Sábado, 20 de ene de 2018
Valledupar, Colombia.

Tal como vemos en las antiguas series sobre la violencia en Colombia en “Señal Colombia”, el codacense Félix R. Lozada Flórez –catedrático, poeta e investigador radicado en Neiva, Huila, donde desarrolla nutrido liderazgo en revistas, periódicos y docena de eventos socioculturales, a la par de editor y compilador de antologías histórico-literarias sobre autores y obras  de la tierra huilense–, en esta ambiciosa novela “Manuel de las Aguas”, hace desfilar por nuestros sentidos y reflexiones pasajes desgarradores, invocando hechos aciagos que brochelan nuestra inverosímil historia patria.

Observamos una trama representativa de la nueva ficción colombiana, donde hombres y mujeres posesos por irrefrenables ímpetus de machismo y voluptuosidad, repechan la vorágine violenta de sus vidas en entornos indolentes que profanan la escasa moralidad y de raquíticos valores, tacañamente administrados por décadas de imposturas y falsa piedad y recato religioso, ante dóciles comunidades campesinas rodeadas de corruptelas, tal como argumenta el personaje:

… no tenemos un  Estado con sentido de responsabilidad, ni existen oportunidades para sobrevivir; la gente permanece en olvido gubernamental (…); el mal ha surgido, ha empollado enormes desigualdades y graves problemas como guerrillas, paramilitares, ladrones de cuello blanco, políticos corruptos…” ( pág. 173 ).

El amplio cuadro realista y sombrío que expone Lozada Flórez, podría exacerbar la extrema pasividad de algunos desprevenidos lectores, sin experiencias sobre las crónicas desgracias y oscuros símbolos que acechan la pacífica evolución del colectivo, plasmados en tan descarnados episodios, aparte de mostrarnos la insensatez de muchos con sangre ardiente y, a la vez, rotula arquetipos deshonrosos en una clase política que ostenta altos índices de desprecio y desinterés ante el espectáculo cotidiano de la miseria y desigualdad  tan comunes.

 

Jairo Tapia Tietjen

WikiLetras
Jairo Tapia Tietjen

Codazzi, Cesar (1950). Bachiller Colegio Nacional A. Codazzi, 1970. Licenciado en Filología Española e Idiomas, UPTC, Tunja, 1976; Docente en Colegio Nacional Loperena, 1977-2012. Catedrático Literatura e Idiomas, UPC, Valledupar, 1977-2013. Director Revista 'Integración', Aprocoda-Codazzi, 1983-2014; columnista: Diario del Caribe, Barranquilla, El Tiempo, Bogotá, El Universal, Cartagena, El Pilón, Vanguardia Valledupar: 1968-2012. Tel: 095 5736623, Clle. 6C N° 19B 119, Los Músicos, Valledupar- Cesar.

[Leer columna]

Artículos relacionados

Horacio Benavides, poeta del agua
Horacio Benavides, poeta del agua
Horacio Benavides, Premio Nacional de Literatura 2013 En agosto del 2013, leí el...
Luis Barros Pavajeau: “Hay que inventarse una nueva forma de narrar el trópico”
Luis Barros Pavajeau: “Hay que inventarse una nueva forma de narrar el trópico”
Desde muy joven, Luis Barros Pavajeau demostraba un gusto fuera de lo común por la...
Ampliación de la frontera agrícola: el caso del Cesar
Ampliación de la frontera agrícola: el caso del Cesar
El docente Nelson Ramírez publicó en mayo de este año un valioso estudio sobre la...
Árboles en el paisaje vallenato
Árboles en el paisaje vallenato
Los cañaguates y los robles son árboles ornamentales del paisaje vallenato. Las flores...
La ciudad de los caídos
La ciudad de los caídos
En el eje del Cementerio Central de Bogotá, se reúnen los políticos que definieron...
.::Fiestas del 20 de enero en Sincelejo::.
.::Había una vez en Colombia... El Carnaval de Barranquilla::.