Lunes, 21 de ago de 2017
Valledupar, Colombia.

El discurso sobre la Caribeñidad, que se está desarrollando en la región norte de Colombia, se encuentra permeado por una fuerte intención que va orientada hacia la re-significación del concepto de Costeñidad.

Esta re-significación se viene dando desde algunas esferas de poder específicas de quienes desde hace menos de dos décadas se han venido organizando, y hoy en día se encuentran abanderando una consigna que apoya la identificación de esta región norte colombiana como la Región Caribe, dilucidándose como un elemento más que se suma a la configuración del Gran Caribe.

Los elementos discursivos expuestos públicamente en la esfera de lo político van orientados como lo plantea el gobernador del Atlántico Eduardo Verano de la Rosa, a argumentar la noción que describe al concepto de Caribe como un apelativo inclusivo y más amplio; contrario al concepto de Costeño que anteriormente se manejaba y que aún hoy en día se maneja.

“[…] la costa es la costa, la parte que corresponde a donde se une el mar con la tierra y esa línea es demasiado restringida para el concepto de región que queremos tener, que es un concepto más amplio, que incluye los sures de nuestro más importante departamento como, es el sur de Bolívar, el sur de Sucre, el sur del propio Cesar. Son parte importante e integrales de esa región Caribe que queremos formar y sin ninguna duda nuestro octavo departamento que es San Andrés, que no pertenece a la Costa Atlántica, sino pertenece a la plataforma continental y por lo tanto es Región Caribe”. (Eduardo Verano[1]. Ent: 28/05/2009).

Las personas que se han encargado de divulgar este tipo de discurso hacen parte de la esfera política regional, quienes apoyados por algunos sectores de la academia y algunas aristocracias locales, se han concentrado en lograr constituir a la región norte colombiana en una entidad territorial independiente; con el propósito de emanciparse un poco del control centralista y conseguir una mayor autonomía en el ámbito administrativo.

Es en el marco de la autonomía administrativa en donde el aspecto inclusivo del concepto Caribe toma mayor importancia, al impulsar la consolidación de una región independiente que incluye a un mayor número de personas identificadas con este discurso, pues a mayor número de votos, mayores serán las posibilidades de dicha iniciativa; como bien se muestra en esta publicidad:

“Un millón de tarjetones marcados por el “Sí” a la creación de la región Caribe como entidad territorial, es la meta estimada por el Comité Promotor de la Consulta como la votación mínima a sobrepasar el domingo 14 de marzo cuando se realicen las elecciones para renovar los miembros del Congreso de la República, las cuales serán aprovechadas para “meterle votos” al proceso de regionalización del país ordenado por los artículos 306 y 307 de la Constitución Política […] En esta ocasión se trata de que los ciudadanos del Caribe colombiano ordenen a través de las urnas el desarrollo legal y reglamentario de los artículo 306 y 307 de la Constitución Política para viabilizar la creación de la región como entidad territorial y de un Fondo de Compensación Regional que permita generar equidad en la distribución del desarrollo nacional en favor de las regiones periféricas del país[2]”.

Sin lugar a dudas, esa consulta electoral del 14 de marzo fue un éxito en la medida en que se alcanzaron los escrutinios deseados. Sin embargo, es muy discutible su legitimidad, ya que muchos votantes sólo fueron inducidos a introducir un tarjetón que ni siquiera se tenía que marcar, solo introducir en la urna. Muchos fueron los jurados que indicaron a los votantes a introducir el tarjetón del voto Caribe sin ofrecer mayores explicaciones respecto a éste, mostrándolo como un prerrequisito más en el proceso de votación.

De acuerdo a lo anterior, podría considerarse entonces la siguiente pregunta:
¿Es el concepto de región Caribe una verdadera iniciativa popular o un discurso creado e impulsado de manera imperceptiblemente unidireccional? Sea cual sea la respuesta a esta pregunta, las palabras de las personas contactadas ofrecen sus propias nociones sobre lo que consideran elementos valiosos de representación frente a otras regiones o subjetividades.

“[…] yo me considero Costeño, hace tiempo escuché decir a Pablo Poveda Márquez que la palabra Caribeño no existía en ningún diccionario, hace años, y ahora con ese cuento de Región Caribe y los presentadores de televisión, no, nosotros somos región Caribe […] recuerdo eso que dicen, no ya no es Costa Atlántica sino Región Caribe, entonces nos dicen: oye deposita tu voto hay que votar por la Región Caribe ¡Ya!, mañana más tarde le va a salir otra pata al gato, entonces nosotros de que nos vamos a quejar cuando preguntemos ¿Y por qué va a ser región Caribe y esta otra joda? Y nos respondan: ¡ay! y ¿Tú no votaste por eso? Entonces yo pienso que uno tiene que tener la información exacta y para donde vamos, antes de hacer ellos esa publicidad”. (Alcides Villalobos[3]. Ent: 16/02/2010).

Es notable que aparte del sector político y académico de la región, la información relacionada con esta nueva iniciativa regional no haya sido de tan fácil acceso. Más bien, ha sido de un acceso inequitativo, pues esta información, parcializada o no, llega en su mayoría a las universidades y a los sectores políticos interesados en apoyarla; el resto de los habitantes solo se enteran de manera publicitaria, más no adquieren la información de todo el programa político que justifica esta iniciativa de autonomía regional, impidiendo que la población posea las herramientas de conocimiento necesarias para generar una opinión crítica al respecto.

“[…] otra vaina, el 80% de los Costeños no sabemos esa vaina. Mi pueblo, Orihueca, municipio Zona Bananera, yo te apuesto que usted hace una encuesta allá diciendo… o sea soy yo, que he estado pendiente de la vaina que te dije que iba a llamar allá, por favor por qué no me desmenuza más para qué es eso, soy yo que más o menos ando pendiente de los noticieros y esas cosas y te acabo de decir, no la entiendo, y yo te apuesto a ti que el 80% de mi población no sabe que es esa vaina y yo creo que ni votarán, dirán: eche ¿Esta mierda pa’ qué es? yo voy a tirar esta cagá.” (Alcides Villalobos. Ent: 16/02/2010).

La gente Costeña o la gente Caribe

Algunas esferas académicas argumentan que el cambio de concepto se justifica a raíz de la carga histórica que lleva consigo la categoría de Costeño. Pues según ellos, lo Costeño está marcado con rezagos de exclusión que se remontan a una división de centro-periferia, en donde lo andino compuesto por el centro del país, se convierte en el centro del poder administrativo, y lo Costeño como representación de la periferia nacional, no sólo en el poder sino en la participación y en la toma de decisiones.

“[…] la historia de ese concepto viene de las viejas concepciones andinas de clasificación del resto del país, de las periferias con todo ese sistema centro-periferia en donde las élites políticas e intelectuales del centro tenían la prerrogativa de nombrar y designar y de calificar y de juzgar todo lo que fuera diferente, las épocas de López de Mesa y eso está documentado de las barbaridades que decían”. (Patricia Iriarte[4]. Ent: 29/05/2009).

Sin embargo a pesar de que la categoría de Caribe sea utilizada por las esferas políticas y académicas para referirse a los habitantes oriundos de la región norte colombiana, de acuerdo a las indagaciones que se han realizado, el “ser costeño” continúa presente en la conciencia de muchas personas, pues a pesar del afán de algunas esferas académicas en cambiar la categoría de Costeño a Caribe, aún muchas personas oriundas de esta región se autodenominan Costeños antes que Caribeños, ante ellos mismos y ante la nación, pero ¿Por qué no se ha expandido y apropiado completamente el concepto de Caribe?

“[…] para mí al principio en realidad no se ha expandido porque fue un discurso demagogo, un discurso de élite, es un discurso de un momento. Recordemos que lo Caribeño comenzó con mucho eco cuando tuvimos un vicepresidente Costeño, que fue Gustavo Bell, aquí vamos a meter un poco de historia y cuando comenzó el parque del Caribe colombiano, que personalmente fui pionera, fui consultora allá y nos decían: “el parque del Caribe colombiano” y todo el mundo entusiasmado con el parque del Caribe colombiano pero eso se quedó a nivel de universidad, a nivel de consultar los centros de cultura de cada región, los centros educativos, pero yo creo que todavía en toda la historia del parque del Caribe colombiano no le han preguntado a ese pueblo cómo se siente, como Caribeño o cómo les gustaría que usted le dijera, si Caribeño o Costeño […]”. (Claribel Ochoa. Ent: 28/05/2009).

Un ejemplo sencillo de que aún está imperando en gran parte el “ser costeño” en el imaginario colectivo, puede evidenciarse al ver uno de los más reconocidos “reality show”, “El desafío, la lucha de las regiones”, en donde se realizan varias competencias entre diferentes equipos compuestos por miembros de diferentes regiones de Colombia.

Como la imagen a continuación, en el caso de las personas que representan a la región norte colombiana, no se les denomina “los Caribeños”, sino “los Costeños”.

 La aceptación, apropiación e identificación de esta manera denotativa, referente a los participantes representantes de la región norte colombiana, demuestra como aún la palabra Costeño hace mella en el imaginario de todas aquellas personas que siguen el programa. En el transcurso de dicho “reality show”, ningún habitante de la región norte de Colombia expresa algún descontento por esa denominación, sino por el contrario, se manifiesta un gran sentimiento de regionalismo cuando se muestra a los participantes, en este caso denominados “Costeños” en algún tipo de competencia frente a otro participante de una región diferente.

Asimismo, y a parte de este sencillo ejemplo, existen algunas realidades que contrastan con los discursos políticos respecto a por qué Caribe y no Costeño. Y a pesar de que algunos de los líderes de dicha iniciativa regional consideren al concepto de Costeño y a su implementación como a un error histórico que se debe corregir; la realidad, en la mayoría de los casos de los que fuimos testigos, contradice ese postulado aquí planteado.

“[…] muchas partes del Caribe que no están tan cerca a la costa, por ejemplo Montes de María, en Bolívar o las zonas de Atlántico, Sucre, dice que cuando se habla de costa nosotros somos de la sabana o de los montes pero somos Caribe también y nos sentimos muy unidos. Por eso el Caribe es mucho más incluyente […] Sobre lo costeño […] es una gran equivocación que hemos tenido históricamente que hay que corregir, como gran equivocación ha sido hablar de Costa Atlántica por tanto tiempo, cuando estamos alrededor de un mar que no tiene nada que ver con el Atlántico. Esas son de las reivindicaciones que hay que hacer como región […]”. (Judith Pinedo[5]. Ent: 8/10/2009).

Es decir, para los políticos y para algunos académicos, las personas que se sienten identificadas como Costeños se encuentran en una equivocación. No obstante la mayoría de las personas adultas entre 25 y 40 años a las que se les formuló la pregunta: ¿Con que palabra se identifica más, con Caribe o Costeño?, en un 95% se identifican como Costeños. Pero, ¿Por qué existe esta divergencia entre lo que se dice en la esfera política y lo que se escucha en las calles? Algunos académicos aluden a lo novedoso del concepto.

“[…] eso de lo Caribe es muy reciente también viéndolo desde una perspectiva histórica más larga de los procesos sociales que está empezando apenas, en cambio lo Costeño tiene toda la vida de tradición de aprendizaje de transmisión de una generación a otra, nos hemos venido llamando Costeños desde nuestros abuelos y tatarabuelos, en cambio lo Caribeño tiene menos de una generación, o sea, serán los más jóvenes los que vayan aprendiendo ese concepto y lo vayan transmitiendo pero para el común de la gente de la calle efectivamente no la llegado el mensaje”. (Patricia Iriarte. Ent: 29/05/2009).

 

Autores: Álvaro Acevedo Merlano / Fabio Silva Vallejo / Alfonso Montalvo 

 

Referencias

[1] Administrador de empresas, político, ex gobernador del departamento del Atlántico.
[2] Comité Regional Promotor, consulta Caribe ¡región ya! Bernardo Ramírez del Valle “Correo Electrónico” 22/Ene/2010.
[3] Líder comunitario y gestor cultural de la zona bananera del Magdalena.
[4] Comunicadora social e investigadora.
[5] Abogada, ex alcaldesa de Cartagena de indias.

 

Acerca de esta publicación: El ensayo “¿Caribe para quién? Nociones sobre las tensiones entre lo costeño y lo caribe” ha sido preparado por los tres profesores y/o antropólogos de la Universidad del Magdalena: Álvaro Acevedo Merlano, Fabio Silva y Alfonso Montalvo. En este enlace se publica la primera parte.

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