En varias ocasiones he señalado que la corrupción se pasea hoy en día, con una naturalidad, que hasta de ello se ufanan sus actores, pues entró ya a formar parte de los que muchos consideran la forma de mantener vivos unos intereses dentro de nuestra denominada “democracia”.

Se aproximan unos nuevos comicios electorales, y quienes se han hecho con el control de Asambleas y Concejos Municipales, procuran seguir manteniendo su hegemonía mediante los consabidos argumentos que anteriormente utilizaron como la compra indebida de conciencias, con migajas de dineros, materiales o promesas de ayudas, tras conformar sus clientelas.

Vaya forma ésta de detentar el poder, sobre la base de dineros de sospechosa procedencia, manteniendo el engaño de aparentes soluciones a costa de la frustración, cada vez mayor de amplios sectores de opinión, que se quejan pero no despiertan para ahuyentar los ratones que devoran múltiples prebendas, en fatídicos enlaces con los gobiernos de turno.

Acceder a las corporaciones citadas, permite a los elegidos, mover a sus fichas hábilmente, para que desde Alcaldías y Gobernaciones, con funcionarios de su mismo talante, poder alcanzar u obtener resultados “favorables”, para ir consolidando, no a sus Partidos o Movimientos sino a grupúsculos de familiares o muy allegados, que los siguen obsecuentemente. Las ideas o programas, son lo de menos.

En buena parte estas “fami-empresas electorales”, se valen de toda clase de medios y recursos legales e ilegales, pacíficos y violentos para afianzar su poderío ó conquistar el poder, particularmente cuando la correlación de fuerzas políticas les es adversa ó consideran que pueden estar ad-portas de perder buena parte de su fuerza hegemónica y dictatorial.

En el caso concreto del Norte de Santander y municipios de la Provincia de Ocaña,  una de tantas formas utilizadas en la actualidad relacionada con la corrupción, tiene que ver con la denominada trashumancia electoral y la feria de los avales que otorgan los partidos y movimientos políticos sin mayores consideraciones ideológicas ni programáticas.

Casi siempre el aval se obtiene con base en una negociación entre el candidato y el partido ó movimiento político que lo concede en medio de disputas internas, en donde sale ganancioso el mejor postor. En este caso no interesa sí el candidato a algún cargo de elección popular, representa y defiende los intereses de sus potenciales electores y ciudadanos en general. Así las cosas dicho proceso transcurre mediatizado por la compra y venta de los preciados avales, generándose en la práctica una puja por su consecución y divisiones partidarias al interior de las organizaciones políticas.

Por supuesto que también existen candidatos y partidos comprometidos con la defensa del interés general y el de sus electores, no obstante que la corrupción se extiende y se manifiesta a través de otras formas, que van desde la compra y venta de votos pasando por la extorsión, el chantaje y la utilización de la violencia y el terror para amedrentar a los electores.

Desde luego que la corrupción electoral no surge desligada del autoritarismo y del clientelismo político, alimentados con la “mermelada” que reparten los gobiernos de turno, ligados a su vez con el reparto burocrático y la entrega de contratos a los áulicos y patrocinadores de las campañas electorales.

Desde ya estoy haciendo un llamado a tantos ciudadanos preocupados por el destino de sus respectivos municipios, para que comiencen a identificar, por sus trayectorias y hojas de vida, a quienes en realidad puedan representarlos con una actitud seria, no condescendiente con las triquiñuelas de siempre y con los negocios bajo la mesa, y que reconozcan abiertamente, que están dispuestos a asumir con propuestas y debates serios, la toma de dichas corporaciones, para trabajar con altura y dignidad, en pro del rescate de nuestros mayores anhelos cívicos y ciudadanos,  de nuestras auténticas necesidades, que son muchas y represadas, suficientemente diagnosticadas, pero cuyos presupuestos se esfuman, siendo responsables aquellos que solo piensan engordar sus arcas, a costa de la corrupción y el voraz mordisco a los fiscos municipales y departamentales.

 

Alejandro Gutiérrez De Piñeres y Grimaldi

Ocaña, julio 2015

Reflector
Alejandro Gutiérrez De Piñeres y Grimaldi

Gestor cultural y comunicador, Alejandro Gutierrez De Piñeres y Grimaldi expone en su columna “Reflector” anécdotas y sentimientos valiosos acerca de la Cultura Vallenata y el mundo de hoy. Un espacio idóneo para la reflexión y la memoria.

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