Rafael OrozcoEl 11 de junio de 1992 quedó marcado en la historia de Colombia y del folclor como un día fatídico. Ese día moría el gran Rafael Orozco, cantante líder del Binomio de Oro, en unas circunstancias que todavía siguen llenas de misterio.

En plena celebración de los 15 años de su hija mayor, dos hombres irrumpieron en su casa y le dispararon de tal manera que el cantante murió en el acto. Pese a trasladarlo urgentemente a la clínica Barranquilla (donde vivía), no pudo hacerse nada.

Son pocas las palabras que puedan describir el padecimiento y la conmoción que provocó semejante atentado. A las pocas horas de conocer el trágico desenlace, miles de personas de todo el país y del extranjero rechazaban la violencia hacia uno de los principales estandartes del Vallenato.

Veinte años después, Becerril –la ciudad que le vio nacer– conmemora el legado musical y el genio de un artista emblemático. Del 9 al 11 de junio se organiza una serie de eventos en su memoria que incluyen un conversatorio y un concierto con la participación de Jorge Celedón, Jean Carlos Centeno y otros ex-integrantes del Binomio de Oro.

La incomprensión y la enorme congoja han dejado paso poco a poco a un orgullo inocultable. El pueblo de Becerril puede alegrarse de tener entre sus más representativos ciudadanos un hombre que cambió el universo del vallenato gracias al Binomio.

La vida de Rafael Orozco es un ejemplo de superación. Nacido en una familia de trece hermanos, muchos recuerdan su pasado humilde y los duros trabajos que hacía para aportar el sustento en su familia.

Sin embargo, Rafael no se dejó silenciar por las circunstancias. Puso a un lado el burro en el que montaba para vender agua y abandonó el pueblo para dedicarse a uno de sus mayores sueños: la música.

A partir de entonces, Rafael Orozco fue mejorando sus habilidades en el canto y participó en varios conjuntos organizados por los acordeoneros Julito de la Ossa y Luciano Poveda.

Su participación en un concurso musical –que tuvo lugar durante una Semana Cultural en el Colegio Loperena de Valledupar– cambió para siempre su carrera profesional. El hombre se enfrentó a cantantes de la talla de Octavio Daza, Adalberto Ariño y Diomedes Díaz y venció con honores.

Ese triunfo le animó a perseverar en el camino ya emprendido y a aceptar una oferta muy atractiva: formar parte del conjunto de Luciano Poveda. Aunque durante ese tiempo sólo se limitó a cantar en fiestas privadas, el cantante reconoció más adelante que fue una grandísima experiencia.

El milagro se hizo realidad en un viaje a Barranquilla, cuando Rafael Orozco fue invitado a cantar en una parranda de Mario Ceballos (el entonces rector de la Universidad Autónoma del Caribe). Ese viaje le permitió conocer al cantante Israel Romero –con quien se entendió de maravilla– y esbozar la posibilidad de trabajar en grupo.

Todo se concretó después de que Israel Romero formara su grupo. Rafael se integró como vocalista y a los pocos meses el nombre de la agrupación se cambió en el legendario Binomio de Oro.

Lo demás es una increíble trayectoria con más de 15 discos y un reconocimiento internacional (especialmente en Estados Unidos y Venezuela). Los premios pulularon y el Binomio se ganó justamente la medalla de oro del vallenato.

Este fin de semana se conmemora todo ese genio y esa magnífica trayectoria. Nuestros mejores recuerdos se centrarán en los sentimientos, los bailes y las horas de alegría propiciadas por Rafael y el Binomio.

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