El Congreso en plena sesión, pero vacío... / Foto: La Silla vacía

 

¿Y usted por qué va a votar?

Es la respuesta más clara que tendría que tener cada colombiano habilitado en el censo electoral para elegir este domingo, once de marzo, a las personas que renovarán el Congreso de la República; es decir, 102 Senadores y 166 Representantes a la Cámara, a los que se suman 5 Senadores y 5 representantes del nuevo partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (Farc), según lo establecido en el acuerdo de La Habana.

Este domingo 36.022.318 colombianos habilitados para votar tienen la responsabilidad de elegir el nuevo Congreso de la República, para el periodo legislativo 2018-2022. Para escoger, los electores tienen un abanico de 2.737 aspirantes: 944 al Senado y 1.739 a la Cámara de Representantes. De esta cifra de aspirantes, más del cincuenta por ciento son repitentes; es decir, son senadores y representantes que ya han estado por uno, dos, tres o más periodos y esperan el voto de la ciudadanía para mantener su curul o para pasar de Congreso a Senado.

Es importante reiterar que la pregunta aquí no es ¿por quién va a votar?, dado que esa hace parte del libre albedrío de cada elector; sino ¿por qué? y surge como una invitación a la reflexión sobre los alcances de la decisión que se tome, de cara a una larga ‘historia patria’ de decepciones expresadas por parte de ciudadanos hacia congresistas que en muchos casos eligieron por medio de sus votos, y también por otros medios como encuestas de favorabilidad que en los últimos meses le dieron al congreso una poco halagadora imagen negativa de 82 por ciento; desfavorabilidad alimentada con términos como ‘Mermeladas’ ‘Odebrecht’, ‘Cartel de la toga’, ‘Parapolítica’ y otras similares, pero también por ‘Inasistencia’ e ‘Inoperancia’. 

En los últimos meses, el país y el mundo han asistido al triste espectáculo de campañas electorales que tienen como escenario principal las redes sociales y como estrategia predominante el desprestigio por encima de los argumentos. Se trata entonces de invitar al elector a revisar las propuestas, pues aún es tiempo de reafirmar la decisión o cambiarla en cuanto al candidato a candidata, pero también de motivarse a participar en la jornada electoral, con todas las opciones que tiene el elector y que incluye el voto en blanco y el voto nulo.

Si al Congreso de la República llegan personas sinvergüenzas es porque otras personas los ayudaron a llegar allá, en el más común de los casos haciendo un trato con desventajas, cuyo ejemplo podría ser que “un sujeto me da cien mil pesos una única vez y yo le doy mi voto para que vaya al congreso a ganarse treinta millones de pesos mensuales durante cuatro años”, lo cual representa una desventaja descomunal, que se agrava si ese congresista no cumple con su función, y convertiría al elector en responsable de esa sinvergüenzura.

El politólogo Andrei Gómez Suárez Panorama Cultural conversó con el politólogo Andrei Gómez Suárez[i] para tener más claridades sobre el proceso electoral que se desarrollará este domingo en el país.

¿Qué son los congresistas?

Los congresistas en Colombia se dividen en dos: Senadores y Representantes a la Cámara. Los senadores representan a todo el país, de alguna manera. Los Representantes a la Cámara son elegidos por circunscripción especial o circunscripción regional; quiere decir que cada departamento, dependiendo el número de habitantes, puede escoger unos congresistas que los representen.

¿Cuál es su función?

Ambos son los que hacen las leyes en Colombia, las leyes son las que nos rigen. Entonces tenemos la carta magna que es la Constitución y esa constitución -que no es una piedra rígida sino que se tiene que ir flexibilizando según las coyunturas y que tenemos que responder en políticas públicas- se hace a través de leyes. Entonces, los senadores y representantes crean leyes y hay unas comisiones en las que están divididos; esas comisiones se encargan de aspectos de la política pública; unos de la política exterior, otros de la política de reconciliación, otros de las finanzas del estado. En esas comisiones es donde se tiene las discusiones y se sacan las leyes.

¿Y están los senadores y representantes cumpliendo con su obligación?

Tristemente lo que nos hemos dado cuenta es que la mayoría de senadores y representantes en Colombia son unos sinvergüenzas que ni siquiera llegan a las comisiones; es decir, no es que solamente no lleguen a las plenarias de Senado y Cámara, donde se toman las decisiones del país, sino que muchos están ausentes de la redacción de las leyes y al estar ausentes de la redacción de las leyes, lo que somos los colombianos es unos huérfanos de esos políticos, por corruptos, que para hacerse elegir lo que hacen es regalar tamales, gallinas, lechona en las elecciones y que no cumplen con su función porque cuando son elegidos lo que hacen es embolsillarse 30 millones de pesos para no responder en la redacción de leyes.

Hay unos muy pocos, pero que son muy importantes, que son los honestos, los serios, los que trabajan duro y que son los que nos han permitido, por ejemplo, a día de hoy, tener que se hayan implementado cosas importantísimas del acuerdo de La Habana, a través de la legislatura. Pero también algunos que los otros que también han trabajado, pero lo que han hecho es por ejemplo imponer la Ley 100 que nos desmontó todo el sistema de salud.

Si son tan poquitos los que trabajan por la gente, ¿sí es importante el Congreso?

Para una democracia, los congresistas son absolutamente fundamentales, porque mientras el Presidente es el ejecutor – por eso se llama el Ejecutivo, es el que dirige el barco- los que crean toda la infraestructura legislativa, que es lo que determina nuestra educación, nuestra salud, como se invierten nuestros recursos, porque son los que aprueban por ejemplo el Plan Nacional de Desarrollo y si tenemos unos congresistas corruptos, pues tenemos un presidente que no puede ejecutar porque los congresistas en vez de hacer su trabajo le están cobrando tajada, que es lo que hoy se llama ‘Mermelada’

Y con este panorama de corrupción y sinvergüenzuras, ¿qué garantía tiene la gente?

El congreso no es un problema en sí mismo, yo creo que la figura para Colombia es muy valiosa. Lo hablábamos con Rodrigo Uprimmy el otro día y él me decía: “Yo no cambiaría ni el número de senadores ni el número de representantes a la Cámara. Somos un país grande, tenemos en total 280 congresistas, yo creo que para una población de 40 millones está bien, si cumplieran su trabajo”. Entonces el congreso es fundamental. El problema es los corruptos que  elegimos, entonces garantías no hay si nosotros volvemos a vender el voto para que sea elegido el mismo corrupto de siempre que nos compra el voto, por cien mil pesos, pero por ese voto él se está ganando no solamente 30 millones de pesos mensuales, sino que además cobra tajada por todos los contratos de adjudicación de política pública y eso lo vuelve un tipo millonario; entonces cuando la persona no piensa en a quien está eligiendo lo que está haciendo es perpetuar que no le entreguen a la ciudadanía lo que necesita. La única garantía es que cambiemos el chip en la ciudadanía. Si la ciudadanía sigue eligiendo a los mismos de siempre, estamos fregados ¿y eso qué implica? Imagínate el cambio tan importante.

¿O sea que una persona que ni empleo tiene es responsable de lo que hace el que se gana 30 millones al mes?

El problema no está en el político, sino en el ciudadano y el ciudadano para poder tomar una decisión seria tiene que, por un lado, que informarse, y –por otro lado- tiene que hacerle control al congresista. O sea, un ciudadano que no es capaz de pasarle una carta a un congresista y decirle usted me prometió que iba a hacer una ley y no lo ha hecho ¿por qué no lo ha hecho? ese es un senador que es una rueda suelta. En cualquier lugar del mundo, Inglaterra, por ejemplo, los miembros del Parlamento están permanentemente recibiendo cartas de sus electores porque estos los eligieron para que hagan políticas públicas que les prometieron, no por cien mil pesos de un tamal y creo que ahí es donde es absolutamente claro.

Entonces el problema no es del Congreso; el problema es del ciudadano. A la gente aquí se le pegó un dispositivo retórico que es perverso y es que “todos los políticos son iguales” y eso es mentira. Los políticos no son iguales, aquí hay gente honesta, hay gente que está dispuesta a cambiar la política pública, lo que pasa es que es una ciudadanía perezosa que no está dispuesta a leerse un programa de gobierno, es una ciudadanía que encuentra un dispositivo retorico chimbo como ese para justificar su pereza.

¿Cómo podemos entonces desarraigar ese dispositivo retórico de la gente, cuando es la información que están consumiendo a través de redes sociales y los grandes medios?

Uno tiene que empezar los cambios desde lo pequeño. Si uno ve el problema en los medios de comunicación, uno se queda limitado en lo que uno puede hacer. Yo creo que esto que tú estás haciendo es una forma sencilla de contrarrestar el poder de los medios de comunicación. Tú no trabajas en RCN, no trabajas en Caracol, pero seguramente tú trabajas en una emisora comunitaria y ahí puedes compartir esta información y eso puede ser muy restringido, pero lo que digo es que si uno cambia un corazón, uno no sabe cuántos corazones puede cambiar alrededor de ese.

Hoy en día con el poder de las redes sociales y estoy hablando particularmente de whatsapp, en un país donde todo el mundo se comunica a través de whatsapp; si uno pudiera convertir esta entrevista en unas cápsulas y si uno lo empieza a circular en todas los canales de whatsapp, la gente empezaría a escuchar notas cortas y a decir: “Oiga sí, el problema es mío como ciudadano”. Y uno no tiene que darles más estadísticas; yo aquí no les estoy diciendo por ejemplo: Imagínense que Gerlein se durmió el 80% de las secciones del Congreso de la República. No. Les estoy diciendo: el problema es usted, ciudadano, que no  está leyendo, que o no está votando, o está votando el blanco o está eligiendo corruptos y por eso el 80% de este congreso no funciona y por eso ellos son el reflejo de una sociedad que tiene problemas y nosotros solo vamos a curar los problemas de esta sociedad desde la sociedad, porque nadie va a venir a curárnoslos y los problemas sociales que tenemos son los que después se reflejan en el congreso, en el ejecutivo, en los funcionarios públicos y entonces bonito echarle la culpa al otro y no reconocer la responsabilidad que tenemos.

¿Y no hay forma de aplicarle la revocatoria a un congresista?

La mejor revocatoria que podemos hacer son las elecciones que se vienen este domingo. La mejor revocatoria es no votar por ellos, porque una revocatoria también la compran; es decir, en la revocatoria se compran las firmas. Entonces lo otro interesante que podría ser paralelo a esto es la iniciativa del referendo anticorrupción que ya ha sido aprobado, que ya está en marcha, que creo que se va a votar en una de estas elecciones; que le va a costar un montón de plata al país, pues uno llega y se expresa en eso. Pero uno puede revocar a los congresistas de ahora, digamos que idealmente lo hiciéramos, pero si el elector sigue siendo el mismo vamos a elegir al mismo tipo de personalidades porque la gente va a seguir vendiendo su voto por un tamal.

Datos para las tres decisiones de este domingo

A partir de las ocho de la mañana y hasta las cuatro de la tarde de este domingo, once de marzo, se abrirán las votaciones en todo el territorio nacional para elegir Senadores, Representantes a la Cámara y participar en dos consultas que buscan definir candidato presidencial: la ‘Consulta de Inclusión Social para la Paz’ en la que hay dos opciones: Gustavo Petro (Colombia Humana) y Carlos Caicedo (Fuerza Ciudadana), y ‘La Gran Consulta por Colombia’, en la que participan Iván Duque (Centro Democrático), Marta Lucía Ramírez (Por una Colombia Honesta y Fuerte Marta Lucía), Alejandro Ordoñez (La Patria de Pie).

Los tarjetones para elegir senadores y congresistas son las que le entregarán al ciudadano en el puesto de votación. Si la persona va a votar por alguna de las dos consultas para definir candidato a la Presidencia de la República, debe pedir el tarjetón de esa consulta específicamente, pues sólo podrá votar por una de las dos.

Los tarjetones no tienen fotos, por lo cual es importante que el sufragante llegue al puesto de votación teniendo clara la información de logo y número correspondiente al candidato de su preferencia.

Se encontrará que en las listas de partidos o movimientos políticos, unos tienen número, que son los partidos que van con voto preferente; es decir, el voto se le suma directamente al candidato, y en este caso debe marcar el número correspondiente en la casilla del partido o movimiento. Los que sólo tienen logo y no tienen número corresponden a los movimientos o partidos que van con lista cerrada; es decir, los candidatos se ubican en una lista en orden descendente, de modo que según la cantidad de votos que saque el partido, van entrando los congresistas, empezando por el que encabece la lista.

Es nulo un voto cuando se marca más de un partido, cuando se vota dos candidatos de diferente partido (porque cuando se votan dos candidatos del mismo partido, el voto se le suma al partido).

En el tarjetón de Senado, encontrarán dos casillas de voto en blanco, correspondientes a la circunscripción nacional y la circunscripción especial para comunidades indígenas. De igual forma encontrará tres casillas de voto en blanco en el tarjetón de Cámara, que corresponde a la circunscripción nacional, la circunscripción especial para comunidades indígenas y la circunscripción especial para comunidades negras.

Cabe recordar que los colombianos residentes en el exterior también pueden votar. En 69 países se encuentran 720.259 colombianos habilitados para sufragar en 1.175 mesas dispuestas en 234 puestos de votación, que permanecerán abiertas hasta el domingo once de marzo.

No olvide llevar la cédula y las ideas claras.

 

Mariaruth Mosquera

@Sherowiya



[i] Andrei Gómez Suárez es doctor en relaciones internacionales y magister en guerras contemporáneas y estudios de paz, de la Universidad de Sussex; especialista en resolución de conflictos armados y politólogo de la Universidad de la Universidad de los Andes; Investigador asociado en justicia transicional de la Universidad de Oxford y en procesos de paz de la Universidad de Sussex; profesor del Instituto Merani y de varias universidades en Colombia y el exterior. Autor de varios libros, entre ellos ‘Triunfo del No, la paradoja emocional detrás del plebiscito’; cofundador de ‘Rodeemos el Diálogo’; Asesor de la Oficina del Alto Comisionado para la Paz, al frente de la iniciativa ‘Uno Dos Tres Contemos una nueva historia’.

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