Sábado, 18 de nov de 2017
Valledupar, Colombia.

Estampas del folclor costeño / Foto: Folclorquillero

Decía Emerson que “la esencia de la poesía reside en abolir el pasado y refutar toda la historia”. Algo que sería imperdonable aplicar a la música, la cual trasciende el tiempo y fronteras, desmintiendo lo que se aventura a decir el periodista Camilo por la CNN, que es un contrasentido que alguien se haya puesto a realizar combinaciones musicales (que han demostrado su acogida en estos tiempos, como las de Bebo Valdés, Diego El Cigala y Joaquín Sabina con otras agrupaciones reconocidas). Inolvidables aquellas de Celia Cruz con Matilde Díaz y Lucho Bermúdez, o Pedro Laza con Daniel Santos, y Nelson Pinedo con la Sonora Matancera.

Sin pensar que esta exposición de ideas sean definitivas, agradezco a los lectores que agreguen también sus propias opiniones, pues  hay posiciones irreductibles en torno a los estilos clásicos y contemporáneos en la música antillana y caribeña, la cual ha tenido interpretaciones libres y a la manera de cada arreglista, pero con el común denominador de reflejar la vida emocional de amplios sectores en el ámbito musical del Caribe.

Muchos analistas pergeñan que los compositores ‘ultramodernos’ no son comparables en temperamento y expresión a los que llaman más comprensibles, tal como se acostumbra a clasificar a los exponentes de la música antigua, cuyos objetivos, ingenio, precisión y sonoridad han sido legados musicales ecuménicos. Son certeras, para ello, las palabras de diversos compositores y arreglistas de nuestra música caribeña, quienes sostienen que debemos acostumbrar el oído al vocabulario musical de épocas pretéritas y recientes para tener la preparación para escucharlas comprensivamente y poder evaluarlas.

Para seguir las obras musicales, antiguas o modernas, siempre debemos estar dispuestos a apreciar y comprender su tratamiento, partiendo de sus elementos básicos con los que cuenta un compositor. Entre los cuales distinguimos:

1-. El Ritmo, el cual se define como el orden y la proporción con que se manifiestan en la variada sucesión de duraciones y acentos en sonidos que forman una melodía.

La percusión de un ritmo tiene un efecto inmediato y directo sobre nosotros, comprobable como en los vínculos naturales de las unidades rítmicas reguladas y en compás con los movimientos corporales. Estos fueron primero tocados, y luego cantados, para después llevarse a la escritura, sin que sea logrado un sistema perfecto de anotación rítmica, para solo llegar ahora a una aproximación mediante la distribución regular y uniforme de las unidades métricas.

Todos recordamos  los desfiles en aquellos tiempos escolares cuando repetíamos con nuestros movimientos sincronizados el  Uno-dos, Uno–dos…

De aquí partimos para establecer la diferencia entre música y poesía, pues en la música pueden presentarse, al mismo tiempo, de manera más patente el sentido del metro y el sentido del ritmo.

2-. La Melodía, es la sucesión de sonidos agradables que producen emoción intelectual y sentimientos, contrario al movimiento físico que nos despierta el ritmo. Muchos sabemos apreciar una buena melodía en forma inconsciente, aún más cuando aprendimos a captar los valores del  do-re-mi-fa-sol-la-si-do. Una melodía puede ser cantada por la cantada por la voz humana o por algún instrumento y las notas que la integran se suceden una tras otra; aquella que lleve acompañamiento de acordes que se agrupen con otros sonidos, recibe el nombre de melodía con armonía, que en el caso de que se combinen con dos o más melodías, se les denomina como contrapunto, que es combinar  melodías, en igual forma como cuando varios grupos  interpretan la misma melodía en tempos diferentes.

Todo compositor, intuitivamente, acepta o rechaza las melodías que le sirven de inspiración; estas salen de la nada, y solo están en su imaginación, las cuales son guiadas por su instinto, y amoldadas por su interés, originalidad y capacidad emocional.

Siempre estaremos pendientes de seguir o afinarnos a la línea melódica, siguiéndola hasta el final como un hilo que nos guía a través de la pieza musical, la que tendrá, es natural, otro material de interés secundario acompañante, lo cual es lo único que nos podrá brindar una creciente experiencia, y darnos insumos para evaluar el volumen de las innovaciones melódicas de un compositor cuya creatividad nos atraiga.

3-. La Armonía, son los sonidos simultáneos que conforman los acordes, es decir, su esencia es formar y enlazar las diferentes clases de acordes, lo cual significa la producción simultánea de tres o más sonidos, los cuales siguen leyes establecidas que conforman la superposición o intervalos de tercera.

Hay acordes que tienen tres o hasta más de cinco sonidos, y que pueden ser acordes mayores o menores, disminuidos o aumentados. Dice el destacado compositor Aaron Copland que la armonía es una de las más recientes innovaciones e innovaciones de la historia musical, comparada con los elementos anteriormente mencionados. Un concepto intelectual y original, producto de la mente humana, que aparece en el siglo IX, donde solo  la música consistía en una simple línea melódica, y su forma más primitiva es la escritura denominada “organum”, o melodía que se repite simultáneamente con varios acordes. Otra forma firmitiva fue inventada por los franceses, denominada “discanto”, o sea una melodía acompañada en cierto intervalo por ella misma, y la tercera  es el “bajo falso”, con forma de contrapunto, con intervalos de tercera y sexta, base de los desarrollos  armónicos  posteriores.

4-. El Timbre, es el color del sonido, que como el habla, necesita un color sonoro para poder oírse. En la música es análogo al color en pintura. El timbre musical es la cualidad del sonido producido por un determinado agente sonoro, lo cual es una facultad innata en el ser humano, tanto como lo es distinguir entre una voz de bajo, o entre un tambor y una trompeta. Esta es la habilidad del oído para reconocer las diferencias cualitativas del sonido, mas también la experiencia permite ampliar la estimación de diferencias sutiles y así aguzar su conciencia musical y sus posibilidades expresivas.

 

Jairo Tapia Tietjen

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Jairo Tapia Tietjen

Codazzi, Cesar (1950). Bachiller Colegio Nacional A. Codazzi, 1970. Licenciado en Filología Española e Idiomas, UPTC, Tunja, 1976; Docente en Colegio Nacional Loperena, 1977-2012. Catedrático Literatura e Idiomas, UPC, Valledupar, 1977-2013. Director Revista 'Integración', Aprocoda-Codazzi, 1983-2014; columnista: Diario del Caribe, Barranquilla, El Tiempo, Bogotá, El Universal, Cartagena, El Pilón, Vanguardia Valledupar: 1968-2012. Tel: 095 5736623, Clle. 6C N° 19B 119, Los Músicos, Valledupar- Cesar.

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