallenato, para entenderlo en su amplia dimensión, no como una música o una manifestación folclórica, sino como una forma de amar y olvidar, de reír y llorar, de celebrar y endechar, de nacer y morir.

 

Mariaruth Mosquera

@Sherowiya

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