El Padre Sulivan Antonio Granados Cantillo

 

Una tarde de brisa y recuerdos, enmarcados en el último mes del año, el sacerdote católico Sulivan Antonio Granados Cantillo, natural de Paraíso, Magdalena, accedió a contar su apego a la obra musical de Diomedes Díaz Maestre, a quien conoció desde muy jovencito, y se convirtió en fiel seguidor de sus hazañas en el mundo del folclor vallenato.

Para nadie es un secreto que durante sus homilías el sacerdote hace alusión a frases y dichos de ‘El Cacique de La Junta’, para llamar la atención de los fieles que atentos toman el mensaje.

“Al Cacique lo aprecié y todavía sigo orando por él, porque como ser humano cometió muchos errores, pero también llenó de alegría a millones de corazones que todavía escuchan y se regocijan con sus canciones”. Así es el primer concepto del hombre que rige el destino religioso de los feligreses de la iglesia Nuestra Señora de la Candelaria, ubicada en el barrio Villa Miriam de Valledupar.

Así lo conoció…

El destino llevó al jovencito Sulivan Granados a conocer al artista Diomedes Díaz Maestre, y enseguida, le llamó la atención por su gran talento y singular manera de ser. Así lo cuenta el sacerdote: “Cuando yo cursaba el cuarto de primaria en la Concentración San Joaquín, conmigo estudiaba Dairo Díaz, un primo de Diomedes. En ese entonces, el artista comenzaba a incursionar en la música y Dairo me decía que fuéramos a ver a su primo que cantaba en algunos lugares de Valledupar”.

Sigue abriéndole paso al álbum de los recuerdos, y señala: “A Diomedes lo conocí y lo traté, pero no fuimos amigos tan cercanos. Claro, que desde siempre me ha gustado su música, porque cantaba con el alma, era un artista sorprendente, me gustaba como expresaba todo el sentir del vallenato. Él ponía su alma, su vida y su corazón en cada canción”. Sigue con el recuento narrativo, y añade: “Los que íbamos a ver sus presentaciones, las gozábamos por su gracia y su mamadera de gallo”.

Sentado a la entrada de la iglesia, el religioso fue poniendo su pensamiento en orden, y cuando se le indaga sobre la canción que más le gusta de ‘El Cacique de La Junta’ no dio tantas vueltas, se quedó con ‘Tres canciones’, o mejor, ‘La ventana marroncita’.

“No es fácil escoger una canción de Diomedes, pero esa canción marca lo que fue su vida, su historia y sus amores con Patricia Acosta. Es una amplia forma de describir con melodía esa fascinante etapa pueblerina”.

Referencia de Diomedes

Sus fieles devotos ya están acostumbrados a las citaciones que hace en cada homilía el sacerdote, para llamar la atención sobre la palabra de Dios que toca el corazón del hombre y todo el entorno religioso.

“Dios está por encima de todo, pero cito alguna frase de Diomedes porque los fieles las recuerdan, y se hace más fácil entregar el mensaje. Diomedes era un hombre recursivo para expresar sus sentimientos. Por ejemplo, como no conmoverse con la frase: “Los hombres buenos cuando mueren, del cielo nos miran todos los días”.

Hilvanando sus conceptos, entró a la historia cantada del viejo Rafael María Díaz cuando le dio un pencazo a su hijo Diomedes, quien reconocía su autoridad y siempre le agradecía.

“Esa es una historia que nunca pierde actualidad, porque el viejo ‘Rafa’ corregía a su hijo para que anduviera por la senda correcta. De igual manera, la vieja Elvira siempre estaba ahí para hacerle entender porque su papá lo corregía. Este es un tema familiar que hay que tocar, porque la palabra dice que hay que corregir al hijo para evitar sufrimientos. Este es un mensaje directo a los padres y a los hijos”.

Diomedista sencillo

Al padre Sulivan, a quien la vida religiosa no le impidió seguir como un gran Diomedista, sus fieles le recalcan ese calificativo y él anota que tiene la virtud de ser sencillo, humilde, expresivo y bueno. “El Cacique era original en su forma de expresarse, y de componer sus canciones, porque el talento que Dios le dio no tenía comparación. Es irrepetible, y como él mismo lo señaló: “Como Diomedes no hay otro, eso nunca nacería, y si nace, no se cría, y si se cría, se vuelve loco”.

De un momento a otro, su rostro se torna serio y recuerda ese 25 de diciembre del año 2013, cuando junto al obispo de Valledupar y otros sacerdotes estuvo en el funeral de Diomedes, concelebrando una misa campal en la tarima ‘Francisco El Hombre’ de la plaza ‘Alfonso López’ de Valledupar.

“Tuve la gracia de Dios de estar en la despedida de ‘El Cacique de La Junta’, pidiendo por el eterno descanso de su alma. También le ofrecí sus misas de novenario, de cada mes, de cada año y nunca lo olvido. Ahora, incluyo también a su hijo Martín Elías, e incluso, hasta el viejo ‘Rafa’, un gran ejemplo de padre. Que Dios los tenga en la gloria y que les haya perdonado sus pecados”.

El perdón

El padre Sulivan iba desplazándose por las palabras, y dijo que Diomedes fue un hombre de gran corazón, generoso, devoto de la Virgen del Carmen y un fuera de serie. Hizo una parada para indicar que también fue pecador, pero pidió un perdón que dejó plasmado en la canción del mismo nombre. Cuando menos se esperaba, repasó apartes de la letra:

Si alguna vez por descuido mío los he abandonado

les pido en nombre de Jesucristo que me perdonen,

que he sido bueno, que he sido noble, pero inconsciente

yo reconozco que he sido un poco desordenado.

Perdón, por haberles causado en mis tiempos pasados

tantas penas.

Perdón, yo también he llorado, y hoy les pido llorando

que me quieran.

Miles razones tendrán ustedes al reprocharme

pero por dentro estoy convencido que si merezco,

porque pensando también les dejo muy buenos hechos

y eso amerita que todos deben de perdonarme.

Después de pasearse por el mensaje de la canción ‘El perdón’, pide que lo acompañen al altar de la virgen para pedir por el alma de Diomedes, el hombre que sembró cantos y cosechó millones de fanáticos.

Enseguida, sacó de su archivo personal la carátula del trabajo ‘Título de amor’, la producción musical más vendida por el artista. “Este disco salió hace 24 años, al lado del acordeonero Juancho Rois. Nunca ha llevado aguja, ni llevará, porque es una de mis reliquias”.

El sacerdote Sulivan Antonio Granados Cantillo nunca dejó de emocionarse hablando de ‘El Cacique de La Junta’, ese mismo que sigue viviendo a través de sus lindas canciones. Por eso, no duda en decir: “Sigo siendo Diomedista… Y como si estuviera celebrando la misa, dijo una frase del hijo de Rafael Díaz y Elvira Maestre: “Ese fue el día que le escuché al padre, que Dios a todos nos tiene en cuenta. Se las dejo ahí”.

 

Juan Rincón Vanegas

@juanrinconv

Cultivo de folclor vallenato
Juan Rincón Vanegas

Periodista, escritor y cronista, natural de Chimichagua, Cesar y ganador de distintos premios de periodismo con historias del folclor vallenato y sus distintos personajes. Actualmente se desempeña como Jefe de Prensa de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata.

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