Hubo una época en que yo también esperaba ansiosamente a que llegara la “temporada de premios” para decidir qué película ver en las salas de cine; una época en la que seguía sin parpadear la ceremonia de los premios de la Academia para conocer las mejores películas del año.

Todo cambió cuando conocí un poco mejor el entramado detrás de bambalinas y caí en la cuenta de que los Academy Awards (más conocidos como Óscar) no premian las películas si no la industria.

Al inicio de cada año, el mundo recuerda que el cine existe y los críticos y analistas somos indagados por los medios sobre nuestras preferencias o pronósticos basados en la calidad de las cintas y, no pocas veces, en rumores de sitios web dedicados a especular al respecto con experticia de corredores de bolsa.

Para mí, queda claro que los premios Óscar no reconocen las mejores películas del año y que, eventualmente, se cuelan entre las ganadoras algunas películas “infladas” por los premios que no tienen mayor mérito cinematográfico. Si los Óscar midieran la calidad de las películas que se exhiben cada año, TitanicEl señor de los anillos 3: El retorno del rey serían las mejores de la historia del cine.

Detrás de cada premio hay una gran cantidad de factores, por lo que no siempre se trata de un ejercicio serio de evaluación cinematográfica. Después de 86 versiones, los productores ya han aprendido a hacer películas “ganadoras” y la estrategia de los grandes estudios se enfoca en hacer historias taquilleras usando recetas que le gustan al público y películas “oscarizables” usando fórmulas que han conmovido a la academia en el pasado.

Basado en lo anterior, si algún día aspiras a ganar un Óscar debes tener en cuenta algunos de los siguientes aspectos:

1.Tu historia debe ser políticamente correcta, aunque por el camino suelte alguna indiscreción. La Academia fue creada para vender películas de Hollywood y perpetuar el modo de vida americano y la política exterior de los Estados Unidos, pero de vez en cuando le gusta posar de democrática y de mente abierta. Si un director de prestigio incumple esta regla, podría ser nominado pero difícilmente ganador.  Basta repasar, por el contrario, la lista histórica de ganadoras para ver muchos títulos de dudosa calidad pero perfecta armonía con el sistema.

2.Acude a historias que ya se han visto, con empaques novedosos. El éxito de películas como El señor de los anillos y Avatar está en que han usado fórmulas narrativas tan antiguas como “El viaje del héroe” o “El colonizador arrepentido” usando efectos visuales novedosos y nuevas técnicas cinematográficas.  En mi libro Cine: Recetas y símbolos menciono algunas de estas recetas.

3.El drama funciona mejor que la comedia, el terror, la ciencia ficción o cualquier otro género. Si la historia, además, es de superación personal o, mejor, trae la idea de que el corazón todo lo puede, hará llorar a cada uno de los votantes.

4.Es buena idea repasar las películas ganadoras de años anteriores.  La Academia está conformada en su mayor parte por los ganadores históricos de los premios, por lo que es lógico que se elijan películas similares a las que ya han ganado.

5.No puedes ser tan iluso de pensar que la calidad cinematográfica o narrativa de la película basta para impactar en los premios.  Ganar un Óscar es muy costoso. Es necesario hacer lobby con los miembros de la Academia, enviar copias a todos ellos, hacer mucha publicidad, tener en el elenco o entre los productores algunos pesos pesados y pertenecer de alguna forma al cerrado mundo de Hollywood. Piensa, por ejemplo, en la única película colombiana que ha hecho presencia en los Óscar: María llena eres de gracia, que nadie en el mundo conocería si no hubiese sido producida por HBO. Lo que sí es cierto es que la estatuilla es más que un honor, significa muchos ceros a la derecha.

6.Si tu película no es en inglés (el único idioma que la gran industria reconoce) sólo hay un premio al que puedes acceder y en el que tendrás que competir con el resto del mundo. Un truco que ha funcionado para algunos es hacer películas en ese idioma (Lo imposible de Bayona) o cine mudo (El artista de Hazanavicius). Una razón más para comprobar que los Óscar no premian el mejor cine del mundo. La culpa no es de los premios, por supuesto, si no de quienes les dan tanta importancia.

7.De todas formas, es casi indispensable que tu película sea producida o distribuida por uno de los seis grandes estudios cinematográficos (llamados “Majors”) que cada año apuestan sus millones de dólares en películas dirigidas a captar el gran público o acaparar premios. Si tu película independiente es nominada, ganar el premio será un milagro pero podría pasar que en el futuro te llamen para hacer la séptima parte de Hulk. Entre los nominados, no obstante, siempre hay un par de títulos que posan de independientes y que llevan a que muchos proclamen una apertura en los premios (Como El artista por hacerse en blanco y negro, The hurt locker por su cámara al hombro o Quien quiere ser millonario? por sus guiños a Bollyood).

No quiero decir con esto, por supuesto, que premios como los de Cannes, Venecia o Sundance sean totalmente transparentes o que solo allí se vea lo mejor del cine mundial, de hecho se ha llegado a que también los directores independientes acudan a fórmulas como la del plano eterno que no dice nada, para ganar uno de estos festivales.

Lo que sí puede aun rescatarse de estos espacios es la diversidad de miradas que ofrece la posibilidad de ver historias de muy distintos estilos y condiciones.

Por eso para mí, antes que esperar los Óscar con entusiasmo (aunque por supuesto los veré), el mejor programa es festivaliar y disfrutar con cineastas que aun quieren contar buenas historias antes que llenarse los bolsillos con fórmulas facilistas.

 

Jerónimo Rivera

@JeronimoRivera

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