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Mauricio Álvarez y Diego Maldonado (Dejuepuchas)El lanzamiento del Cd “Armadillo” en Valledupar, realizado el pasado viernes 12 de abril, es el resultado de un proceso creativo que unió a dos ciudades: Bogotá y Valledupar.

Los integrantes del grupo Dejuepuchas, Diego Maldonado y Mauricio Álvarez, pudieron conciliar su dominio de la música electrónica con las virtudes de otros talentosos artistas locales (Lía Paulette, María José Hinojosa, Hanz, Juank Ricardo y William Lacera) en un encuentro insólito y lleno de anécdotas.

Tras la presentación, entrevistamos a los autores acerca de este proyecto inusual y sus respuestas nos hicieron ver las grandes perspectivas que abren estos intercambios donde la tradición encuentra nuevas voces.

¿Qué les ha parecido el lanzamiento de Armadillo en Valledupar?

Diego Maldonado: Ha sido un lanzamiento muy exitoso. Ensayamos con las cantantes Lía y María José poco tiempo antes del concierto, pero fue un completo éxito. En cuanto a la producción del disco “Armadillo”, ha sido un proceso mucho más extenso. Le dedicamos mucho tiempo y el resultado está en este CD.

¿Cómo fue el proceso de producción con los cantantes y músicos de Valledupar?

Mauricio Álvarez: Pues todo inicia aquella vez que vinimos en la Alianza Francesa, en noviembre. El día después de nuestra presentación al público tuvimos la oportunidad de grabar con varios artistas que participaron en el concierto. En el estudio interpretamos los temas de una manera más controlada. Podíamos decir a los cantantes que hicieran un fragmento u otro, superponer o cambiar las pistas musicales, y todo ese material nos lo llevamos a Bogotá y allí estructuramos gran parte del trabajo para darle la presentación final.

Notamos en sus presentaciones que les gusta improvisar. ¿Es el estilo de Dejuepuchas?

Diego Maldonado: Es un estilo electrónico. La gracia de la música electrónica, a diferencia de un DJ que está poniendo canciones, consiste en dejarse impregnarse por el acto en vivo y, de pronto, perder el control y seguir con el lenguaje. Es parecido a una improvisación de Jazz pero con máquinas y sin tonalidades.

¿El gusto por interactuar con el público tiene mucho que ver con ese agrado por la improvisación?

Mauricio Álvarez: Sí, por supuesto. Se trata de entablar un diálogo de sensaciones, llevarlos hacia arriba y bajarlos, y que todo esto conduzca a la danza y el movimiento del cuerpo.

¿Qué les ha ofrecido Valledupar en esta experiencia musical?

Diego Maldonado: A mí, personalmente, yo nunca he sido de escuchar mucho vallenato en mi vida, apenas puedo cantar una o dos, por eso ha sido un proceso súper chévere de aprendizaje. También ha sido interesante el hecho de mirar atrás y descubrir los grandes ídolos del vallenato viejo que fueron muy inspiradores en esta producción.

Mauricio Álvarez: Para mí, el vallenato me ha otorgado nuevas melodías. Musicalmente, la riqueza que vi en las melodías nunca las había percibido en otro estilo musical.

¿Qué viene después de Armadillo? ¿Podemos pensar en otros proyectos en Valledupar?

Diego Maldonado: Armadillo es el cierre de una etapa pero el principio de algo grande. Aquí en adelante pueden ocurrir muchas cosas y no solamente desde nosotros sino desde el público al que venimos a inspirar o dinamizar. Armadillo invita la comunidad a explorar sus ritmos tradicionales para darles una vida nueva.

¿Se puede considerar Armadillo como un diálogo dentro de un colectivo de músicos?

Mauricio Álvarez: Sí, porque queremos compartir. En este proceso se crea compartiendo. Uno experimenta, graba con otras personas, aprende y de nuevo crea algo con referencia a la mezcla obtenida. En la producción de Armadillo cada uno actuó de un modo particular. Fue casi como una partida de ping-pong. Nos permitimos dejarnos influenciar por ese material que nos llevamos a Bogotá.

Diego Maldonado: Además de esto, no solamente se trata de establecer un diálogo entre públicos sino también de establecer un diálogo entre instituciones. Vale la pena resaltar el apoyo de todas las organizaciones involucradas en este proyecto: la Alianza Francesa, la Fundación Universitaria Area Andina, la productora, es decir un montón de esfuerzos colectivos que permiten que esto se materialice y que, ojalá, detone en otra serie de proyectos.

En el escenario se ve a Dejuepuchas como un grupo de músicos, pero también actores y jefes de orquesta que actúan, animan y ensamblan distintas sonoridades. Pero, ¿cómo se ven ustedes?

Mauricio Álvarez: Vacilándola (risas). La pasamos deli. Pensábamos que iba a llover y no llovió. Lo importante es sentirse tranquilo, es la mejor sensación.

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