Artes escénicas

Cuándo la luna hace ruido

Juan Rodríguez

09/08/2017 - 07:40

 

Escena de la obra "Cuando la luna hace ruido" / Foto: Juan Rodríguez

 

Para muchos este feriado que pasó significó tener la oportunidad de hacer un viaje a las Playas del Magdalena o de la Guajira, de visitar la sierra en Pueblo Bello, descansar en la casa o para los menos afortunados, de seguir trabajando. Para otros, fue la oportunidad de conectarse con un grupo de actores y actrices de teatro provenientes de México y un colectivo local; Gitanos Teatro y Maderos teatros, respectivamente.

Estos dos colectivos presentaron desde el 3 de Agosto hasta el sábado 5, un proyecto apoyado y financiado por El Fondo nacional para la cultura y las artes de México.

El proyecto que comenzó a gestionarse desde el 2016 dio como resultado la presentación de Cuando la Luna hace ruido; una obra marcada por la tragedia que rinde homenaje a las víctimas de la violencia en México y Colombia, ubicándonos en Guerrero y Valledupar respectivamente como su lugar de desarrollo geográfico.

La obra cuenta las vivencias de Ernestina, una joven muchacha colombiana que llegó a la sierra de Guerrero con su madre escapando de la violencia. Ernestina había dejado en Valledupar a su amada amiga, y sólo el recuerdo de las flores amarillas las mantenía unidas. Estando ambas separadas son encontradas por la violencia en distinta forma pero con las mismas consecuencias, sólo después de sus tragedias, iniciando una búsqueda que tiene lugar bajo la tierra compartida con otros, logran encontrarse una vez más las amigas entre composiciones, melodías de acordeón y son calentano.

Estas parrandas se presentan en una realidad de veracidad irrefutable pero a la vez alternativa a la dimensión de los vivos, como haciendo referencia al 1° de Noviembre, festividad celebrada en todo México por la creencia de que los muertos regresan por 24 horas para celebrar con sus familiares aún en vida. Y para que la fiesta no desfallezca, la música es un elemento que prima a lo largo de toda la obra.

Acompañados con canciones llenas de significado para todos los valduparenses y guerrerenses, los personajes cantan y bailan reflejando la alegría y la resiliencia del pueblo latino. Otras canciones aumentan la tensión y el drama para aquellas escenas llenas de metáforas e imágenes fácilmente reconocibles en los territorios por dónde ha pasado la guerra. Incluso algunas de las letras y melodías han sido compuestas únicamente para la presentación de la obra remarcando constantemente la metáfora de las flores amarillas, una similitud entre los dos territorios en los que discurre el drama.

Es un diálogo constante entre los actores y su público, una conversación que dista de fluir en la idea lineal que se tiene del tiempo, da saltos hacia adelante y hacia atrás, gira media vuelta para ver hacía el sur pero nos descubre yendo al norte; Cuando la luna hace ruido es un gran rompecabezas que nos suelta en cada escena las pistas necesarias para avanzar en el juego de la narrativa que el director propone. Una decisión acertada que le da dinamismo y velocidad a lo que de otra manera tendría más carácter de denuncia que de expresión artística.

Por último la caracterización de los personajes mediante el vestuario, la utilería y la actuación realizada permite que el espectador se conecte e identifique con los personajes presentados, de esta manera la atención de los que observan la tiene la historia y el ambiente de teatro no disminuye su tensión ni por un minuto a pesar de las carencias técnicas del espacio, carencias que esperan ser solucionadas a medida que el apoyo de la ciudadanía a este tipo de espacios aumente. 

 

Juan Rodríguez

jrodriguezsg96@gmail.com

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