Viernes, 26 de may de 2017
Valledupar, Colombia.

La educación como oportunidad de transformación social es hoy la luz al final del túnel que da esperanza a los pueblos, de ahí la necesidad de profundizar en procesos investigativos y en la construcción de conocimiento para comprender cuál es el rol del maestro y qué papel juega la escuela en una sociedad de la información que evoluciona aceleradamente con un ritmo desaforado en ocasiones de espalda a las realidad social.

La forma como nos comunicamos ha evolucionado: los medios y las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) hacen posibles nuevos contextos para que circulen los saberes, otros lenguajes y símbolos han cobrado protagonismo en nuestras aulas de clase; ¿Y el maestro?; ¿Qué papel debe asumir en esta nueva escena donde ha quedado inmersa la enseñanza y el aprendizaje?

Virtualidad, conectividad, innovación, aprendizaje colaborativo entre otros son conceptos que ya están inmersos en la escuela y la universidad. Mal o bien, la sociedad de consumo nos pone en frente del instrumentalismo tecnológico y suponemos que hacer uso de ellos genera mejoras en la educación.

El Ministerio de Tecnologías en relación a la penetración de Internet por estratos determinó que el acceso en los estratos 1, 2 y 3 continúa creciendo. 4130 colegios tienen computadores y en conectividad según el gobierno se invierten miles de millones para llevar internet a las escuelas y universidades.

Sin embargo, son alarmantes los indicadores de calidad educativa mostrados en evaluaciones desarrolladas por organismos nacionales como ICFES e internacionales como PISA ubicando a nuestro país en el penoso último lugar.

Según el gobierno, hay recursos humanos y materiales que no justifican esos resultados en las pruebas PISA, pero como no se trata de buscar culpas en los otros actores, partamos de analizar el rol del docente en lo que tiene que ver con la innovación educativa y el uso adecuado de las tecnologías en el aula, se hace necesario asumir una postura autocrítica para el debate.

Todo el mundo quiere innovar, mucha gente habla de innovación como si fuera un concepto sobre entendido. La Real Academia Española la define como la “creación o modificación de un producto, y su introducción en un mercado”. En este sentido innovar es crear valor y debe resultar en algún cambio o reto en el status quo, es decir, cambiar los paradigmas establecidos, tanto sociales como del mercado.  El solo acto de creación o de cambio no representa innovación si no deviene en consecuencias significativas.

Casi como una moda hoy se utiliza el término “TIC en educación” pero el desconocimiento de aspectos sociales, éticos, estéticos, políticos y económicos ligados al desarrollo y uso de las tecnologías nos pone frente al riesgo de terminar siendo “idiotas útiles” de quienes intencionalmente impregnan de sus valores y concepciones culturales al hardware y el software que usan nuestros niños y niñas. Para comprender la profundidad de las implicaciones que tiene el uso no consciente de las TIC, recomiendo leer a Marco Raúl Mejía quien explica magistralmente como las tecnologías llegan al extremo de replantear nuestra forma de ser, pensar, actuar, hacer y convivir.

La Innovación educativa utilizando las TIC pone al maestro frente a varios retos:

Reto 1: Innovar en educación es un proceso de transformación de su contexto más próximo que no depende de ningún instrumento, de ninguna política educativa ni de la voluntad de ningún otro actor que no sea del propio maestro y está ligado a la ruptura de paradigmas y la adopción de concepciones pedagógicas flexibles y progresistas.

Reto 2: La necesidad de hacer un uso consciente de las tecnologías haciendo un juicio sobre su intencionalidad y el verdadero valor de su uso nos permite profundizar en la lucha por la construcción de modelos alternativos de sociedad.

Reto 3: El lado opuesto al instrumentalismo tecnológico es la negación digital y ahí gran parte de los maestros más veteranos encuentran un refugio a los llamados que les hacen los tiempos modernos. Su experiencia profesional es la materia prima para la innovación educativa con pertinencia tecnológica.

Reto 4: La educación virtual como opción metodológica para la inclusión exige una etapa transicional entre las prácticas tradicionales y el relacionamiento con ambientes virtuales de aprendizaje, esa etapa transicional se llama Innovación educativa, con o sin TIC.

La pregunta que se genera es: ¿Tienen los maestros el interés de asumir estos retos?

 

Ernesto Javier Fernández Tovar

Magister em Educación | @ErnestoJavierFT

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