Sábado, 18 de nov de 2017
Valledupar, Colombia.

Imagen extraída de la película The Bad Lord Byron (1949)

 

En el siglo XVIII se despliega el romanticismo inglés con la publicación de las Baladas líricas (1798)por parte de Coleridge y Wordsworth. Convertido ya en manifiesto, agrupa a todos sus epígonos en torno a las formas de la balada medieval en la línea de la tradición oral que toca de cerca a Walter Scott.

Sigue poco después la Segunda generación romántica sencilla, elocuente e ilustrada en la riqueza de la literatura popular con Shelley, G. George, Keats y Lord Byron, autores que alcanzan la cúspide del lirismo europeo. A ellos se les atribuye la renovación del género poético en Europa que se genera hasta la Era victoriana (1832), y que renueva su influencia con el compromiso a la justicia social frente a las extremas necesidades de supervivencia y miseria en su patria. 

La trilogía de poetas románticos ingleses Percy B. Shelley (1792-1822), Keats (1795-1821), y Lord George Byron (1788-1824) son pilares fundamentales de esta época, de ellos tomamos un fragmento de El corsario, que lo convierte en ídolo popular:

Ardiendo en lenta llama, eterna pero oculta,

hay, en su centro, a modo de fúnebre velón;

pero su luz parece no haber brillado nunca.

Ni alumbra ni combate mi negra situación.

Gran visionario, Byron relataba exóticas aventuras o sueños novelescos por Alemania, España e Italia, y siempre presente breves reflexiones de carácter histórico-filosóficos en sus poemas populares autobiográficos “Don Juan”, “Peregrinación de Child Harold”.

Este autor, que culmina su vida en forma trágica en Grecia, en la guerra contra Turquía después de haber desafiado la mentalidad moralista de su época, mediante una tras otra sorpresa y escándalo, se destaca por su carácter melancólico y apasionado, tal como podemos apreciarlo en sus enérgicas descripciones de los países visitados con suficiencia retórica y fuerza pictórica: Sardanápalo, La novia de Abydos, El sitio de Corinto y Manfredo.

El exotismo de Byron

Los  fríos modelos del arte griego y romano fueron rechazados por el romanticismo desde su cuna en Alemania, desde las ideas críticas de los hermanos Augusto y Federico Schlegel, quienes prefirieron inspirarse en las damas y caballeros de la Edad media castellana, el misticismo cristiano y el amor a la patria y la aventura.

Es el ambiente de cultivo para el desarrollo de la arrolladora personalidad de Byron, nacido en Londres en enero de 1788, quien comienza por destacarse cuando llega a Milán en 1816 en una caravana de carruajes napoleónicos, acompañado de numerosa servidumbre y toda clase de animales, que despertaron la curiosidad de la gente, por el lujo que envolvía al sexto Lord de dicho nombre, célebre en toda Europa por sus poemas, sus extravagancias, sus riquezas y turbulentos amores, como el que había abruptamente culminado con su esposa, a quien escribió: No nos volveremos a ver, ni en este mundo ni en el otro.

Reinició su viaje por Verona, la ciudad de Romeo y Julieta. Llega después a Venecia, y se enamora de la mujer de su hospedante, la cual lo sigue y enfrenta a su nuevo amor La Fornarina en violentos lances de celos y encarnizada lucha por los favores del poeta, quien conoce por entonces a su gran amor Teresa Gamba, esposa del conde Guiccioli, y recíen casada después de haber salido del convento a los 17 años.

Perdidamente enamorada de Byron, el marido se la lleva para Ravena, donde enferma gravemente, Byron la visita y se recupera como por encanto, lo cual deshace su matrimonio. Se traslada hacia Pisa con Byron, en donde se relaciona con los patriotas italianos, decide empuñar las armas por la causa que describe a un amigo: Italia debe ser liberada. He aquí la verdadera poesía de la política: ¡una Italia libre!. Esta aventura liberadora fracasa y marcha hacia la isla griega de Cefalonia, para ayudar a los griegos en su lucha contra los turcos, uniéndose a los grupos revolucionarios, pero allí una fiebres violentas y el descuido ante las inclemencias del tiempo, lo llevan a una muerte temprana a los 36 años.

El mensaje cínico y apasionado de su poesía hacía de él la viva encarnación de un Homero de su tiempo; pero también su euforia creadora lo hace ir hacia extremos en los cuales no es fácil distinguir lo auténtico de lo falso; de una poesía desigual y contradictoria, unas  veces honda y verdadera, y otras tan solo un juego de bellas palabras.

Sin embargo, los ideales románticos, que a algunos tan solo harán sonreír, no es cosa terminada hoy en día, pues los encontramos en las canciones quejumbrosas. En el lenguaje actual se refiere a una manera de entender la vida que no es práctico ni real, pero sí poético y soñador, identificado con los temas populares y costumbristas, los anhelos de libertad, con indicaciones de determinadas actitudes y estados de ánimo, y que ahora transformados, siempre han inspirado el arte,  la literatura, la música, la política y la moda.

 

Jairo Tapia Tietjen

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WikiLetras
Jairo Tapia Tietjen

Codazzi, Cesar (1950). Bachiller Colegio Nacional A. Codazzi, 1970. Licenciado en Filología Española e Idiomas, UPTC, Tunja, 1976; Docente en Colegio Nacional Loperena, 1977-2012. Catedrático Literatura e Idiomas, UPC, Valledupar, 1977-2013. Director Revista 'Integración', Aprocoda-Codazzi, 1983-2014; columnista: Diario del Caribe, Barranquilla, El Tiempo, Bogotá, El Universal, Cartagena, El Pilón, Vanguardia Valledupar: 1968-2012. Tel: 095 5736623, Clle. 6C N° 19B 119, Los Músicos, Valledupar- Cesar.

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