Sábado, 24 de feb de 2018
Valledupar, Colombia.

Calixto Ochoa

Se nos fue uno de los más grandes compositores colombianos de los últimos años. Los acordeones se han silenciado para darle paso a la tristeza, dándole cabida a los recuerdos de aquellos paisajes llenos de guayabales que el maestro Calixto Ochoa, logró plasmar en su canción pintándolos exactos como son. Muere un juglar, convertido en Leyenda, su mayor legado 589 obras llenas de nostalgia, sentimiento y sabiduría.

Ante esta situación –y tras el funeral previsto el día 19 de noviembre-, la organización SAYCO invita a dar un último gran adiós al Maestro Ochoa, así como sólo se despide a los grandes: con la presencia de otros grandes acordeoneros para hacer de éste un momento único.  

Los fuelles de los acordeones se abrirán, pues, nuevamente en Valencia de Jesús el próximo lunes 23 de noviembre para entonar las sentidas notas de canciones como Diana, Mi Lirio Rojo, El Africano, Mata e’ Caña, La Plata, entre otras despidiendo al mayor romántico y soñador artista, considerado por sus amigos como un ser leal, honesto y buen conversador.

Poldino Posteraro, gerente de SAYCO, manifestó que “la Sociedad de Autores y Compositores de Colombia, a través del Gerente y su Dirección Societaria han iniciado todos los trámites correspondientes y asumido todos los gastos adicionales para las honras fúnebres previstas para el lunes en su natal Valencia de Jesús, población ubicada a 25 minutos de Valledupar. SAYCO está de luto y lamenta profundamente la pérdida de tan importante autor y compositor”.

El gerente explicó que Calixto Ochoa era socio desde el 3 de febrero de 1976 y dirigió a su esposa, Dulzaides, a sus hijos César Antonio, Rolando Antonio, Calixto Antonio, Adonai, María José, Alba, Kelly, Katia y Jackeline, sus más sentidas condolencias.

Este es un adiós a una Leyenda, quién ahora ya no navegará sin rumbo fijo, desde hoy vivirá en el corazón de todos los amantes del vallenato o los románticos que para sus conquistas buscaban refugio en sus letras.  SAYCO también solicita su presencia pidiéndoles que lleven a la última morada del Juglar: Lirios Rojos, adornados con rositas y jazmincitos para que el verano que tanto amaba el maestro nunca se marchite.

 

PanoramaCultural.com.co 

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