Rodolfo Campo SotoConsiderado uno de los mejores alcaldes de la capital del Cesar, Rodolfo Campo Soto consiguió encauzar Valledupar hacia el progresismo y civismo que anhelan las grandes ciudades (y que todavía puede apreciarse en sus calles).  

La ciudad -que durante mucho tiempo pudo ostentar el título de “la más arborizada de Colombia”- sigue pronunciando su nombre con nostalgia y agradecimiento a la espera de que otros dirigentes se inspiren de su visión y compromiso.

Con esta personalidad emblemática de Valledupar decidimos conversar  y descubrimos que los grandes proyectos se logran sin excesivos presupuestos, combinando amor por la ciudad, rigor, voluntad de transparencia y participación de la población.   

¿Qué extraña usted de ese Valledupar que una vez gobernó?

Hace 26 años asumí por primera vez la alcaldía, eso fue en 1988 y mi segunda alcaldía terminó en el año 1994, es decir hace 20 años. Extraño la participación ciudadana; y la claridad y transparencia con la que se manejaban los recursos públicos. Había una comunidad vigorosa, activa, que convocamos precisamente a que participara en mejorar el destino de Valledupar basados en que los presupuestos eran muy limitados. Cuando yo llegué a la alcaldía el presupuesto del municipio de Valledupar era de 680 millones de pesos de los cuales 180 millones eran para inversión. Hoy el presupuesto de Valledupar es 700 u 800 veces más grande. La población no se ha duplicado en relación a ese momento. La población estaba cercana a los 250 mil habitantes por lo tanto había que convocar a la comunidad, con ella se logró hacer tareas que me llenan de mucho orgullo.

Usted hizo muchas que aún son resaltadas por la región, pero ¿qué le faltó hacer?

Con seguridad muchas cosas, pero a pesar de que los periodos eran tan cortos, solo de dos años, tratamos de hacer una actividad integral, de atender desde los servicios públicos hasta la arborización de la ciudad. De hacer el plan de desarrollo y el plan urbanístico hasta llevar saneamiento básico a corregimientos; pero si pudiese añorar algo sería presupuesto para hacer muchas cosas más.

A usted se le atribuye el hecho de que haya árboles en los separadores de las avenidas de Valledupar. ¿Cómo surgió esa idea?

Esa idea fue porque algunos separadores no tenían ningún tipo de arborización y la arborización que hasta ese momento tenía Valledupar no era la más aconsejable. Para citar especies, estaba el ficus cuyas raíces destruían la tubería del acueducto o rompían las cañerías del alcantarillado o los almendros que eran un foco constante de chinches y de insectos.

Lo que hicimos fue buscar las especies que sanamente lograran darle a Valledupar ese cariz de ciudad arborizada de Colombia, de hacerla más amigable con el medio ambiente y de bajarle varios grados de temperatura. Esa tarea se logró con árboles de mangos, de olivo negro… En fin, esa es una historia hermosa que me llena de mucha satisfacción.

Y en su tiempo fue que Valledupar fue considerada como la ciudad más arborizada de Colombia…

Así es. Y es uno de los recuerdos más gratos que tengo de mi gestión pero eso se debe a que los vallenatos en el fondo de su corazón son ecologistas, aman la arborización…cualquier discusión sobre árboles se extiende durante horas porque quieren hablar de sus palos de mangos o hablar del árbol que tienen frente a su casa o el que van a plantar en su finca. En ese sentido Valledupar es amiga del ambiente.

Usted qué sugiere para evitar las dificultades que se están presentando donde algunos bajan los mangos de los árboles de los vecinos sin ninguna autorización.

Todo eso es un problema de educación que nace en la casa y que continúa en los colegios. Note, Valledupar hoy por hoy es el cultivo de mango más grande que tiene Colombia.

Los árboles que hay en las casas y en las avenidas de Valledupar representan 700 hectáreas de un cultivo altamente tecnificado, ese mango tiene un mercado, tiene un consumo y los que lo toman lo que hacen es venderlo, negociarlo y yo no creo que eso esté mal lo que hay que ser es racional, saber cuándo se puede coger el fruto y en qué circunstancias se hará porque debe ser útil para todos.

¿Usted en algún momento ha lamentado su paso por la gerencia del Incoder y todos esos problemas que surgieron por su paso allí?

Lo del Incoder es completamente distinto. Yo pasé mis dos periodos en la alcaldía municipal sin tener ni una demanda, sin tener nada. Lo del Incoder fue algo que yo he llamado ‘accidental’ y creo que la sociedad vallenata es consciente de eso, tanto, que cuando un juez de la república consideró que yo era un peligro para la sociedad los vallenatos salieron a las calles a protestar encabezados por la Cámara de Comercio, por el señor Obispo, numerosas personas que me han conocido durante toda la vida.

Lo que puedo decirle es que no hubo un acto de deshonestidad, lo que puedo decirle es que no se perdió un peso del presupuesto del Incoder, que lo que yo busqué cuando firmé ese convenio, que para mí es convenio, fue simplemente ejecutar mi presupuesto, a eso me invitó el ministro de agricultura y a eso me anoté y lo logré con éxito; sin embargo, hay quienes interpretan que aquí hay una dosis de política en este accionar de la justicia.

A propósito de política ¿cómo ve usted la política de este departamento?

Yo poco opino sobre esas cosas, yo siempre he dicho que cada gobernante tiene su día, su momento para poder desarrollar las responsabilidades que recibe del pueblo y no soy yo la persona que va a interferir con la voluntad de esa comunidad que lo eligió y menos con la voluntad del gobernante que con seguridad, de buena fe quiere acertar.

Estamos en un evento que es organizado por uno de sus sobrinos, por el personero, Alfonso Campo Martínez. Muchos lo ven como alcalde para próximos años ¿usted lo ve así?

Lo que yo sé es que gente joven tiene que irrumpir y asumir responsabilidades, hoy ya lo estamos viendo. El Concejo de Valledupar está integrado por gente joven, el personero es un hombre joven, todos están capacitándose y se necesita que asuman las responsabilidades que Valledupar y el Cesar requieren, es la única manera de que se acabe esa crítica constante y permanente sobre que Valledupar se paralizó en el tiempo o que el departamento no asume determinadas responsabilidades, la única manera de lograrlo es que el pueblo cesarense y vallenato tenga opciones.

¿Él puede ser una opción?

Él puede ser una buena opción.

¿Qué hace usted en su vida actualmente?

Yo soy lo que sido siempre: un hombre del campo. Toda mi vida me la pasé sembrando algodón o diferentes cultivos, llegué a la alcaldía de Valledupar durante cuatro años, (dos periodos) y me retiré al campo. Llegué al Incoder, estuve cuatro años y volví a mi actividad tradicional. Ahí estoy y ahí estaré. Soy un campesino.

 

Herlency Gutiérrez

@HerlencyG 

 

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