Beto Murgas / Foto: El Tiempo

 

A finales de los años 70, cuando llegué a Valledupar proveniente de La Loma, el barrio Sicarare era famoso porque allá vivía “Beto” Murgas, y Rafael Orozco se había encargado de invitarnos a conocer el barrio de uno de los compositores que hacía furor en ese momento por tener un estilo de componer distinto a todos los de su época. Las melodías de las canciones de Murgas son alegres y sus letras jocosas, al punto que, cuando el vallenato quería bailar uno, pedía que le pusieran una de “Beto” Murgas.

Murgas inició a componer y a tocar acordeón desde niño en el colegio de su natal Villanueva, pero luego fue paulatinamente alejándose de la interpretación y se quedó como uno de los más grandes compositores de nuestra música.

Fue Alfredo Gutiérrez quien primero descubrió sus virtudes de compositor vallenato, cuando le grabó Cariñito mío y luego vino La negra, a mi juicio la más famosa de sus canciones, y, si no me equivoco la canción de Murgas que más versiones tiene; luego vendría el Binomio de Oro  con La Gustadera, Las Morochitas, El Dengue y tantas otras que nos pusieron a bailar por aquellas épocas.

A “Beto” le han grabado todos los grandes: El Binomio, Zuleta, Oñate, Zabaleta, Diomedes y si bien no es uno de los más prolíficos en cantidad de canciones, en calidad son pocos los compositores que  le pueden competir.

“Beto” Murgas se volvió coleccionista de acordeones y convirtió su casa del barrio San Joaquín en el primer museo del acordeón del país, lugar que hoy por hoy es de obligatoria visita para quienes amamos el vallenato y llegamos a Valledupar, pero Murgas conoce tanto este folclor por dentro y por fuera que sin asomo de dudas podríamos decir se ha convertido en un gurú del vallenato.

He tenido el privilegio de escuchar un  trabajo musical que lanzará próximamente otro guajiro y excelente vocalista como lo es Orlando Acosta, quien hizo parte del gran Binomio de Oro y ahora le quiere rendir un merecidísimo homenaje a “Beto” Murgas con lo que Acosta ha llamado Mosaico murguero, que, pienso, puede convertirse en un éxito nacional por su calidad interpretativa y porque recoge tres de las canciones más conocidas de “Beto”: La negra, La gustadera y Sigue la trilla. Esta producción la hace nada menos que Carlos Huertas junior, lo cual le da una garantía de calidad y éxito.

Entonces en diciembre y carnavales estaremos escuchando ese mosaico murguero de Orlando Acosta y le rendiremos el mejor homenaje a uno de los más grandes compositores, insignia del verdadero vallenato, Alberto “Beto” Murgas.

COLOFÓN: La semana que hoy termina, el vallenato volvió a sufrir otro duro golpe: Se nos fue Rafael Enrique Sánchez Molina, más conocido como “Wicho” Sánchez, un verdadero cantautor de los que podemos llamar juglar; fue uno de los primeros cantantes del vallenato, al lado de Miguel Yaneth con los Playoneros del Cesar y nos dejó grandes éxitos como La banda borracha, Bogotana, Campesina ibaguereña y su inolvidable Penas negras. QEPD.

 

Jorge Nain Ruiz

@jorgenainruiz  

Vallenateando
Jorge Nain Ruiz

Jorge Nain Ruíz. Abogado. Especializado en derecho Administrativo, enamorado del folclor Vallenato, cantautor del mismo. Esta columna busca acercarnos a una visión didáctica sobre la cultura, el folclore y especialmente la música vallenata. Ponemos un granito de arena para que la música más hermosa del mundo pueda ser analizada, estudiada y comprendida.

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