Llevo un cierto tiempo envuelto en el mundo de las redes sociales, leyendo y merodeando, sondeando y escudriñando, para entender qué puede llevar tanta gente a estar enganchada a algo tan virtual. Y la verdad es que no tengo respuesta clara, o mejor dicho tengo varias respuestas que se completan entre ellas.

La primera tiene que ver con la atomización de nuestra sociedad, nos hemos encerrado en una pequeña realidad, fragmentada hasta un nivel insospechado, individualizada y descontextualizada, y al encontrarnos en las redes nos sentimos parte de algo. Las otras respuestas derivan de esta primera respuesta y aluden a nuestra necesidad cotidiana de cariño, atención y egocentrismo.

En este sentido, debo reconocer que hay un segmento de individuos que me interesan especialmente en las redes: los escritores. Es fascinante ver cómo cada uno de ellos interactúa con el deseo de verse reconocido o más conocido, creyendo en las redes sociales como muchos lo harían en otras divinidades.

Con mis observaciones he podido crear el perfil de tres tipos de escritores que quiero compartir con ustedes, y, si es cierto que algunos criticarán esta clasificación por ser demasiado simplista (seguro que podríamos crear un cuarto perfil híbrido), les invito a comprobar las verdades que yacen detrás de cada uno.

Tipificar tiene mucho que ver con la caricatura. Supone resaltar los rasgos más notorios de una conducta, subrayar los actos más reiterados, y obviamente, eso conduce al error como también a la realidad.

De los tres tipos de escritores que existen quiero destacar en primer lugar el más frecuente: el escritor fantasma. Una suerte de internauta funambulista y contorsionista, siempre presente pero silencioso, taimado hasta morir, teme que su nombre se vea mancillado por un post impopular o de mal gusto. Observa todos los perfiles e interviene cuando menos se lo espera uno, como un avión furtivo en pleno ataque nocturno. Podría considerarse una especie de  escritor-opinador, ya que interviene más en el muro de los demás que en su propio muro. Suele saludar con un “Me gusta” o un “retweet”, le suelta unas palabras a un amigo después de seis meses de no haberle dicho nada y le desea un feliz cumpleaños a primera hora del día como si estuviera siempre en contacto él. Se le puede describir como un escritor misterioso. Está ahí pero no está.

El segundo tipo de escritor podría llamarse el escritor maratón. Ése es el escritor cansón, que no deja de poner comentarios y fotografías. Es un tipo ambivalente, satisfecho o totalmente indignado, y su carácter siempre es inestable: oscila entre un extremo y otro para mostrar que está ahí. Con ese afán de protagonismo, el internauta maratón da pistas constantemente sobre lo que está haciendo. “Empiezo mi novela”, “estoy a punto de iniciar la quinta página”, “ya voy por la mitad”, “Si Dios quiere, la termino esta semana”. Tenerlo en tus contactos siempre es un calvario, porque parece que estuvieras trotando con él en medio de una pista de atletismo, a punto de desfallecer. Pero lo peor de todo es que siempre tiene algunos amigos que le ponen un comentario: “Sigue así, no te pares. Lo vas a lograr”. Y uno se pregunta: ¿Pero de dónde salen ellos?”.

Finalmente, el más previsible, y el que menos interesa, es el escritor estrella. El que ya ha publicado en alguna editorial grande y se beneficia de una imagen reconocida a nivel nacional o internacional. Con él siempre aparecen mensajes parecidos al de una estrella de futbol o de un triple campeón de lucha griega. “Gracias por estar ahí”. “Mi tercer libro sigue recibiendo la atención de la prensa, gracias a ustedes”. “Vamos en buen camino, mañana la presentación en el teatro Marañón”.

Me imagino que a estas alturas ya habrán reconocido a algunos de sus contactos y si no, échenle una miradita a su página de inicio. No falla…

 

José Luis Hernández

 

La Lupa literaria
José Luis Hernández

José Luis Hernández, Valledupar (1956). Abogado, docente y amante de la literatura. Ofrece en su columna “La Lupa Literaria” una perspectiva crítica sobre el mundo literario y editorial. Artículos que contemplan y discuten lo que aparece en la empresa especializada, pero aplicándole una buena dosis de reflexión y contextualización.

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