Sábado, 20 de ene de 2018
Valledupar, Colombia.

Bailarina del grupo Chingalé Entre las fechas más destacadas del calendario internacional podemos destacar el Día internacional de la juventud que, desde el año 1999, y por resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas, se celebra el 12 de agosto de cada año.

Siguiendo el ejemplo de esta celebración simbólica, la Gobernación festejó en Valledupar el Día Iberoamericano de la Juventud el viernes 10 de frente a su sede y centenares de jóvenes de diversos colegios de Valledupar acudieron a la cita.

Entre los colegios presentes estaban el Loperena y el colegio Alfonso López quienes garantizaron un ambiente distendido desde el principio, con pancartas, cantos y palmadas alegres.

Los temas musicales “La Piragua” y “Qué será lo que tiene el negro” sirvieron para dar inicio al evento. Los jóvenes aclamaron con alegría esta apertura llena de naturalidad y, sin embargo, todavía se percibía una leve contención.

A continuación intervino el reconocido cuentero, Moisés Perea, para exponer brevemente su visión de los tiempos actuales y compartir esa vitalidad que admira en la juventud.

Su presentación permitió hacer un sutil contraste con las generaciones anteriores y recordar los tiempos en los que ir a la escuela no era una costumbre generalizada y las atenciones de las administraciones no se enfocaban tanto en la educación.

“Cuando yo era un pelao´, no había este tipo de ejercicios para darnos ánimo –expresó Moisés–. Pero quiero decirles que están en el camino correcto. Sigan así compartiendo el estudio, la alegría…”.

A las palabras sabias del tallerista siguieron los comentarios eléctricos de un locutor en pleno ejercicio de sus funciones. El joven se esforzó en animar el evento y, para eso, insistió en que los espectadores repitieran el eslogan –“Juventud por siempre a Salvo”– con exaltación.

Finalmente, lo logró, pero fue después de rifar un concierto de Mandy Pulido en algunos de los colegios participantes. Y como nadie es indiferente a un buen concierto, la respuesta fue creciendo.

En realidad, el ambiente se caldeó con las interpretaciones del grupo folclórico Chingalé. Gracias a la magia de sus tamboras y las líneas trazadas por sus bailarines, el público se entregó a la fiesta.

En aquel momento, algunos jóvenes estudiantes se atrevieron a bailar al ritmo de la cumbia y compartir el escenario con los experimentados bailarines. La fiesta asumió entonces un rumbo más espontáneo y los niños disfrutaron de una tarde amena.

La celebración terminó con un aclamado concierto de Mandy Pulido. Su tema “Carolina”, ya famoso entre todos los jóvenes vallenatos, mantuvo el ambiente en su mejor nivel y así es cómo concluyó un día de celebración para una juventud que ya forma parte de la ciudadanía de hoy.

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