El Jugador (2015) es una versión refundada y actualizada de la película del 74 protagonizada por James Caan y, aunque no lo pretende, también podría dar alguna sorpresa.

El filme, al igual que el original, trata sobre Jim (Mark Wahlberg), un profesor de literatura apasionado por el juego, aunque no se considera un ludópata. No le interesa el dinero, solo hacer apuestas suicidas, lo que le cuesta perder miles de dólares que le había prestado la mafia. Con el plazo de 10 días para recuperarlo, Jim debe resolver una situación si no quiere sufrir las duras consecuencias.

Algo que caracteriza a Jim no es su elocuencia en sus clases, ni su actitud que bordea la autodestrucción sino el hecho de tomarse la vida en términos absolutos: es rojo o negro, par o impar, ganas o pierdes, pero no hay lugar para medias tintas y se apostaría la vida a cara o cruz sin pestañear. De sus discursos se dilucida que solo concibe el éxito total, aunque para ello tenga que empeñar hasta la botas.

Brillan con luz propia dos de los personajes que le acompañan en la película: Jessica Lange, que interpreta a su madre y representa el polo opuesto a su idiosincrasia (representa la estabilidad, la fortuna ahorrada y mantenida a base de esfuerzo) y el mafioso Frank a quien da vida un impecable John Goodman que de alguna forma se encuentra también en sus antípodas. Le explica la importancia de saber retirarse a tiempo y la libertad que supone no deberle nada a nadie y poder "mandar a la mierda" a todo y a todos cuando se cuenta con recursos propios.

A la dirección, nos encontramos con Rupert Wyatt, que vuelve a aparecer después de “El Origen del Planeta de los Simios”, y aunque todavía no ha mostrado su verdadero potencial, sí nos brindó una gran película, casualmente también una libre adaptación de una película anterior.

Aunque parece una película de nivel menor, lo cierto es que El Jugador cuenta con un gran equipo que elabora una película más que decente, y sorprende por ciertos giros y situaciones entre tensas e hilarantes.

Sin lugar, a dudas, lo mejor de la película es Mark Wahlberg que parece estar realizando una conversión a un cine más serio y de más calidad. De momento, ha perdido casi 30 kilos para realizar este papel y nos ha hecho creer que realmente era un profesor de literatura.

Para concluir, El jugador reúne grandes argumentos para quienes aman las películas con rumbo indefinido e intensidad. Sin embargo, a esta nueva versión le falta la contundencia de la credibilidad y la honestidad. Todo parece un antojo frívolo de un hombre que lo tiene todo pero no sabe conformarse con nada. Más allá de esto, es entretenida e interesante.

 

Alberto Campos 

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