Angelina Jolie en Maléfica Walt Disney Studios ha concebido ‘Maléfica‘ como uno de sus principales intentos de asaltar la taquilla de mediados del 2014. La película parece el cierre de una inesperada trilogía iniciada con ‘Alice in Wonderland’ y ‘Oz: Un mundo de Fantasía’, modernizando el modelo de entretenimiento familiar y comercial de la compañía para una audiencia capaz de asimilar algunos aspectos más oscuros (como el hecho de que una supuesta villana sea la protagonista de la función) y la presencia creciente de efectos digitales, en esta ocasión absolutamente impolutos.

Una excelente Angelina Jolie, que encuentra aquí el mejor lugar para desarrollar sus muecas habituales y al tiempo elaborar un personaje carismático, no encuentra inconveniente ninguno en hacerse con la totalidad de una película entretenida pero un tanto decepcionante más allá de su barroquismo visual y digital.

La mejor manera de abordar ‘Maléfica’, de aferrarse a los aspectos estimulantes que ofrece el trabajo de su director, el debutante Robert Stromberg, es interpretar la película como un paso adelante de su estudio a la hora de reinterpretar en clave contemporánea los cuentos de hadas clásicos o incluso los propios relatos animados de la compañía. Ahondando en su propio material y explorando nuevas vías de explotar el relato básico, de aportar una cierta ambigüedad moral, el legendario estudio se ha arremangado la camisa y enfrentado a los nuevos tiempos con más valentía de la que, creo, se le ha reconocido en películas más o menos criticables -esto es evidente- como ‘Alice in Wonderland’ y ‘Oz. Un mundo de fantasía’. Esta repetición, inicialmente asumible a una falta de ideas, no me parece un aspecto negativo, o al menos un hecho criticable per se, sino un intento de adaptar a las nuevas audiencias (menos naïf que en décadas anteriores) historias canónicas dentro del entretenimiento infantil a lo largo de décadas y décadas.

De esta manera, la aventura protagonizada por Angelina Jolie aborda la mitología de un cuento sobradamente conocido en clave oscura y eminentemente tortuosa, con un tono más sombrío y hasta psicológico, por mucho que todo esto se adapte y simplifique a las necesidades de una película de entretenimiento familiar. Ya en ‘Frozen’ (pero aún antes) quedó clara la intención de actualizar los estereotipos caducos de casi un siglo atrás en aventuras trepidantes protagonizadas, atención, por mujeres independientes que no viven precisamente en un mundo de caramelo.

Los mejores momentos y sugerencias de ‘Maléfica‘ vienen de ese lado, por mucho que la fábula ande sobrada de momentos sentimentales que tratan de arrojar demasiada luz y explicaciones sobre la maldad de la villana: la relación del hada caída con Aurora, en quien evidentemente ve un reflejo de sí misma tanto como de su antiguo amor, es de todas formas lo mejor de la película, y genera momentos estimulantes convenientemente arropados por la partitura (genial) de James Newton Howard. Estamos ante un cuento dulce pero que, evidentemente, sostiene su interés en el afán de venganza de la despechada villana, lo que no deja de ser un nuevo ángulo a los cuentos de hadas Disney criticados por muchos y necesarios para todos.

El problema es que Stromberg, que firma imágenes ciertamente poderosas, se vale de un guión telegráfico que más parece un tráiler de una precuela, en este caso de ‘La Bella Durmiente’, sin tampoco saber cómo otorgar densidad temática a todo aquello con lo que juega Linda Woolverton, autora precisamente de ‘Alice’ y ‘Oz’. Tanto es así que, por la escasa duración del invento, apenas hora y media, el asunto huele a recorte en la sala de montaje, aunque aquí hablo sin tener certeza de ello.

El diseñador de producción y responsable de efectos especiales de aquellas dos películas (como ven, todo queda en casa) no tiene la habilidad narrativa de un Tim Burton o Sam Raimi, responsables de los dos éxitos previos aún en modo piloto automático, y eso se nota poderosamente en la arquitectura de la película, que disminuye la densidad de ambas y se confía en exceso a los efectos visuales.

En esta tesitura, Angelina Jolie se adueña del filme incluso por encima de sus constantes despliegues de criaturas y escenarios, al tampoco tener un contrapeso dramático adecuado en los personajes de Elle Fanning y Sharlto Copley, vitales para la propuesta.

Es el problema de siempre: un artesano novato al servicio de una idea más interesante de lo que les dirán por ahí, pero incapaz de llevar más allá los puntos de partida o en todo caso imponerse a las obligaciones contractuales del estudio. ‘Maléfica‘, pese a sus buenas y profundas ideas, su abundancia de tomas impactantes a cámara lenta, tiene un buen punto de partida pero no recorre todas las casillas del juego que debería.

 

Juan Manuel González


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