Hernán Felipe Araujo

Hernán Felipe Araujo es el actual presidente del Concejo de Valledupar. Ingeniero Industrial de profesión, su nombre fue uno de los más resaltados para ser precandidato a la alcaldía de la ciudad en las elecciones que se avecinan.

Sin embargo, su decisión no fue en esa misma dirección. En esta entrevista concedida a PanoramaCultural.com.co, Hernán Felipe Araujo explica detalladamente las razones por las que dejó a un lado esta propuesta, su mirada frente a los temas más sensibles de Valledupar y su posición frente a las críticas que ha recibido la corporación.

Lo estaban postulando como precandidato a la alcaldía de Valledupar, ¿qué pasó?

Esa fue una invitación que hicieron los concejales de la bancada liberal. Yo creo que ése es un sueño que uno tiene al momento de meterse en esta cancha. Estudié ingeniería Industrial en Bogotá y, tan pronto como terminé, me vine de allá a hacer empresa en esta ciudad y a uno termina seduciéndolo el tema, pero creo que cuando se es joven se tiene que estar aterrizado para valorar las opciones que hay para aportarle a la ciudad, por eso preferí dejar ese tema en receso.

¿En qué momento empezó su afición por las bicicletas teniendo en cuenta que era uno de los organizadores de ciclo paseos en Valledupar?

La verdad fue que tomé una bicicleta que mi hermano tenía guardada y empecé a pasear con un grupo de amigos. Pero después de ver todo lo que hicimos con el ciclo paseo el cual fue un proyecto muy importante, me devolví al año 1996, en ese año tuve un accidente, me atropelló un carro cuando iba manejando una bicicleta. Tenía 12 años; tuve una fractura y estuve inconsciente por mucho tiempo. Eso fue casi una tragedia familiar porque fue un accidente fuerte. Y fíjese, después de mucho tiempo terminé con la afición de montar en ella. Es como una paradoja de la vida y a veces uno mira en retrospectiva…pero bueno.

¿Y ahora cuántos años tiene?

Exactamente, tengo 30 años; ya lo dije, ahora no tengo derecho a quitármelos. (Sonríe).

¿Cómo se ve en 30 años?

En 30 años me veo con la satisfacción de haber tomado una buena decisión al devolverme a Valledupar. Yo pude  quedarme en Bogotá y trabajar en cualquier empresa privada y, seguramente, estaría contento. Pero tomé una decisión que rompió el modelo de vida que quería y me regresé en el 2007. Así que en 30 años espero hacer un balance muy positivo de esa decisión que tomé.

El concejo de Valledupar, por ser un concejo tan joven, muchos consideran que quedó en pañales ante la ciudad. Eso piensan muchos, pero qué piensa usted como presidente…

Cada quien juzga la fiesta como le va. La gente que bailó se sentirá cansada y la que tomó tendrá guayabo y así pasa en esto. Yo tengo una lectura positiva de este concejo. Hemos hecho dos cabildos abiertos, ése era un mecanismo de participación ciudadana muy poco utilizado, se han hecho unos ejercicios juiciosos de control político y, por eso, creo que lo que hemos realizado es positivo.

Puede que a veces uno se quede corto pero creo que se le ha subido un poquito el nivel al concejo. Si se ponen a revisar los títulos de muchos concejales, se darán cuenta de que es un gran avance que muchos sean profesionales, especialistas, y aunque eso no garantiza nada, es un indicador más para medir la calidad de esta corporación y seguramente para exigir más en el futuro.

Hay una coalición mayoritaria que está en la línea de la administración municipal. Así las cosas, ¿cómo confiar en el Concejo?

Nunca hay unanimidad en cuanto a las decisiones que tomamos aquí y que en últimas es lo que valora si hay o no hay coalición. Mire lo que pasó con el viaje del alcalde a España, unos concejales estaban en contra y expresaron su decisión y votaron consecuentemente con ese planteamiento y había otros que no le vimos misterio y aprobamos, y así pasa con los proyectos y con otros temas. Por ejemplo, con el lote de Idema que se le iba a entregar a la Policía Metropolitana, el concejo sentó un precedente y varios concejales plantearon su negativa ante una propuesta de este tipo y el proyecto no lo han bajado a la corporación. El concejo sienta posiciones y no es solo lo que diga la administración.

Otras veces se considera que el concejo anda a pie. En el caso del transporte escolar sólo ahora se anuncia un debate cuando la problemática tiene tanto tiempo…

Sí, pero es que a veces nosotros no estamos sesionando; en diciembre nos convocaron a unas sesiones extraordinarias donde se trabajaron algunos proyectos que la administración indicó y, en febrero, nos volvieron a llamar pero en enero no estábamos sesionando; pero quiero decir algo sobre el transporte escolar, sobre los celadores y sobre las aseadoras: en la discusión del presupuesto del año pasado, desde octubre el concejal Jaime González, en uno de los debates, insistió en que contrataran desde el año anterior y dejaran listos esos tres temas para no estar corriendo y en todas las ocasiones el secretario de Educación municipal dijo que sí, que no se preocupara que eso estaba garantizado y mire con lo que sale.

¿A quién admira?

Admiro a Nelson Mandela es como un paradigma para mí. Y de manera indiscutible admiro a mis padres.

Tener el apellido Araujo, el cual es de gran influencia en esta zona del país, ¿lo ha ayudado en la política?

Yo nunca hice partido en Alas en donde siempre militó mi familia, hice un ejercicio al lado de Sergio Fajardo, y creo que hay mucha gente que por ser Araujo se pone como la barrera para no tratar con uno. En otros casos uno se gana afectos que solo obedecen a un gesto que tuvo algún familiar en tiempo anterior, y al final terminamos empatados porque el apellido le genera a uno afectos y desafectos que uno no merece.

¿Qué podemos conocer sobre su hogar?

Estoy felizmente casado hace tres años y tengo una niña muy bonita de ocho meses.

Usted tenía una columna llamada ‘Esta esquina’, ¿cómo nació esa pasión por la escritura?

En el año 2006, escribí la primera columna, estaba estudiando en Bogotá y había una materia en la que tenía que escribir dos ensayos semanalmente; empecé a escribir para la materia pero después pensé en que podría aprovechar y escribir cosas que pudiera usar para Valledupar como temas de actualidad. Comencé a escribir y duré hasta el año 2012, esa es una de las insatisfacciones que deja esto porque me tocó dejar la columna puesto que a veces no queda tiempo. Para escribir una columna como me gusta hacerlo a mí es cuestión de tres o cuatro horas y mi actual labor no me lo permite.

Retomando el nombre de su columna, ¿qué hay en las esquinas de Valledupar?

Hay gente que espera mucho de la administración, gente que trabaja, que tiene una sonrisa, una cara amable, esa es la condición del vallenato. Y también hay gente que a veces espera mucho pero no está dispuesto a ceder. Por ejemplo, Valledupar tiene un problema de movilidad pero la gente espera que la solución venga de la administración y cuando puede deja el carro mal parqueado, o el taxista recoge al pasajero en la esquina sin importarle que atrás vengan tres carros. Veo mucha expectativa de que le arreglen la situación pero poca disposición de hacer las cosas.

¿Cómo cree usted que será el desenlace del decreto que restringe el uso de la motocicleta?

Yo estoy completamente seguro que esas no son las medidas que se debieron tomar y creo que todo va a terminar en que en dos años vamos a tener el mismo problema del mototaxismo pero ya no va a estar el alcalde para poderle enrostrar el error que está cometiendo.

Se acercan nuevas elecciones, ¿qué considera usted que necesita Valledupar?

Valledupar necesita visión; esa política de estarle tirando agua sucia a los otros es una etapa que debemos ir superando, ojalá hubiera un pacto de política limpia por parte de todos los candidatos a gobernación y alcaldía y que no hubiera toda esa guerra sucia que siempre se ve.

Algunas veces las toldas liberales parecen desteñirse, ¿usted cómo ve el partido liberal en el cesar?

Yo veo alrededor del partido una posibilidad importante. Entiendo que se ha consolidado un bloque de otros sectores que no pertenecen a la colectividad y que le han reconocido al partido liberal su aceptación en esta ciudad y, por eso, han dicho ‘decidan, pónganse de acuerdo, escojan a un candidato que nosotros respaldamos’, ese es todo el bum que se ha dado en las reuniones; el problema es la pelea de egos para escoger entre los dos o tres candidatos que hay, el problema es para que se pongan de acuerdo, y creo que hay que buscar la manera para  que se encuentren y no perder la oportunidad que están planteando esos sectores.

¿Quiénes cree que deberían llegar a la candidatura de la alcaldía o gobernación por el partido liberal?

Serían los candidatos que mejor representen al Cesar y al municipio, decir un nombre es prematuro, pero hasta el momento, en esta contienda se ha demostrado que en Valledupar no hay un candidato que mueva el sentimiento para que hoy podamos decir que hay una candidatura fuerte.

¿Qué hace en su tiempo libre?

Leo en mi tiempo libre, leo periódico (abre el morral y está lleno de periódicos). Mire los que tengo aquí. Tengo El Espectador, yo puedo durar 10 días sin leerlos pero los leo. Hay una canción que dice que “para qué leer un periódico de ayer”, pero yo los leo. También monto bicicleta y, si puedo escaparme a hacer un viaje y hay con qué, lo hago.

¿Aspirará nuevamente al Concejo?

El propósito inicial  es terminar este periodo y  concluir con un buen balance sobre todo ahora que estoy como presidente de la corporación; y si Dios lo permite, estar como concejal durante cuatro años más.

¿Cómo se hace una política limpia?

La política limpia es de propuestas, no estar mirando para los lados sino para adelante. Proponiendo cosas aterrizadas, cosas que se puedan hacer y no estar fijándome en que mi éxito depende de que otro fracase.

¿Qué le ha faltado a Valledupar en estos últimos gobiernos?

Yo creo que le ha faltado sentido común, hay muchas soluciones en el tema de movilidad, en el tema de empleo. Creo que nos ha faltado dejar de pensar que las soluciones aquí son grandes, las soluciones son pequeñas. Creo que le han perdido el interés a las cosas pequeñas por creer que las soluciones son de grandes inversiones.

 

Herlency Gutiérrez

@HerlencyG 

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