Fernando Sampayo Huertas / Foto: Yarime Lobo

El pasado 29 de febrero, extrañamente, y digo “extrañamente” porque pocas veces es 29 un mes de febrero, me hallé en las redes una información que conmovió mi alma: un inesperado y nefasto accidente automovilístico había apagado la vida de un hombre de valor: Fernando Sampayo Huertas.

¿Pero quién es Fernando Sampayo Huertas? Fueron cortos y contados los momentos que compartí con Fernando, la contienda electoral del año pasado unía nuestros caminos en unas pretensiones legitimas que ambos aspiramos, el a ser Alcalde de Gamarra y yo Diputada de los Cesarenses. Recuerdo como si fuese hace un momento el instante en que me manifestó su apoyo sin recibir ninguna contraprestación económica al respecto, ese día me compartieron en la solapa de mi vestuario un Girasol y me dijeron el significado: “Cada girasol mira hacia el este, cuando sale el sol, que simboliza cómo la gente debe recurrir a la luz de Dios para mantener encendida su FE” , sentí en mi alma la presencia de una poderosa fuerza latir en mi corazón, después entendí que no se trataba de otra cosa que el mover de mi espíritu al estar en la presencia del espíritu de Fernando llameando unido con el espíritu de las mujeres que lo rodeaban. 

A Fernando lo rodeaban en su gran mayoría mujeres, mujeres de una férrea convicción, que guerreaban puerta a puerta acompañando a Fernando en la sensibilización de una población con un lema contundente: “Cuando el justo gobierna el pueblo se goza”. Era conmovedor y esperanzador ver la manera cómo Fernando y su equipo de guerreras mujeres enfrentaban con dignidad y decoro un debate que parecía ya estar cantado el resultado, pero Fernando tal como lo que significa su nombre: Como todo un Guerrero, se mantenía de pie en público y de rodillas en privado.

Gamarra es un territorio que constantemente pareciera llorar el abandono, anualmente es inundado por las aguas desbordadas del rio Magdalena, su pueblo pese a la inundación no claudica en su insistencia de mantenerse firmes, muchos de ellos mirando al este buscando aquella luz de amanecer en medio del agua que por momentos les llega al cuello. De ese territorio emergió Fernando, un hombre al que contadas veces tuve la dicha de compartir pero la intensidad de los encuentros fue de tal magnitud que me permitieron apreciar características, principios y valores que quiero dejar plasmado en esta columna en memoria de su espíritu guerrero y pacificador, pues eso es y siempre será Fernando: Guerrero pacificador.

Hoy y siempre, Fernando Sampayo Huertas, recordaré y emularé de ti ese don moderado, amistoso y conciliador. Tu mirada de niño tranquilo y reflexivo me recordará eternamente a quien pertenece el Reino de los Cielos: a Seres de Almas de Luz que miran siempre al este para cargarse de esa fe que sobrepasa todo entendimiento, así son las almas de los niños y el niño que nunca se apartó de tu corazón y se reflejaba en tu transparente mirada me recordarán siempre que no hay que dejar de ser niños para poder experimentar lo que es vivir en el Reino de los Cielos

Nunca abandonaste tu propósito aun cuando todo pareciera en contra y la avasallante maquinaria asfixiara te mantuviste allí, guerreando de manera pacífica unos derechos de apariencia igualitaria. 

La dulzura de tu alma abrace perennemente a tu amada esposa así como los frutos de su vientre, nada me pudo conmover más que verte tratar a tu esposa como esa reina de tu reino, hoy tu espíritu está en el reino de los cielos y por siempre recordaré a aquel guerrero pacificador de la inundada Gamarra que emergió y partió tempranamente para enseñarnos que, estemos donde estemos, nunca debemos dejar de mirar al Este cual girasoles para que no se apague esa alma de niños que mora en nuestro interior.

A aquellas guerreras mujeres que te acompañaron en tu propósito les queda el dolor de tu paso fugaz, pero también la esperanza de tu espíritu llameando en sus recuerdos, en especial la dicha y honor de haber compartido un tramo de tu vida física en esta tierra. Paz en tu tumba Hombre de Valor, de esos hombres que definitivamente necesita Dios. 

Te abrazo en la distancia corporal que me lo impide físicamente, abrazo tu espíritu eterno desde mi alma de niña, abrazo tu alma de niño, un abrazo cálido, sentido y fraternal. Por siempre en mi corazón grandioso hombre de valor de nombre Fernando el guerrero pacificador de Gamarra

 

Yarime Lobo

@YarimeLobo  

Obras son amores
Yarime Lobo Baute

Soy la que soy: Mujer, Artista desde mi esencia, Arquitecta de profesión, Fotógrafa aficionada, Escritora desde el corazón y Emprendedora por convicción. Una convencida de que la OBRA está más allá de los cementos, son cimientos que se estructuran desde el SER, se traducen en el HACER y traen como consecuencia un mejor TENER.

Las OBRAS son esos AMORES intangibles y tangibles que están por encima de las mil y una razones.

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