Lunes, 21 de ago de 2017
Valledupar, Colombia.

Danzas ecuatorianas en la Plaza del Sol / Foto: Antonio Ureña García

Mucho se ha escrito y debatido sobre los límites y contenidos del término identidad latinoamericana; nosotros mismos, a través de estas páginas hemos dedicado varios artículos sobre al tema.

En uno de ellos nos planteamos si dicha identidad existe como tal o es fruto de un imaginario colectivo construido a lo largo de siglos de historia común. De la misma manera, planteábamos si  la identidad latinoamericana es tal solo una utopía surgida como forma de resistencia a esa  historia de dominación tanto colonial como poscolonial. Sin perder la perspectiva sobre la importancia del significado del concepto, daremos al mismo un sentido práctico; para ello retomaremos las palabras de Eduardo Galeano que hemos citado repetidas veces en esta columna: la utopía sirve para caminar.

Sea cual fuere el alcance del término, el devenir económico de los últimos tiempos ha obligado a muchos latinoamericanos y latinoamericanas a reconstruir su identidad fuera de su tierra. En dicho proceso de reconstrucción han visto como algunos de sus rasgos culturales se difuminaban al ser englobados bajo el término “latinos”. Si hay algo que dicha uniformización no ha logrado desdibujar, si no acaso reforzar, es el rasgo identitario de la solidaridad tantas veces aludido en poemas o canciones como -por citar un ejemplo- Abrazo Latinoamericano, con letra de Nicomedes Santa Cruz y música de Manuel Picón, o Canción con Todos, con letra de Armando Tejada Gómez y música de César Isella,  propuesta por el presidente de Ecuador, Rafael Correa,  como himno de la Unión de Naciones Suramericanas.

La llamada a la solidaridad realizada por aquel país, sacudido por un terremoto de 7,8 en la escala de magnitud de momento (Mw) -sucesora de la escala de Richter- el último 16 de Abril, fue escuchada por cientos de personas que acudieron al festival titulado Ecuador, un nuevo amanecer,  celebrado en la “Puerta de Sol” de Madrid el sábado 28 de mayo, organizado por ASOLE (Asociación Latino-Española) con el apoyo de la Embajada de Ecuador y el Ayuntamiento de capital española.

La plaza más importante de esta ciudad, el “punto kilométrico cero” del país,  que fuera escenario del denominado movimiento del 15-M, también llamado movimiento de los indignados -acampada ciudadana en protesta por los recortes de derechos sociales y a favor de una democracia real- volvió a vibrar, esta vez con la poesía, la música o las danzas, por un motivo similar: La solidaridad. Mientras la presión neoliberal intenta imponer los valores del individualismo, como repetidamente hemos manifestado en estos artículos, esta plaza madrileña vuelve a demostrar cómo otros valores son posibles y en definitiva -siguiendo la frase nacida en Porto Alegre, Brasil, el año 2001: otro mundo es posible.

A las 14 h. de ese sábado primaveral –y como es tradición en la primavera madrileña, la lluvia estaba invitada-  se ubicó la carpa de sonido y mesas para iniciar el evento que se prolongó hasta  pasadas las 20h en la que grupos musicales de artistas españoles, ecuatorianos y bolivianos le pusieron ritmo a la tarde. Por su parte, los grupos de danza: San Simón (Bolivia) y Virgen de la Merced (Ecuador) mostraron la riqueza cultural a través de  bailes y trajes típicos de cada uno de sus países.

Mientras transcurrían las presentaciones, los organizadores del evento recorrían con pequeñas alcancías o huchas para recolectar donativos económicos. Como nos decía emocionada una de la asistentes al acto: “el dinero recaudado es muy importante pero lo es mucho más el comprobar que, con independencia de nuestro país de origen, acudimos al llamado de un pueblo hermano cuando solicita nuestra ayuda”. Y es que a lo largo del acto las llamadas a la solidaridad se fueron repitiendo con diferentes voces y ecos, como la realizada por el locutor colombiano Álvaro Hernández, quien además habló sobre las bellezas naturales de los países hermanos de Ecuador y Colombia. Su frase "así como la naturaleza nos golpea, así mismo nos premia con los paisajes únicos en el mundo", arrancó los aplausos de entre el público asistente, así como alguna lágrima de añoranza.

Se daban las condiciones para que la citada convocatoria del 28 de mayo fuera minoritaria. Había pasado más de un mes desde la fecha de la catástrofe y ya los medios de información habían dejado de hablar del tema, mientras que los diversos organismos habían cerrado el grifo de la ayuda internacional. Momentos antes de dar comienzo el evento una tormenta de resonancias tropicales anegó Madrid, estando a punto de ser suspendido por sus organizadores. Esa misma noche tenía lugar una final futbolística entre los dos equipos de la capital a cuyos prolegómenos la televisión estaba dando mayor cobertura que al resto de noticias tanto nacionales como internacionales.

Pese a estas dificultades, a lo largo de la tarde ciertos de personas hacían corro en torno a los danzantes, músicos o personas que intervinieron en el acto. Un corro de cientos de personas que con su ir y venir se transformaron en miles, que escucharon y vibraron al unísono con la guitarra y rondador del ecuatoriano Eliceo Medraño entonando la melodía de "El Cóndor pasa",  tema que trasladó a los hermanos latinoamericanos a los maravillosos paisajes de sus países;  que cantaron con las voces de Patricia Zúñiga y Beatriz Berlín o vivieron ese sentimiento de identidad latinoamericana del que venimos hablando al escuchar al ecuatoriano Juanjo Peñafiel recitar los versos escritos por Silvio Rodríguez que evocan este sentimiento de hermandad.

Entre esos cientos de personas que rodeaban a los participantes estaba Liliana Pozo, una artista ecuatoriana alejada del mundo de la música que entusiasmada con la actividad solidaria se atrevió a mostrar su talento. En 10 minutos y acompañada de la guitarra de Eliceo Medraño compuso un pasillo, donde detalló las vivencias de los migrantes y el amor incondicional que guarda una madre a lo lejos. 

Ese calidoscopio de sonidos y nacionalidades diversas que brilló esa nublada tarde en la Puerta del Sol de Madrid es la seña de identidad del Grupo Enchiloson, formado en esta ciudad por músicos de México, Venezuela, Argentina y Colombia, que trasmitió su poesía hecha canción con mensajes para disfrutar la vida, el amor y el entorno en el que vivimos.

El fin de semana se completó el domingo 29 de mayo con la Feria Gastronómica Cultural realizada en las antiguas instalaciones del El Matadero de Madrid, reconvertidas en un espacio para la difusión cultural, donde se pudieron degustar platos típicos como el ceviche peruano, hornado y guatita ecuatorianos acompañados en el escenario por artistas que cantaron ritmos andinos y presentaron danzas. El dinero recaudado en ambos eventos fue depositado en la cuenta a nombre de la Embajada del Ecuador del Banco Santander de España.

Pero este brote solidario seguirá creciendo pues según comentó María Eugenia Arévalo de la asociación organizadora de los eventos -ASOLE-, para el mes de junio se prevén actividades similares los fines de semana y  están buscando contactar con ONGs o Instituciones  de Ecuador con objeto de organizar una recogida de libros, juguetes y otros artículos para niños y niñas de aquel país, garantizando su envío y distribución. 

En estos momentos, cuando está dando comienzo la campaña electoral en España, es importante mantener viva la llama de la solidaridad de la cual vimos un ejemplo y una lección  ese fin de semana pues solidaridad implica, entre otras muchas cosas, que nunca los intereses individuales pueden anteponerse a los intereses sociales o a las necesidades de un colectivo que precisa apoyo.

 

Lic. Lilia Arias Medina (1)

Dr. Antonio Ureña García

 

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(1)

Lilia Arias Medina es una periodista ecuatoriana. Colabora para medios de radio y prensa escrita de la provincia de Loja y Diario El Comercio de Ecuador. Actualmente estudia en Madrid (España) Periodismo Digital y Redes Sociales.

Contrapunteo cultural
Antonio Ureña García

Antonio Ureña García (Madrid, España). Doctor (PHD) en Filosofía y Ciencias de la Educación; Licenciado en Historia y Profesor de Música. Como Investigador en Ciencias Sociales es especialista en Latinoamérica, región donde ha realizado diversos trabajos de investigación así como actividades de Cooperación para el Desarrollo, siendo distinguido por este motivo con la Orden General José Antonio Páez en su Primera Categoría (Venezuela). En su columna “Contrapunteo Cultural” persigue hacer una reflexión sobre la cultura y la sociedad latinoamericanas desde una perspectiva antropológica.

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