El largometraje se titula Tren de noche a Lisboa. Es una coproducción entre Alemania, Portugal y Suiza que salió al ruedo en el año 2013. Dura 111 minutos, 111 minutos que no son eternos sino más bien vertiginosos, expeditos. El director es el danés Bille August, conocido igualmente por La casa de los espíritus (1993), Los miserables (1998) y Adiós Bafana (2007). La historia está basada en la novela Tren nocturno a Lisboa del filósofo suizo Pascal Mercier y el personaje principal es asumido por Jeremy Irons, quien realiza una actuación impecable, que conmueve.

Los hechos que narra están inundados de intriga. Un docente de latín de un colegio de Berna, el desolado y taciturno Raimond Gregorius, se encuentra un día, en el puente de Kirchenfield, a una joven portuguesa que está a punto de lanzarse a las aguas del rio Aar. Alarmado, el profesor corre hacia la muchacha y la alcanza a salvar de la muerte. Enseguida la lleva hasta el instituto donde él trabaja, pero la muchacha logra huir de repente, dejando solamente una chaqueta impermeable y el libro El orfebre de las palabras del médico portugués Amadeu de Prado.

Raimond Gregorius se adentra con mucha curiosidad en la lectura del libro y le brota la imperiosa necesidad de averiguar sobre la vida del autor. Así que deja a un lado su trabajo, se olvida de su vida monótona y se larga hacia Lisboa en un tren nocturno. Entonces se lanza a una pesquisa terrenal pero igualmente literaria, alcanzando a rencontrarse con sus miedos, con su nostalgia, con su felicidad. Va, a través de la memoria de otros, al Portugal del dictador Salazar, del Carnicero de Lisboa, de la resistencia, de los amores y de los desamores.

Tren de noche a Lisboa es una película triste. Quizás no se puede hallar un adjetivo más acertado para calificarla: triste. La soledad como una autoflagelación suscitada por el remordimiento, la amistad interrumpida por la disputa de un amor y la muerte que corroe la conciencia de los vivos, deambulan suavemente por sus imágenes y  por sus diálogos, esos benditos diálogos que son tan humanos como filosóficos. Sin embargo, al final germina una esperanza, una luz que muestra un camino opuesto al dolor y que es capaz de reconfortar el cuerpo y el alma. Bueno, se trata de un final obvio, pues la vida siempre da oportunidades así.  

 

Carlos César Silva

Twitter: ccsilva86

La curva
Carlos Cesar Silva

Carlos César Silva. Valledupar (Cesar) 22 de noviembre de 1986. Abogado de la Universidad Popular del Cesar, especialista y magister en Derecho Público de la Universidad del Norte. En el 2013 publicó en la web el libro de artículos Cine sin crispetas. Cuentos suyos han sido publicados en las revistas Puesto de Combate y Panorama Cultural. Miembro fundador del grupo artístico Jauría. Cocreador del bar cultural Tlön.

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