Otras expresiones

Delicias invisibles del erotismo místico, en el Museo Santa Clara

Camilo Gómez Gaviria

10/06/2013 - 12:10

 

Retrato de Sor María Gertrudis Teresa de Santa Inés / Fotografía: Óscar Monsalve / Museo Santa ClaraUna monja coronada de flores yace en posición horizontal, con sus ojos cerrados y rostro pálido por la muerte. Se trata de Sor María Gertrudis Teresa de Santa Inés, una Inesita de clausura que murió en Bogotá en el siglo XVIII.

Su retrato hace parte de la exposición temporal “Cuerpos opacos. Delicias invisibles del erotismo místico” del Museo Santa Clara. “Después de muerta, a los dos años, encuentran el cadáver incorrupto del que hay otro retrato” dice la curadora de la exposición y directora del museo, Constanza Toquica.
Cuadros como el retrato de Sor María Gertrudis de Santa Inés eran algo normal en la Nueva Granada cuando moría una monja de clausura.

Esto puede parecerle extraño a un observador del siglo XXI. “Nosotros las miramos (las monjas de los retratos) y no las entendemos, y hasta las rechazamos. Somos personas que hemos sido criadas en medio del bombardeo mediático de imágenes que te venden la eterna juventud” dice la curadora. “En occidente y en la cultura citadina que vivimos negamos la vejez y la muerte y tanto la vejez como la muerte forman parte de la vida. Entonces, quiero hacer un llamado de atención desde este patrimonio colonial, rescatado obviamente en su contexto y su historia, para mostrar que había otras formas de experimentar, de asumir y de significar la muerte en el periodo colonial y que la muerte tiene otros valores en el mundo conventual”.

Dice Toquica que el título Cuerpos opacos proviene de su lectura del jesuita y teórico francés del siglo XX Michel de Certeau quien estudió la historia de la espiritualidad en occidente y la hagiografía o vida de los santos. “Él trabaja el concepto de ‘cuerpos opacos’ para referirse a la opacidad de los cuerpos representados, de figuras religiosas” explica. Según Certeau hay una ruptura en la relación del individuo con Dios a partir del periodo de la Ilustración. “Entonces, él dice que son opacos porque el cuerpo en sí, el retrato, representa esa relación, esa vinculación de esa experiencia vivida y sentida que tuvo la monja, pero que ni para ti ni para mí, hoy en día, significan eso mismo que quiso representar el pintor. Y por eso es la opacidad”.
Por otra parte, el erotismo místico al que se refiere el subtítulo de la exposición, es un deseo espiritual de fusionarse con la totalidad. “Porque hay un deseo, como en el erotismo físico. Hay un deseo del otro. Pero no del otro, el fulano que me gusta, sino el Otro con mayúscula”.

En la época y lugar en que los cuadros fueron pintados (estos son del siglo XVIII y XIX y son retratos de monjas del Monasterio de Santa Inés de Montepulciano, O.P., de Santafé de Bogotá) el momento más importante en la vida de una monja de clausura era el de la consumación de su matrimonio místico con Cristo. Este es el motivo por el que las retrataban después de muertas. El lugar donde se van a exhibir las pinturas de estas monjas coronadas, era además, en tiempos anteriores, la sala de profundis de la iglesia Santa Clara, donde se realizaban retratos similares de las monjas Clarisas que habitaban el claustro contiguo.

“Creo que en un país como Colombia donde hay tantas muertes violentas y nos alimentamos mediáticamente día a día con cuerpos muertos de forma violenta, no queremos mirar más la muerte porque es sinónimo de violencia, de algo que no debería suceder y que nos duele. Y por eso negamos la muerte. Pero mirar una muerte santa es diferente” concluye la curadora. “Estas representaciones, estos retratos nos hablan de otra forma de experimentar la muerte”.

 

Camilo Gómez Gaviria


0 Comentarios


Escriba aquí su comentario Autorizo el tratamiento de mis datos según el siguiente Aviso de Privacidad.

Le puede interesar

David Siegrist: “Es posible conjugar la francofonía y la cultura vallenata”

David Siegrist: “Es posible conjugar la francofonía y la cultura vallenata”

Llegó a Colombia en el año 1996, sin la idea de establecerse definitivamente en Colombia, y sin embargo, aquí está. David Siegrist,...

Álvaro Castro Socarrás, el apóstol de la cultura en Valledupar

Álvaro Castro Socarrás, el apóstol de la cultura en Valledupar

No hay título que defina mejor la labor de Álvaro Castro Socarrás que el que fue mencionado en el conversatorio del pasado miércole...

Paola Molano: “Las victimas están en el corazón del proceso de paz”

Paola Molano: “Las victimas están en el corazón del proceso de paz”

Invitada a presentar el Pacto ético por la paz en Valledupar, una iniciativa que busca la implicación de la mujer y la sociedad civ...

Inician los preparativos de la segunda Fiesta de la Ciencia Vallenata

Inician los preparativos de la segunda Fiesta de la Ciencia Vallenata

Tras la primera edición de la Fiesta de la Ciencia Vallenata celebrada el pasado 22 de marzo 2012 en Valledupar, quedó claro que para...

El Macondo de Alejandra Matiz

El Macondo de Alejandra Matiz

Descubrir  los sentimientos de amor entre  parientes de sangre que se unen más allá de lo posible para homenajear un mismo pueblo, ...

Lo más leído

¿Cómo y cuándo nació el reggaetón?

Redacción | Música y folclor

Demostración

Diego Niño | Literatura

El paraíso terrenal queda en el Magdalena

Arnoldo Mestre Arzuaga | Otras expresiones

El día que desapareció el Frente Nacional en Colombia

José Joaquín Rincón Cháves | Ocio y sociedad

El Churiador, un periódico samario curioso del siglo XIX

Annabell Manjarrés Freyle | Periodismo

Conversaciones con un juglar sabanero: Adolfo Pacheco

Alejandro Gutiérrez De Piñeres y Grimaldi | Música y folclor

Dostoievski sigue vigente

Brayan Buelvas Cervantes | Literatura

Síguenos

facebook twitter youtube

Enlaces recomendados