Iglesa Inmaculada Concepción (Valledupar) / Foto: archivo PanoramaCultural.com.coDespués de gestión heroica, el alcalde Fredys Socarrás Reales, logró que el Ministerio de Cultura, previa contratación de consultoría idónea, mediante Resolución número 3722, fechada el 27 de noviembre de 2014, modificara la Resolución 795 de 2000 y expidiera el Plan Especial de Manejo y Protección del sector fundacional de Valledupar.

En la parte considerativa del acto administrativo en cuestión se enfatiza en que el numeral 1.3 del artículo 11 de la Ley 397 de 1997, modificada por el artículo 7 de la Ley 1185 de 2008, señala que: “(…) Los planes especiales de manejo y protección relativos a bienes inmuebles deberán ser incorporados por las autoridades territoriales en sus respectivos planes de ordenamiento territorial. El PEMP puede limitar los aspectos relativos al uso y edificabilidad del bien inmueble declarado de interés cultural y su área de influencia, aunque el Plan de Ordenamiento Territorial ya hubiera sido aprobado por la respectiva autoridad territorial” y, que el numeral 2 del artículo 10 de la Ley 388 de 1997 establece que constituyen normas de superior jerarquía que los planes de ordenamiento territorial “(…) las políticas, directrices y regulaciones sobre conservación, preservación y uso de las áreas e inmuebles considerados como patrimonio cultural de la nación, incluyendo el histórico, artístico y arquitectónico (…)”.

Se explicó antes que el Plan Nacional de Recuperación de Centros Históricos (PNRCH) propone revitalizar los sectores urbanos declarados bien de interés cultural del ámbito nacional, mediante una estrategia que incorpora acciones conjuntas con las entidades territoriales en tres áreas fundamentales: los valores del bien de interés cultural del ámbito nacional, los riesgos (de orden legal, institucional, financiero y físico) que amenacen la integridad del bien y la proyección de su valor. Guardianes del sector, como el inconfesable Rodrigo Montero Castro–Romoca, soñaron siempre con la redención de ese sector cuyo núcleo raizal es el marco de la plaza Alfonso López.

Una de las conclusiones de la Valoración Histórica señala que la condición de espacio liminar del barrio El Cañahuate, caracterizado como un poblamiento disperso, fue la causa de la aparición de la traza irregular y del surgimiento de los llamados callejones, cuya protección es actualmente reclamada por la comunidad, y que correspondían a los caminos que conectaban la ciudad con su entorno rural.

Se identificaron “(…) amenazas y riesgos que hay que mitigar para garantizar la protección y conservación del bien de interés cultural por lo cual en el Plan Especial de Maneo y Protección que se expide mediante el presente acto se adoptan decisiones dirigidas a contrarrestar tales amenazas y riesgos (…)”.

Entre otras: a) Amenaza derivada de la propia reglamentación urbana; b) Amenaza por insuficiencia institucional y fiscal; Amenaza por deterioro urbano progresivo: desocupación de alto número de inmuebles debido a procesos sucesorios y falta de capacidad económica de sus propietarios o poseedores para mantener los inmuebles, subdivisión inadecuada de inmuebles; ausencia de criterios específicos que permitan definir la manera de intervenir los inmuebles; falta de estímulos para desarrollo de nuevos proyectos de vivienda y protección de la vivienda existente; infraestructura de alcantarillado pluvial inadecuado que genera inundaciones; vetustas redes de acueducto y alcantarillado que deben ser reemplazadas; cables de energía, teléfonos y demás servicios que ponen en riesgo las construcciones e integridad de las personas, y generan una alta contaminación visual; ocupación indebida del espacio público por comerciantes formales e informales, y estacionamiento indebido de vehículos; falta de regulación y falta de control de las mototaxis; desarrollo de construcciones en algunos centros de manzana sin exigir la integración de la totalidad de los predios que hacen parte de la misma ni la recuperación e integración al proyecto que se desarrolle de los inmuebles que cuentan con valores patrimoniales; técnica inadecuada de siembra de árboles en el espacio público, que pone en riesgo las construcciones; falta de espacios adecuados para la movilidad peatonal; falta de zonas verdes recreativas; alta percepción de inseguridad por desocupación del centro, especialmente en horas nocturnas; contaminación visual y auditiva.

El artículo 6 establece, como objetivo general del PEMP, dotar al sector fundacional de Valledupar de condiciones de competitividad que permitan valorizar su patrimonio histórico, material e inmaterial, y rescatar sus condiciones de habitabilidad, para lo cual protegerá a la población tradicional residente y atraerá a nuevos pobladores, con el objeto de contribuir a perpetuar su conservación para las generaciones actuales y futuras. Y, objetivos específicos, los siguientes: 1- Detener el proceso de desocupación de las edificaciones. 2- Promover la fijación de población en el sector fundacional mediante incentivos normativos y tributarios para facilitar el desarrollo de diferentes programas habitacionales. 3- Mejorar las condiciones de movilidad peatonal y vehicular. 4- Promover la prioridad de la movilidad peatonal sobre la vehicular. 5- Recuperar los centros de manzana como espacios de encuentro colectivo. 6- Propiciar la generación de nuevos espacios públicos con condiciones ambientales y paisajísticas contemporáneas que satisfagan las necesidades de ocio y recreación de la población infantil, adulta y de la tercera edad.

El centro histórico de Valledupar, esa suma de elementos vivenciales encajados en la tradición histórica, en el costumbrismo que le es propio y en las estructuras físicas que soportan el peso y el paso del tiempo, desde su fundación hasta nuestros días, tiene en el Plan Especial de Manejo y Protección – PEMP, el soporte de su recuperación, de la rehabilitación que tanto requiere como vía expedita para convertirlo en el foco de propios y visitantes, en procura de conservar el patrimonio cultural, material e inmaterial, en franco deterioro.

[Continuará].

 

Alberto Muñoz Peñaloza

@AlbertoMuñozPen

Cosas del Valle
Alberto Muñoz Peñaloza

Alberto Muñoz Peñaloza (Valledupar). Es periodista y abogado. Actualmente desempeña el cargo de director de la Casa de la Cultura de Valledupar y su columna “Cosas del Valle” nos abre una ventana sobre todas esas anécdotas que hacen de Valledupar una ciudad única.

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