Jueves, 27 de abr de 2017
Valledupar, Colombia.

Motivada por dos grandes amigas quienes ya habían iniciado en el mundo del ciclismo aficionado, decidí darle espacio a ese deporte que encontraba ajeno a mis opciones para ejercitarme en Valledupar. Sí, puede ser difícil imaginarse montando bicicleta en una ciudad donde la temperatura alcanza hasta los 40 grados y el sol puede quemar cualquier rincón de tu piel, pero ahí donde estaba el reto, comenzaba el camino hacia las mejores horas invertidas de mis días.

En mi primera salida unos meses atrás, aquellas amigas con quienes iniciaba esta aventura me invitaron a hacer un recorrido por el corregimiento de El Jabo a unos 18 kilómetros ida y regreso de ésta capital. Aquel sábado lista con mi equipo de carretera, emprendo mi ruta con la firme convicción de lograr el objetivo. Primer trayecto hasta El Jabo (9km), completado, las piernas me respondieron y mis amigas no me dejaron sola, claro, recalcaban que iban “suave” porque iba una párvula en el grupo. -Nada que temer ante sus comentarios-, pensaba, pero en el regreso mi cuerpo comenzaba a pasar cuenta de cobro con una ‘pálida’ monumental que terminó con un bocadillo para restablecerme y continuar con los kilómetros que faltaban. Se logró el objetivo.

Esa primera gran experiencia que me dejó con dolor de piernas por una semana fue el flechazo que necesitaba para enamorarme de lo que hoy no puedo llamar pasatiempo, lo llamo decisión de vida; no solo porque el aspecto tal vez más llamativo de montar bicicleta sea la salud (y claro que es importante), sino porque hay tanto por vivir y conocer en ella, que también sería injusto llamarle “moda”.

Programar tu despertadora a las 4:15 am para levantarte con todas la energías para una nueva travesía no puede leerse como un sacrificio cuando al culminar cada entrenamiento la satisfacción de haberlo hecho es tan inmensa, que es inevitable cambiar la visión de tu futuro. La competencia es conmigo misma.

Ayer me parecía imposible poder recorrer Patillal o La Guajira en bicicleta, hoy espero con ansias el día de mañana para reinventarme desafíos y visitar nuevos lugares.

Practicar un deporte en el que su herramienta principal es amigable con el medio ambiente, no necesita gasolina, te permite conocer paisajes inigualables, compartir con amigos y llevar una vida sana son algunos de los aspectos en los que puedo dar fe: “de eso tan bueno, SÍ dan tanto”.

P.S: Sancionada la Ley 1811 de 2016 cuyo objeto primordial es incentivar el uso de la bicicleta en Colombia como medio de transporte otorgando beneficios a trabajadores del sector públicos para que vayan a laborar en éste medio, se apunta a lo que hace muchos años pide a gritos la movilidad en las grandes ciudades, un sistema articulado en donde se tenga en cuenta el medio ambiente, el peatón y el transporte público. Falta mucho, pero ese debe ser el camino. ¡Todos a pedalear!

 

Camila Castro Quiroz

@mtbvalledupar

@camilacastroq

Camino en sociedad
Camila Castro Quiroz

Camila Castro Quiroz, Abogada de la Universidad Autónoma Latinoamericana de Medellín, especialista en Derecho Administrativo de la Universidad Santo Tomás y docente de la Universidad Popular del Cesar. Actual directora del movimiento social “Yo creo en el Cesar”. Columnista de opinión en diferentes medios locales. Twitter: @camilacastroq

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