Historia

El tabaco: una historia americana

María Solórzano

31/05/2018 - 08:25

 

Una de las costumbres más antiguas de la humanidad es el hábito de fumar. Desde tiempos remotos el hombre ya tenía la costumbre de fumar. Los asiáticos fumaban haschich (variedad de cáñamo), opio y otras sustancias narcóticas. Los Escitas y tracios (pueblos iranios e indoeuropeos) quemaban sobre carbones encendidos, hojas y semillas de hierbas aromáticas para aspirar el humo. Pero el tabaco era desconocido entre esos pueblos y también en Europa.

El tabaco llega a Europa de la mano de Cristóbal Colón. Al desembarcar Colón en la isla de Santo Domingo, los indígenas le ofrecieron en señal de paz y amistad unas extrañas y largas hojas de color oscuro y de aroma penetrante. Al explorar la isla, dos tripulantes de Colón, vieron cómo los aborígenes aspiraban por la boca unos rollos de hojas secas encendidas. Uno de los marineros, Rodrigo Jerez, los probó y le gustó tanto que, al regresar a su patria, llevó consigo algunas hojas.

La costumbre de aspirar tabaco no era cotidiana entre los aborígenes, el uso del tabaco estaba enmarcado dentro de las ceremonias religiosas, ya que consideraban al tabaco con poderes mágicos.

El tabaco fue importado de América a Europa como medicamento, pues se le atribuyeron al principio propiedades medicinales. En 1519, un fraile carmelita francés al regresar de un viaje al nuevo continente, llevó de regalo a su rey semillas de tabaco, explicándole el uso y formas de cultivo de la planta, el rey no les dio importancia y las dejó enmohecer.

El tabaco ya era conocido en España y Portugal hacía el año 1560. En Portugal, se sembró semillas de tabaco en el jardín botánico del palacio real, brotaron hermosas flores que despertaron la admiración del embajador de Francia, Juan Nicot, de visita en el jardín real. Al regresar a su país llevó consigo hojas de tabaco como regalo para la reina Catalina de Medici, a raíz de esto se la llamó "Hierbas de la reina", "Nicotiana" o "hierba del embajador". Nicot sembró algunas semillas de tabaco en su residencia y convencido de sus virtudes terapéuticas, empezó a estudiar sus aplicaciones consiguiendo sorprendentes mejorías del resfrío. En corto tiempo se conoció en Europa el poder de la nueva planta para curar jaquecas, llagas, gota y hasta mordeduras de perro rabiosos.

El tabaco entró así al viejo continente como medicamento, se usaba en el tratamiento del tortícolis, de la constipación intestinal, en las enfermedades de la piel, asma, bronquitis y muchas otras dolencias.

En el año 1665 en Inglaterra, durante una epidemia de peste para poder entrar a clase los estudiantes debían fumar tabaco como desinfectante. Por una disposición del duque de Guisa, se llamó nicotiana al tabaco, aunque la palabra tabaco siguió usándose corrientemente.

A la par de considerar al tabaco un medicamento, se comenzó a fumar las hojas de tabaco por placer. La costumbre de fumar tabaco se difundió rápidamente, no como cigarrillo, este apareció mucho más tarde. Se aspiraba tabaco en polvo o se lo fumaba en pipas de formas variadas.

Más adelante, al finalizar el siglo XVII, las autoridades se dieron cuenta por primera vez de lo peligroso que podía ser el consumo de tabaco. La venta de tabaco durante el reinado de Luis XIV, se hacía bajo receta médica. Se declararon severísimas penas contra el fumador, una de ellas era el corte de ambas manos a quien fuese sorprendido fumando tabaco.

Todas estas advertencias nada podían hacer, ya el vicio de fumar se había propagado e instalado en la sociedad europea de modo tal que fue imposible evitarlo. Las medidas adoptadas en contra del tabaco, fueron abandonadas y el tabaco fue uno de los productos más difundidos en el mundo con una extensa industria que produce grandes beneficios a costa de la salud de la población. 

 

María Solórzano

 

0 Comentarios


Escriba aquí su comentario

Le puede interesar

Montería: historia de la ciudad de las Golondrinas

Montería: historia de la ciudad de las Golondrinas

Muchas fuentes documentales presentan a don Juan de Torrezar Díaz Pimienta como el fundador de Montería, quien bautizó la ciudad c...

El tabaco: una historia americana

El tabaco: una historia americana

Una de las costumbres más antiguas de la humanidad es el hábito de fumar. Desde tiempos remotos el hombre ya tenía la costumbre de...

Memorias de un carnaval que terminó en tragedia

Memorias de un carnaval que terminó en tragedia

El ingreso de menores de edad a las fiestas nocturnas no estaba bien visto. Mucho menos a las festividades de carnaval que se desarro...

Santander y su historia

Santander y su historia

  En Santander hemos sido los primeros en Colombia, según la historia, en establecer el voto femenino, en Vélez en 1853, en funda...

Breve historia de los calendarios: la civilización occidental

Breve historia de los calendarios: la civilización occidental

El tiempo es oro, así que encontrar la manera de aprovecharlo en coordinación con los ciclos de la naturaleza fue una de las razones ...

Lo más leído

Jaime, el de la Nacho

Diego Niño | Ocio y sociedad

Jairo Varela, el que consolidó la identidad de la salsa colombiana

Enoin Humanez Blanquicett | Música y folclor

Del amor al odio en la pareja

Maira Ropero | Bienestar

Una cultura para la democracia y la tolerancia

Antonio Acevedo Linares | Pensamiento

Viaje al Cabo de la Vela Guajira

Efrén Gómez Prada | Turismo

Meditaciones de André Maurois sobre la novela

Carlos de Tomás Abad | Literatura

Tres poemas de Miguel Iriarte que cantan al Jazz (y al Caribe)

Luis Carlos Ramirez Lascarro | Literatura

Pueblos viejos y rejuvenecidos

Diógenes Armando Pino Ávila | Opinión

Síguenos

facebook twitter youtube