Néstor Alejandro Martínez,

Su nombre es Néstor Alejandro Martínez, sin embargo, en Valledupar lo conocen como ‘Caballo’. Hay quienes prefieren no llamarlo por el apodo pero él dice ‘hágale con confianza, llámeme caballo’. El remoquete nació luego de una caída que sufrió en presencia del cantante Miguel Herrera, desde entonces cabalga en ese nombre que con orgullo lleva.

‘El Caballo’ asegura que no es uno de los hinchas más fieles del Valledupar Fútbol Club –equipo profesional de la capital del Cesar, participante del Torneo de la Primera B- argumenta que tal afirmación es faltar a la verdad puesto que es el hincha más fiel del cuadro verdiblanco.

Aún recuerda el primer entrenamiento del Valledupar F.C: fue en el 2004, en la cancha del barrio Panamá, allí estaba el profesor Jesús ‘El Kiko’ Barrios. Desde ese año no ha faltado a los escenarios donde un grupo de muchachos se la juegan toda para ascender al Fútbol de la Primera División.

Es tanta su pasión por el fútbol y la fidelidad con el equipo, que ha logrado transmitir su entusiasmo a sus cuatro hijos universitarios, entre ellos a una de las niñas quien decidió celebrar sus 15 años vestida de suéter y zapatos tenis: ese día jugaba el V.F.C. por lo que prefirió irse a celebrar al estadio entre los fanáticos del equipo, con una temperatura inclemente y los gritos de su padre quien con cantos y frases ocurrentes se esfuerza por mantener el ánimo de quienes están en el terreno de juego. Sea cual sea el marcador, Néstor Martínez, al terminar el encuentro deportivo se toma fotos con los jugadores y los defiende de quienes no entienden que las madres de los muchachos que están en el campo no tienen nada que ver con la pérdida del juego.

Por el celo que manifiesta con el equipo se ha ganado más de un insulto. Él es el encargado de ubicarse en la entrada del escenario donde juega el V.F.C y no permite el ingreso de quien no tenga boleta en mano. “Pero primo… -¡No!-”, “Pero compadrito…-¡No!-”, en ese momento no hay amistad, o lazo de consanguinidad, que supere su fervor por ver una boleta en mano. “El que quiere al equipo paga por verlo”, sentencia.

Actualmente, El Caballo ejerce labores de celaduría en un colegio de la capital del Cesar. “Si usted le pregunta al alcalde, al gobernador o a algún congresista por Néstor Martínez no le darán razón, pero si le pregunta por El Caballo, enseguida le darán respuesta. Todos me conocen por mi amor al equipo vallenato”, afirma.

 

Herlency Gutiérrez

@HerlencyG

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