¿Por qué la partería tradicional es patrimonio cultural e inmaterial de Colombia?

Patrimonio

Gabriel Pacheco

13/07/2018 - 08:10

 

Partera tradicional de Colombia / Foto: ElMundo.com

 

Cuando en 2016 se anunció que la partería tradicional del Pacífico era declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación, buena parte del país se preguntó ¿y qué es eso de la partería?

La Colombia urbana que vive en las grandes y medianas ciudades, y aún en los pequeños municipios, no sabe que en buena parte de la Colombia profunda y rural los niños y niñas no nacen en los hospitales, ni tampoco por medio de cesárea. En estos territorios del país casi todas las mujeres dan a luz en sus propias casas, mediante parto natural, rodeadas de su familia y con la ayuda de una amiga que la guía y apoya en ese difícil e importante trance, ella es la partera tradicional.

Pero la partera tradicional campesina, afro o indígena no solo es la mujer que llega a traer al mundo los bebés como lo haría un médico a domicilio acá en las ciudades, es mucho más que eso, ella conoce las hierbas y medicinas naturales necesarias para cada etapa del momento del embarazo y después del parto; ella está con a la mujer días antes y días después del parto es su compañía y su apoyo; la partera le da al maravilloso momento del parto la trascendencia mística y espiritual que significa traer un vida al mundo. En suma, la tradición de la partería tradicional dignifica y humaniza el proceso de nacimiento humano.

Hay que decir que, aunque la partería de las comunidades afro del Pacífico fue declarada patrimonio inmaterial de la nación, esta tradición también existe en casi todas las comunidades rurales del país. Por ejemplo: en indígenas Wayúu, en Amazonía o la Orinoquía; también en comunidades campesinas del Catatumbo, el Magdalena Medio, el Cauca o el Caquetá así como en comunidades afro del Caribe y el Urabá. En otras palabras, la partería tradicional es propia de la Colombia profunda.

Por otro lado, la partería del Pacífico, y del país en general, no sólo es un gran baluarte cultural, en términos sanitarios es un enorme apoyo para el Sistema Nacional de Salud, piensen un momento, de no ser por las 2.000 parteras que hay en el país, ¿Cómo haría el sistema de salud para dar cobertura a los nacimientos en regiones rurales donde el hospital más cercano está a 10 horas por trocha, río o mar? Las parteras en sí mismas son importantes agentes de salud que se van formando desde niñas para este noble oficio y que finalmente suplen al Estado en su comunidad. Hay que decir además que todo este proceso de salud tradicional materno infantil se desarrolla en comunidades rurales sin que le cueste mayor cosa al Estado. No en vano la OMS recomienda a los gobiernos invertir en promover la partería en sus países, calcula este organismo que con más parteras se salvarían millones de vidas si en 73 países.

Pero hay más, las parteras además de ser preservadoras de la cultura afro y de saberes medicinales ancestrales, además de dignificar y humanizar el parto y además de ser agentes de salud, son lideresas de sus comunidades. Los niños y niñas, las mujeres y los hombres les guardan respeto y gratitud a las parteras, no en vano todos llegaron al mundo en sus manos. En las regiones rurales las parteras son cohesoras de las relaciones sociales, son comunidad.

Por todo lo anterior es tan importante el reconocimiento de la partería del Pacífico como Patrimonio Cultural Inmaterial de Colombia, en estas mujeres y en las demás parteras del país en verdad vive una de las tradiciones culturales más enaltecedoras de la vida humana y uno de los oficios más nobles que pueden existir.

Desde 2012 la Fundación ACUA trabaja en equipo con ASOPARUPA, la Asociación de Parteras Unidas del Pacífico en tres frentes. El primero contribuyendo a valorizar las bebidas tradicionales elaboradas por las parteras con plantas medicinales que sirven para la preparación al parto y el postparto. En este punto buscamos que las bebidas tradicionales y medicinales tuvieran un valor social y económico para ellas. El segundo frente tiene que ver con el reconocimiento por parte del Estado colombiano de la partería como parte del Sistema de Salud de Colombia en la Ley Estatutaria de Salud. (Ahora hay que trabajar en que quede consagrada en la ley ordinaria de Salud). Y el tercer frente también fue aportar en el reconocimiento ante el Estado, en este caso ante el Ministerio de Cultura para que la partería fuera declarada como Patrimonio Cultural Inmaterial de Colombia, los que como Fundación llena de una profunda satisfacción a todo nuestro equipo.

Durante estos años el equipo de la Fundación ACUA en su trabajo con ASOPARUPA y con parteras de toda Colombia descubrió que el país tiene mucho que aprender de la partería. Observamos que en las ciudades el parto es casi siempre deshumanizado y estandarizado en la práctica de miles de cesáreas innecesarias cada año. Descubrimos también que en la medicina convencional muchas mujeres viven su parto solas, sin la compañía de su familia, a veces maltratadas e inducidas dar a luz por medio de cesáreas que insistimos casi siempre son innecesarias. Finalmente comprendimos que en la partería tradicional hay un valioso conocimientos cultural, social y sanitario que de llevarse a la práctica en las ciudades con el parto en casa, se mejoraría notablemente el proceso del nacimiento en Colombia con todos los numerosos beneficios que esto conlleva. Hablar de llevar el conocimiento del parto tradicional a las ciudades no es una rareza, por el contrario, es una práctica aplicada y promovida con mucho éxito en países de Europa, Estados Unidos y Asia.

Esperamos que, con la declaración de la partería como Patrimonio Cultural Inmaterial, que médicos, obstetras, ginecólogos, personal de salud, instituciones de salud y la sociedad en general cambien su forma de ver a las parteras muchas veces menospreciadas, en ellas yace un conocimiento ancestral de enorme valor social para miles de mujeres. Se debe seguir promoviendo el reconocimiento de las parteras como verdaderas agentes de salud, como mujeres expertas y profesionales del parto humanizado de quienes hay mucho por aprender y así se debe quedar consagrado en la próxima ley ordinaria de Salud.

Finalmente, todo el país en general debe redescubrir que en buena parte de su identidad cultural, es decir, eso que nos hace sentir colombianos, hay mucho de la cultura afro y campesina y las parteras son preservadoras de este maravilloso acervo.

 

Gabriel Pacheco

Equipo @FundaciónACUA

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