Contraria a la indiferencia de los gobiernos locales de turno frente al tema cultural, la labor de esta entidad es, por decir poco, magnífica. Podría decir alguno para restar importancia al tema -como suele ocurrir en este ambiente de mezquindades-, que favorecer la diversidad cultural es uno de sus objetivos institucionales, pero con todo, ¿acaso no es un deber de alcaldías y gobernaciones, incentivar mediante acciones eficaces la cultura en todas sus manifestaciones? Y es evidente que en nuestro país la cultura sigue siendo hija huérfana.

Me refiero pues a la Alianza Francesa [1] de Valledupar, y cuando digo que su labor es magnífica no me parece que exagero. Con poco más de cinco años; dos entusiastas directores; una Fiesta de la Música anual; el Cineclub de todos los jueves; la enseñanza continua del francés, y una variada programación de actividades culturales a lo largo de cada mes, la Alianza es un referente de obligada consulta en la agenda de los vallenatos que se interesan por la cultura en general.

Desde que la Alianza Francesa abrió sus puertas en Valledupar, gracias a la perseverante gestión de Arturo Quintero Castro, se ha convertido en escenario de talentos que emergen y espacio de difusión de proyectos culturales de variada temática. Entidades que trabajan por la cultura en distintos ámbitos y otros tantos gestores culturales de la ciudad y la región, hemos encontrado en la Alianza aquello que su nombre precisamente sugiere: un aliado en la divulgación de las distintas expresiones de la cultura local. No en vano en su espíritu fundacional alienta el deseo de cooperación que refrendaron al crearla, personajes de la talla de Julio Verne y Louis Pasteur, entre otros.

En cuanto a la idea de establecer alianzas, vínculos estratégicos, relaciones armónicas de cooperación, David Siegrist -actual director de la AF- ha resultado un promotor diligente. Este amable francés de ascendencia francosuiza, pero con el corazón anclado en la heroica Cartagena de Indias, ha reafirmado con lucidez diplomática la necesidad de que entidades que persiguen un mismo fin se unan para dar a conocer sus actividades, organizadas dentro de una misma iniciativa.

Por lo mismo, y para dar un ejemplo claro, vimos cómo la Alianza Francesa no sólo apoyó varios eventos previstos dentro del marco de la celebración del Mes del Patrimonio por la Fundación AVIVA, el diario virtual Panorama Cultural, y el Centro Municipal de Memoria de San Diego-CEMSA, sino que quiso dar el colofón perfecto para una temporada de grata labor en la defensa de nuestros valores raizales. Y lo hizo con una cata de vinos durante la cual se discutió ampliamente el tema del Patrimonio Cultural, tan venido a menos en el transcurso de los años recientes.

La Alianza, esa pequeña porción de Francia (país ligado a nuestros afectos por ser cuna de la emancipación) que se engrandece poco a poco en Valledupar, nos deleitó como buen anfitrión vinícola que es, y con el apoyo de Dislicores aportó un sumiller, no tanto para que nos ofreciera conocimientos profundos y sólidos sobre el extenso y fascinante mundo del vino, sino para que nos ilustrara un poco, en tanto recorríamos el camino de la uva fermentada.

Para quien no conoce cuántos vinos hay en una carta; cómo se logra el maridaje ideal entre vino y comida; cómo se atiende una bodega, sobre todo si se quiere conservarla en nuestro clima tropical; cuál es el estado apropiado de madurez de un vino, en fin, cómo catar el vinum qui laetificat cor hominis, veladas como la ofrecida por la Alianza Francesa para cerrar su participación en la ya instituida fiesta patrimonial de septiembre, resultan un interesante viaje hacia otras formas de cultura, en este caso: aquella en la que se aconseja no pasar por alto los matices más sutiles, pues no se trata de echarse un trago al gaznate, como se acostumbra en la zona, sino de percibir a través de vista, olfato y gusto, la inagotable variedad de aromas y sabores de la vendimia hecha arte.

 

Armando Arzuaga Murgas

 


[1] La Alianza Francesa es una organización que promueve el idioma francés y la cultura francesa y francófona en el mundo. Fue creada en París el 21 de julio de 1883 por un grupo de hombres célebres: el científico Louis Pasteur; el diplomático Ferdinand de Lesseps; los escritores Julio Verne y Ernest Renan, y el editor Armand Colin. Su sede principal se encuentra en París. El 1 de junio del 2005 recibió el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades de dicho año. (Fuente Wikipedia)

Golpe de ariete
Armando Arzuaga Murgas

Nacido en San Diego de las Flores-Cesar, 1982. Profesional en Lingüística y Literatura de la Universidad de Cartagena. Poeta, investigador y gestor cultural. Miembro del Café Literario de San Diego, y adscrito a la Red Nacional de Estudiantes de Literatura y Afines-REDNEL. Tallerista sobre expresión oral y creación literaria. En el año 2010 ganó el Premio Departamental de Cuento Corto. Desde el 2009 es coordinador del Centro Municipal de Memoria de San Diego-CEMSA, entidad que impulsa la declaratoria de “Bien de Interés Cultural del ámbito local” a la Ermita de Santa Ana de los Tupes. Dicha gestión en defensa del Patrimonio Cultural lo llevó a integrarse a la Fundación Amigos del Viejo Valle de Upar-AVIVA, donde funge como secretario. Es columnista del periódico virtual Panorama Cultural y colaborador habitual de algunos medios locales.

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